Abramos las puertas
Una charla con Vidal González, director de Ingeniería en Wizeline
Redacción, con la colaboración de Ronin PR |
Abramos las puertas

Parte de una educación integral incluye la formación en aulas, la práctica y la interacción directa con empresas, donde los alumnos colaborarán al concluir sus estudios. Es imperativo que las compañías abran las puertas de sus oficinas para promover dinámicas de interacción, da a los alumnos la oportunidad de ver cómo los conocimientos se ponen en práctica en el plano laboral, y que conozcan los problemas reales empresariales al mismo tiempo.

Para conocer más al respecto, tuvimos la oportunidad de charlar con Vidal González, director de Ingeniería en Wizeline, quien nos platicó algunas estrategias para impulsar la sinergia educativa entre universidades y empresas.

¿Diría que, además de la experiencia en el negocio, también es ideal que los estudiantes realicen prácticas en el extranjero para complementar sus enseñanzas?

Adquirir una perspectiva global de su profesión siempre es de gran ayuda. Culturalmente, es muy enriquecedor colaborar con equipos internacionales que le permitan a los alumnos mejorar en aspectos como la comunicación (sobre todo en inglés) y colaboración.

¿Cómo es que las empresas pueden colaborar con las universidades para conformar licenciaturas e ingenierías que atiendan los retos del futuro?

Regularmente, los planes de estudio se actualizan cada cuatro años, y hemos encontrado que es muy complicado cambiarlos. Las universidades son la base de conceptos de cómputo que ayudarán a los profesionales a entender temas más complejos. Para contribuir a esto, las empresas podemos contribuir con iniciativas como Wizeline Academy, que brinda conocimiento sobre temas más avanzados, que están fuera del alcance de las licenciaturas (como Experiencia del Usuario, Desarrollo de Operaciones y Seguridad, entre otras).

¿Cómo se puede conciliar la educación formal con las prácticas de campo, para complementar el aprendizaje de los estudiantes?

Universidades como el Tecnológico de Monterrey han estado cerrando esta brecha entre academia e industria. Es muy importante que los estudiantes universitarios puedan generar experiencia de campo, pues eso les permite adquirir una mayor perspectiva para especializar sus carreras. En Wizeline hemos tenido mucho éxito con programas de colaboración, como internships con universidades como el Tec, el ITESO y la Universidad de Waterloo, en Canadá.

A veces, los jóvenes no entienden que el éxito se construye con algunos escalones de fracaso. ¿Cómo es que los MBA y programas de experiencia in situ pueden incorporar lecciones de resiliencia para los emprendedores?

Nada es mejor que la experiencia; los retos que se viven al iniciar una empresa no pueden reemplazarse con la educación en el aula. Por eso es tan importante que los emprendedores accedan a este tipo de programas con experiencia previa en alguna organización de alto crecimiento: así adquirirán una visión más realista sobre los problemas que se enfrentan en el negocio.

 

“Los retos que se viven al iniciar una empresa no pueden reemplazarse con la educación en el aula”.

 

¿Cómo es que una empresa puede ofrecerles el entrenamiento más realista posible, para realmente forjar su conocimiento de liderazgo y gestión?

Creo que el shadowing [aprendizaje por observación], o seguir los pasos de un líder y convivir con su toma de decisiones, pueden ser buenas alternativas educativas. La verdad, es difícil pensar en un ejercicio específico de dirección que no ponga en cierto riesgo al negocio. Pero eso, creo que es ideal encontrar un líder del cual se pueda aprender; esa es una de las mejores formas para adquirir experiencia en situaciones reales, al mismo tiempo que se mantiene el control sobre el éxito del ejercicio.

Hoy, las instituciones México todavía no reconocen completamente los beneficios de una educación in situ. ¿Cuál es el valor agregado de que los estudiantes cuenten con facilitadores de experiencia real para adquirir conocimiento?

La ejecución de un programa de educación in situ conlleva ciertos riesgos, como garantizar la calidad de la experiencia que los estudiantes pueden obtener. Además, dependiendo de la cultura organizacional de cada empresa, el talento en entrenamiento será altamente valorado o menospreciado; esto puede afectar drásticamente la variabilidad de las experiencias, y por ende la efectividad del proceso. Al respecto, un programa con más evaluación de los estudiantes hacia las empresas permitiría identificar los negocios que aportan más valor en este tipo de ejercicios.

 

¿Cuál es la idea que un alumno debería llevarse acerca de lo que es ser un líder, emprendedor y profesionista, después de concluir su enseñanza práctica?

No hay muchas instituciones, a nivel licenciatura, que provean entrenamiento en liderazgo y habilidades gerenciales. Nuestra productividad como industria depende mucho de los gerentes de primer nivel. Los estudiantes deberían de entender qué significa trabajar para un jefe, saber como hacer manage up y conocer su lugar dentro de una organización. En la medida en que podamos tener profesionales más proactivos y con excelentes habilidades de comunicación, México tendrá una ventaja competitiva contra el resto del mundo.

 

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