Siglo de Éxodos
Migrantes y Países de Tránsito
REDACCIÓN | | Edición: 53
Siglo de Éxodos

Introducción

El fenómeno migratorio es visto muchas veces como un problema de seguridad nacional para los países receptores. Estados Unidos y la Unión Europea no han podido evitar que en los últimos años, las migraciones en dirección a sus fronteras hayan aumentado, provocando que sean sus países vecinos protagonistas de este fenómeno. Es por esta razón que es de competencia internacional llegar a acuerdos para manejar, en el marco de los derechos humanos, estos flujos de personas.

Los países de tránsito son aquellos cuya posición geográfica los caracteriza por ser cercanos a los países considerados desarrollados; son espacios ineludibles en las rutas migratorias. En el caso europeo, los países de la ex Unión Soviética, algunos países Balcánicos (sobre todo Grecia y Croacia), los países del Norte de África (Marruecos, Argelia, Túnez, Egipto y Libia), así como Turquía, son los considerados de tránsito.

En América, aunque han surgido fenómenos migratorios relativamente nuevos —como es el caso de emigración de venezolanos—, México es el país que resalta en el tema de migración de tránsito ya que comparte más de 3 mil kilómetros con Estados Unidos, el país que más flujo inmigratorio tiene, haciendo de ella la frontera más dinámica del mundo.

 

En Busca de Refugio

      ►   2.2 mil millones de personas más en el mundo para el 2050

      ►   1.6 mil millones serán africanos

      ►   La dirección de la mayoría de emigrantes africanos es hacia España, por Marruecos, o hacia Italia, por la Libia o Túnez, cruzando el mediterráneo.

 

Según datos de la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), existen 25.4 millones de refugiados: la quinta parte corresponde a refugiados en Pakistán y dos tercios del resto provienen de Afganistán, Siria, Myanmar, Sudán del Sur y Somalia. La gran mayoría de los emigrantes de Medio Oriente se dirige hacia Alemania, pero se encuentran primero con Turquía, con los países balcánicos y algunos países centrales, lo que ha reavivado problemáticas dada la heterogeneidad en las políticas migratorios de los Estados miembros. El caso de Hungría, por ejemplo, cuya postura se ha traducido en el cierre periódico de sus fronteras, la construcción de una valla que resguarda los límites territoriales del Estado y la modificación de su política de asilo. La Convención de Dublín, reformada por última vez en el 2013, bajo el nombre de Dublín 3, establece que los refugiados pueden solicitar asilo sólo una vez y la decisión que se tome debe ser respetada por los demás Estados miembros, aunque los solicitantes no eligen a cuál Estado van a pedir asilo, y pueden ser transferidos a cualquiera.

“La gente piensa que porque Alemania es rica, la mayoría de refugiados van hacia allá, pero tan solo entre Jordania y Líbano concentran más de millón y medio de solicitudes de asilo”, expresó Alejandra Nieves Camacho, del programa “Welcome”, de la Universidad Libre de Berlín.

“Existe una jerarquía en el papel. La primera condición para que un refugiado decida a qué Estado se quieren ir, es tener familia residiendo ahí. La segunda es a un país del que se tiene visa o permiso de residencia, y la tercera es al país por el que entró. Sin embargo, no se respeta, puesto que el criterio más usado es el país por el que entró, por lo que los Estados que están en las fronteras enfrentan mucha carga”.

La criminalización de la entrada irregular a Hungría, por ejemplo, trajo consecuencias humanitarias que han arrastrado por igual a hombres, mujeres, menores acompañados y no acompañados, quienes al ser considerados “una amenaza para la seguridad nacional y el orden público” se han enfrentado a detenciones arbitrarias en periodos de hasta 30 días, poniendo de manifiesto las falencias de la Ley de Asilo húngara y su precaria compatibilidad con el deber universal  de protección al menor.

Hungría emerge como un actor renuente a aceptar la política de reubicación de la Comisión Europea, evidenciando así que la ruta hacia un Sistema Europeo Común de Asilo, parece más turbia que años atrás, y que las acciones unilaterales que algunos Estados están tomando en materia migratoria, han intensificado el diálogo referente al apremio de legislar adecuadamente en torno al tráfico de fronteras.  

      ►   Solicitudes: 3,680.

      ►   Aceptadas: 2.5%.

Según la también internacionalista, no solo los países del Este se comportan de esta manera; “países como España tampoco han cumplido con las cuotas de refugiados que puede atender. En la ruta de los balcanes se militarizaron las fronteras, alimentando la narrativa nacionalista y xenófoba.” Los refugiados pretenden establecerse en lugares en los que consideren más probable conseguir trabajo y donde tengan acceso a mayores derechos sociales. Además, lo que les facilita establecerse es también una red social de amigos o familiares que los apoye en el proceso de iniciar una nueva vida.

