Herramientas de verificación positiva
El valor de las certificaciones empresariales
Centro de Investigación y Desarrollo con la colaboración de Leticia Elizabeth Quezada Loera y Carolina Zatarain Villalpando |
Herramientas de verificación positiva

 

Actualmente, la trascendencia de las empresas mexicanas está condicionada por sus estándares de calidad y sus estrategias de mejora continua, componentes que permiten diferenciar a una organización de sus competidores. Para lograr este objetivo, muchos negocios recurren a las certificaciones empresariales, cuyas metodologías les ayudan a obtener resultados sobresalientes.

 

 

Licencia moral

Una certificación es el procedimiento a través del cual una organización avala que sus productos, servicios o procesos cumplan con requisitos previamente establecidos en un reglamento, norma técnica o contrato. Ahora bien, el término ‘calidad’ refiere un conjunto de propiedades que dichos productos, servicios o procesos deben cumplir para diferenciarlos de otras ofertas similares. Sin embargo, en el ámbito empresarial, la ‘calidad’ también comprende la suma de características particulares que satisfagan las necesidades de los clientes.

Estos estándares de calidad son medidos por organismos como la Organización Internacional de Normalización (ISO, por sus siglas en inglés), que promueven el desarrollo de normas, estándares y procesos internacionales para la elaboración de productos o la prestación de servicios. Dichas certificaciones confieren grandes ventajas sobre las organizaciones que no tienen procesos claros o estructuras bien definidas.

La certificación de cumplimiento con normas o estándares, es un proceso transparente que permite demostrar que un producto cumple con las características de seguridad necesarias para el consumidor. Asimismo, garantizan al mercado que una empresa opera con un sistema de calidad apropiado, y que cuenta con un sistema de gestión para proteger la información de socios, clientes, empleados y colaboradores.

 

DATOS DUROS

  • De acuerdo con el Departamento de Industria y la British Standard Institution del Reino Unido, las normas contribuyen 2 mil 500 millones de libras para la economía nacional.

  • Las normas certificadas generaron 13 % de la mejora en productividad laboral.

  • El Instituto Alemán de Normalización (DIN, en alemán) estima que los beneficios de las normas representan 1 % del Producto Interno Bruto de su nación.

 

 

Algunas certificaciones de interés

  • La norma mexicana NMX-R-026-SCFI apunta los requisitos para que una agencia de aduanas sea reconocida como confiable y capaz de prestar sus servicios. También busca la satisfacción del cliente por medio de la conformidad de sus requisitos, sin eximir las obligaciones legales y reglamentarias que le sean aplicables.

  • La Certificación TIF, otorgada por la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (Sagarpa), garantiza el cumplimiento de las procesadoras de carne con las normas de sanidad impuestas por el gobierno.

  • En materia internacional, el Nuevo Esquema de Empresas Certificadas (NEEC), busca fortalecer la seguridad en la cadena logística del comercio exterior.

  • El Programa de Certificación C-TPAT establece procesos globales de seguridad, aplicados a la cadena logística de comercio con Estados Unidos.

  • La certificación Business Alliance for Secure Commerce (BASC) promueve el comercio internacional seguro, en cooperación con gobiernos y organizaciones internacionales.

 

¿Maquillaje o compromiso?

Actualmente, la responsabilidad social se ha convertido en una visión de negocios que integra el respeto por las personas, la comunidad, y la preservación del entorno como parte de la gestión de la empresa. Una de las certificaciones más completas en el tema es: Empresa Socialmente Responsable (ESR), otorgada por el Centro Mexicano para la Filantropía, A.C. (Cemefi). Esta es la institución con mayor credibilidad en materia de responsabilidad social y sustentabilidad en México.

En 2001 solo existían 17 empresas ESR; en 2008 habían 274; y en mayo del 2017 existían 1,583 empresas reconocidas con el distintivo de Cemefi. Esta avalancha ha generado un debate sobre la verdadera inclusión de estándares de calidad y responsabilidad social en las empresas que adoptan certificaciones; o si solo son medios para mejorar la imagen de sus marcas.

