Hacia la permanencia
¿Conoces las etapas de financiamiento, en camino a la bursatilización?
Jorge Bustamante Mendoza , contador público y maestro en Administración con eje de gestión en Competitividad | | Edición: 51
Hacia la permanencia

Sin importar su giro, uno de los principales factores críticos de éxito para los negocios que buscan permanencia es contar con un nivel adecuado en su capital de trabajo. Este es un concepto que, incluso, puede medirse a través del análisis transversal con indicadores financieros, que nos permiten reconocer la capacidad de la empresa para enfrentar sus obligaciones a corto plazo.

En algunos casos (y dependiendo del apetito de riesgo de la empresa), habrá quienes tengan la experiencia suficiente para identificar necesidades futuras y puedan alinear su estrategia con una proyección de flujos —para satisfacer el incremento en el nivel operativo y en ocasiones hasta poder aplicar recursos en inversiones que permitan participar en nuevas localidades o líneas de negocio—. El reto, en un principio, es encontrar el medio adecuado para lograr que los recursos se aprovechen en el momento más oportuno, y que las condiciones sean las más favorables para la evolución del negocio.

 

 

Evolución financiera

Para dar mayor claridad a la idea, imaginemos a esas pequeñas empresas que nacen con la aportación de sus socios (como recurso inicial), y que paulatinamente generan ganancias suficientes para mantenerse operando. Sin embargo, la demanda puede llegar a ser tal, que no les será posible satisfacerla por sus propios medios. Esta situación les obligará a evaluar nuevas formas de generar recursos; una de ellas es, comúnmente, solicitar crédito externo a sus aliados comerciales (proveedores o acreedores de servicios) como una fuente adicional de financiamiento, evitando así solicitar nuevas aportaciones a sus socios.

Conforme crecen, los negocios se percatarán de que, para contar con mejores condiciones operativas es necesario incrementar el nivel de deuda. Por eso, una vez que agotan la opción de financiamiento externo buscan nuevos recursos por medio de créditos bancarios, en la mayoría de los casos. El nuevo esquema de captación del capital deberá ser medido para asegurar que el interés causado no absorba el rendimiento esperado —ni que, en su caso, afecte considerablemente al margen de utilidad—. Asimismo, es necesario evaluar el tiempo en que se generará el beneficio, de tal forma que el interés causado no represente un pago mayor a valor presente, que el posible ahorro de liquidar la deuda de manera anticipada.

También es común ver algunas empresas privadas que pueden (por el tamaño de sus activos) utilizar figuras distintas a una línea de crédito revolvente. Por ejemplo, un crédito refaccionario no les ofrecería la libertad para usar el capital sin restricciones especiales, por lo que recurren al leasing (arrendamiento financiero con opción de compra) para realizar contratos de compra-venta. Así utilizan sus propios activos como medio para generar capital de trabajo, y éstos quedan con reserva de dominio y en renta al propietario original —quien, al concluir el periodo pactado, tendrá derecho a recomprar estos bienes por un valor residual.

 

“Uno de los principales factores críticos de éxito para los negocios que buscan permanencia es contar con un nivel adecuado en su capital de trabajo”.

 

Otro medio de financiamiento es el factoraje, que le permite a una empresa con cartera de cuentas por cobrar ceder a una entidad financiera los derechos de cobranza de dichas cuentas, a cambio de un cobro anticipado —en ocasiones, este esquema también se conoce por el uso de fideicomisos para apoyar a las cadenas productivas.

 

 

Prepara el camino

Si bien es cierto que, en una buena parte de los casos, el costo de captación del dinero es alto —contratando los productos tradicionales que se ofrecen en el sistema financiero—, existen esquemas preferenciales para aquellas organizaciones que representan un nivel de riesgo controlado para la entidad financiera. Por su adhesión a las mejores prácticas de Gobierno corporativo y nivel de institucionalización, dichos negocios pueden demostrar que cuentan con una estrategia sólida y una capacidad de respuesta considerablemente confiable.

Recientemente, el Banco Nacional de Comercio Exterior (Bancomext), la Asociación Mexicana de Instituciones Bursátiles (AMIB) y la Bolsa Mexicana de Valores (BMV) lanzaron un programa de institucionalización y Gobierno Corporativo para impulsar el desarrollo del mercado de valores, a través de aquellas empresas que están desarrollando su Gobierno Corporativo, para optar por tasas más atractivas para la captación de recursos. Sin duda, esto es la antesala para que logren perfilarse y reunir los requisitos para colocar deuda, o en su caso lanzar acciones al mercado para captar inversión.

Este programa funcionará a través de la emisión de un certificado PRIME, por medio del cual Bancomext otorgará opciones de financiamiento competitivas con tasas más bajas, y seguramente será de gran interés para aquellas empresas que necesitan del apalancamiento para impulsar su crecimiento.

Demostrar que una empresa cuenta con un sistema de control interno robusto, que implementó mejores prácticas corporativas, que cuenta con un nivel adecuado de institucionalización y gobierno —por medio de formalización y protocolización de las responsabilidades desde la asamblea de accionistas, el Consejo de Administración y sus comités de apoyo—, será una clara muestra del nivel de compromiso que la empresa tiene por permanecer.

Al final, este perfil prueba que las organizaciones están listas para dar el siguiente paso y que, en función de la estrategia y el plan de sucesión, bursatilización es un escalón viable que traerá capital fresco para inyectar al negocio —levantando deuda, o al colocar acciones en la BMV—. De esta manera se catapultan las marcas que ya solidificar su posicionamiento, para dejar la figura de ‘empresa familiar’.

 

 

 

Tags

empresas emprendimiento

Articulos Relacionados