Aunque desde 1993 apareció el concepto de “migración de tránsito”, hasta hace pocos años se le ha prestado interés académico. Para Papadopoulou–Kourkoula, la migración de tránsito es “la situación entre emigración y asentamiento, caracterizada por un estancia indefinida, legal o ilegal, y puede o no desarrollarse en una futura migración dependiendo de una serie de factores tanto estructurales como individuales”.

Refugiados a finales del 2017

Alemania: 970,365.

Francia: 337,177.

Suecia: 240,962.

“Turquía tiene la función de contener la migración hacia los Estados miembros de la Unión, concentrando en su territorio a más de 3 millones de refugiados, a cambio de un plan con el que la Unión Europea le otorga ayuda financiera.”

 

El Paso por México

México, en particular, ha sido un caso de estudio muy abordado en los temas migratorios ya que es un país de origen, tránsito, destino y retorno migratorio. En su papel de país de tránsito, desde la década de los noventa, el flujo de la migración centroamericana hacia Estados Unidos ha sido un tema recurrente tanto en los medios como en la literatura académica.

En el 2014 se vivió una crisis migratoria entre México y Estados Unidos por los miles de migrantes menores de edad que se encontraban en la frontera, en su mayoría hondureños, salvadoreños y guatemaltecos. Entre octubre de 2017 y septiembre del 2018, más de 39 mil familias hondureñas fueron detenidas en las aduanas de los Estados Unidos. Los transmigrantes que pasan por México enfrentan principalmente 4 cosas: violación a sus Derechos Humanos, xenofobia, criminalización y clasismo.

María José Lazcano Vázquez, de FM4, ONG de apoyo a migrantes en su paso por Guadalajara Jalisco, calificó el fenómeno actual como un éxodo e identifica que, aunque la mayoría de estos migrantes están en situación irregular, quienes provienen de Honduras, Nicaragua y Venezuela, tienen un perfil de refugiados y buscan establecerse en México como una segunda opción. Su decisión, según dijo, está delimitada por los diversos trámites que implica quedarse en México o buscar ingresar a Estados Unidos. De entre los 600 a 750 migrantes atendidos al mes por la ONG, entre el 70 y 80% son hondureños. Todos ellos, sin importar su procedencia, coinciden en la precariedad económica y un entorno violento como motivos principales para emigrar.

La migración internacional ha aumentado no sólo por los conflictos bélicos o las crisis económicas. Los avances en transporte son un elemento más que ha provocado su aumento y diversificación. Si bien los emigrantes africanos tienden, por cercanía geográfica y vínculos poscoloniales, dirigirse a países europeos, en los últimos años a aumentado su migración hacia Estados Unidos a pesar de los costos que significa cruzar el Atlántico, los cuales pueden alcanzar los mil dólares.

En México, los registros dicen que desde el 2014 se ha incrementado el flujo de migrantes africanos de tránsito en más del 200%. Ese mismo año, el gobierno mexicano lanzó el Programa Especial de Migración cuyo punto 3 establece la necesidad de “fortalecer los mecanismos de colaboración y coordinación, nacional e internacional, para favorecer la corresponsabilidad y la facilitación de la movilidad internacional de personas de manera ordenada, segura y ágil; sin menoscabo de la seguridad fronteriza y la seguridad humana.” Sin embargo, no se ha logrado coordinar esfuerzos para su funcionamiento.

Chiapas y Tabasco, mayor cantidad de inmigración.

93 856 detenciones en el 2017.

37+ mil detenciones realizadas en Chiapas.

436 mil deportaciones entre el 2015 y 2018.

Hasta 10 mil dólares en gastos.

7 de 10 transmigrantes se dirigen a Estados Unidos. El resto pide asilo en México o va de regreso a su país.

Es importante resaltar que los transmigrantes no construyen más caminos, usan los ya existentes y las rutas ferroviarias son las más utilizadas. Este hecho los coloca en una posición de vulnerabilidad, ya que esas rutas son  empleadas por redes del crimen organizado.

Esperanza Martínez, maestra en ciencias sociales y profesora de la Universidad de Guadalajara, considera que “los Derechos humanos deben formar una parte rectora de la formación y capacitación de las autoridades de migración y de seguridad con el fin de eliminar sus transgresiones y procure el cabal cumplimiento de las normas que obligan a los gobiernos a reconocerlos y respetarlos”.

A pesar de las dificultades que los transmigrantes enfrentan, difícilmente las migraciones terminarán. Los Estados involucrados en los procesos migratorios, así como las instancias internacionales, deben proveer de herramientas para garantizar que quienes buscan una mejor vida, realmente la obtengan. A lo largo del siglo XXI, la disputa entre seguridad nacional y derechos humanos seguirá siendo uno de los temas más importantes y con más reflectores, y el fenómeno migratorio será cada vez más visible y relevante.

 

“Los conflictos políticos en Nicaragua y Venezuela sin duda harán que aumenten los flujos migratorios (hacia México).” - María José Lazcano

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