  • Antes de que fuese adquirida por Flextronics, la empresa Solectron (ubicada en Jalisco) obtuvo la certificación como Empresa Libre de Acoso Sexual por el Instituto Estatal de la Mujer. Casi al mismo tiempo, el Centro de Reflexión y Acción Laboral de Guadalajara recibió quejas sobre acoso sexual en este negocio.

  • En 2007 Hitachi México recibió la certificación ESR de Cemefi. Unos meses después, surgieron muchas denuncias por hostigamientos e incumplimiento en el pago de liquidaciones a los empleados.

¿Cuál es el problema? La cultura de ‘autocertificación’. El proceso de diversas certificaciones requiere que las mismas empresas llenen los cuestionarios para obtener un reconocimiento específico. Esto se presta a registrar información que no está verificada o que puede ser falsa, solo para mejorar la imagen del negocio. Entonces, si el mayor porcentaje de auditorías de certificación son realizadas por la propia organización, no pueden ser confiables.

Claro que la empresa debe revisar todos los puntos críticos de responsabilidad social, capital humano, cumplimiento regulatorio, etc.; pero también necesitan la validación de auditores externos: empleados, clientes, proveedores, organismos de gobierno, la comunidad donde trabajan, entes académicos y organizaciones no gubernamentales.

 

Todo negocio que considere obtener una debe tomar en cuenta lo siguiente: si la inversión compensará el beneficio de su obtención; la inversión en términos de costo, tiempo, capacitación y organización del trabajo; la evaluación periódica por parte de la empresa certificadora; el tiempo de vigencia del certificado; y que los costos son presupuestados por el organismo certificador, de acuerdo con la norma requerida y la complejidad del procedimiento.

Muchas veces, la idea de participar en un proceso de certificación genera preocupación o rechazo, pero es importante considerar que uno de los aspectos principales para lograr que la empresa sea competitiva es invertir en la misma. Potenciar la calidad siempre brindará mayores beneficios, generará mejores relaciones laborales con los empleados y aumentará la confianza que los clientes y la sociedad depositen en la empresa.

 

 

Certificación de Empresas en Mejores Prácticas Corporativas

Desarrollada por el Centro de Investigación y Desarrollo (CID) del Instituto Mexicano de Mejores Prácticas Corporativas, A.C. (IMMPC), la Certificación de Empresas en Mejores Prácticas Corporativas es la primera en su tipo. Representa la unión de voluntades de diferentes organismos, en pos de la consolidación y el desarrollo sustentable de las empresas. Su creación atiende la necesidad de los empresarios, inversionistas, consejeros y terceros interesados por validar el desempeño y la conducción transparente, honesta y responsable de las empresas en México. Al realizar una validación transversal de todos los componentes de la gestión empresarial, la Certificación contribuye a la creación de valor económico de las compañías.

La certificación distingue a las empresas que han alineado su actuación bajo un modelo de gestión formal, que consolidan su institucionalización, que brindan confianza a sus stakeholders y que se conducen de manera profesional. Está basada en la metodología del Modelo de Gestión Empresarial del IMMPC, que ofrece una interrelación transversal en la gestión empresarial, empezando por la base que le da sustentabilidad: la institucionalización con bases sólidas de gobierno corporativo. Con esta piedra angular, las empresas serán capaces de subir cada escalón, consolidando su profesionalización y trascendencia con prácticas precisas y duraderas.

 

El Modelo de Gestión Empresarial establece diez dimensiones para consolidar las bases de la adopción del modelo de Gobierno Corporativo, al establecer los siguientes elementos.

  • Filosofía corporativa congruente y comprometida con la ética

  • Dirección estratégica clara, que establece el rumbo del negocio y atiende los riesgos a los que está expuesto.

  • Se compromete con la innovación y la mejora continua, el cumplimiento regulatorio y la gestión del capital humano.

  • Comunicación que promueve la transparencia y rendición de cuentas.

  • Aplicación de Tecnologías de la Información.

  • Sistematización basada en supervisión y el monitoreo permanentes, que velan por la sostenibilidad de la organización a largo plazo.

 

¿Cómo funciona?

La primera fase de la Certificación consiste en un autodiagnóstico en línea, de acceso libre, que deben completar las organizaciones interesadas en la Certificación. Esta evaluación establece una serie de elementos que deben ser cubiertos por las empresas aspirantes para conocer si cumplen cabalmente con lo requerido por las once dimensiones del Modelo de Gestión Empresarial de Mejores Prácticas Corporativas.

Una vez que la empresa aspirante haya completado su autodiagnóstico en el sistema, obtendrá un diagnóstico de su desempeño.

La empresa debe obtener un resultado mayor a 85 % en su autodiagnóstico. En caso contrario, deberá atender sus áreas de oportunidad para retomar la evaluación y continuar con su acreditación. Posteriormente, la Certificación será verificable a través de un sistema basado en la evidencia, y auditado por un tercero independiente (de prestigio internacional).

Al finalizar este proceso, se realizará un dictamen final sobre el compromiso que la empresa aspirante tiene al implementar las once dimensiones del Modelo de Gestión Empresarial de Mejores Prácticas Corporativas.

El dictamen será entregado al Comité de Certificación —órgano intermedio del Consejo Ejecutivo Nacional (CEN) del IMMPC—, que analizará y determinará la aprobación de la entrega de la Certificación. Finalmente, la empresa recibirá su certificación oficial en el marco del Congreso Anual de Mejores Prácticas Corporativas, y podrá renovar su distintivo bienalmente.

 

Realiza el diagnóstico y descubre el potencial de tu organización

Invitamos a toda la toda la comunidad de negocios a ingresar al sitio oficial del IMMPC (www.immpc.com.mx) para realizar este ‘chequeo’ de mejores prácticas y continuar impulsando el cambio en la cultura empresarial de México.

 

Certificación de Organismos en Mejores Prácticas Corporativas

El tercer sector de la economía se compone, fundamentalmente, por las Entidades sin Ánimo de Lucro (ESAL), organizaciones que no redistribuyen sus beneficios entre sus asociados o fundadores, sino que los revierten a la entidad para continuar cumpliendo con sus objetivos misionales. A estas entidades también se les conoce como Organizaciones No Gubernamentales (ONG), de Economía Social o de la Sociedad Civil.

En el entorno actual, tan altamente competitivo y que sufre una crisis de valores, es un reto para las organizaciones del tercer sector demostrar que cumplen con sus objetivos de forma eficiente, persiguiendo la procuración de recursos y el interés público. Por eso, es imperioso probar que atender la Responsabilidad Social Empresarial (RSE), no como una cuestión de moda ni un medio para evadir nuestra rendición de cuentas hacia la comunidad, sino una forma de gestión que nos compromete con el impacto social, la transparencia y los derechos humanos.

Para afrontar estos desafíos, el Centro de Investigación y Desarrollo (CID) del IMMPC diseño la Certificación de Organismos en Mejores Prácticas Corporativas, para reivindicar la percepción de las asociaciones; que la sociedad recupere la credibilidad en las instituciones; y dar confianza a los benefactores para el otorgamiento de recursos que repercutan en su impacto social.

 

¿Cómo funciona?

El CID propone este nuevo modelo de certificación para contribuir con el cumplimiento del impacto social de las Instituciones sin fines de lucro. Representa un compromiso público y voluntario con la transparencia, el impacto social y la sustentabilidad que la institución asume ante sus asociados, beneficiarios y todos sus grupos de interés.

Representa el cumplimiento de un estándar integral y transversal, basado en el Modelo de Gestión Empresarial del IMMPC. Asimismo, la norma de la Certificación tiene una norma basada en el Gobierno Corporativo. Este es su eje rector, al integrar las prácticas y controles que adopta el Consejo de Administración para ofrecer confianza, buen gobierno, transparencia, equidad y validación del impacto social ante sus voluntarios, asociados, donatarios, beneficiarios y stakeholders.

Su premisa es prevenir conflictos de éticos, rendir cuentas mediante sistemas de transparencia y reporte, asegurar sus sostenibilidad financiera, y sobre todo verificar que esté cumpliendo su objeto social, generando el impacto esperado. La implementación del Modelo es verificable a través de un sistema basado en la evidencia, y es auditado por un tercero independiente.

 

La certificación de Organismos en Mejores Prácticas Corporativas busca reestablecer la confianza y credibilidad en las instituciones sin fines de lucro, ante sus benefactores, voluntarios, beneficiarios y otros grupos de interés.

 

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