Más allá de los números
Las organizaciones no pueden velar solo por sus propios intereses. Necesitan actuar en beneficio de sus empleados, de sus colaboradores y de la sociedad.
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Más allá de los números

 

Durante el siglo IV a.C., en la ciudad de Atenas confluyeron personalidades como Demóstenes (padre de la oratoria), el conquistador Alejandro Magno, Platón y Aristóteles. Pero también destacó la presencia del filósofo Diógenes el Cínico, quien, entre muchas de sus críticas contra la sociedad, cargaba con una lámpara en la mitad del día, declarando que estaba buscando a un hombre honesto.

La primera década del siglo XXI ha demostrado que los impactos socioambientales de una economía ‘autorregulable’ como el capitalismo tradicional son devastadores. La falta de preceptos legales y morales en las empresas fomentan la avaricia, la mala gobernanza y una mayor desigualdad social. Pero el verdadero problema no radica en el sistema económico actual, sino en los principios, pensamientos y valores de las personas que lo componen.

Cualquier modelo de negocio puede verse afectado por la falta de ética, la corrupción, el egoísmo y la explotación. El imaginario lamentable es que “si todos lo hacen, nosotros también tenemos que hacerlo”, pero, ¿no sería mejor destacar como parte del antídoto para tratar esta enfermedad? Para lograrlo, el primer paso es incorporar valores éticos en la gestión del negocio.

Ya no se pueden obtener riquezas ignorando el bienestar de las personas. Por eso, necesitamos adoptar un nuevo enfoque de trabajo, una visión más humanista, compasiva y sustentable para hacer negocios con responsabilidad, y crear organizaciones éticas que se rijan por los siguientes elementos:

  1. Respeto. Si la empresa se compone de líderes, empleados y colaboradores que confían y se respetan entre sí, será más sencillo conformar un ecosistema donde impera el comportamiento ético.

  2. Honor. Es importante que el negocio reconozca el desempeño de sus colaboradores, pero también debe reconocer su ejemplo. Las empresas éticas recompensan a los empleados que se comprometen con preservar la imagen y el ambiente del negocio.

  3. Integridad. Las empresas éticas reconocen sus errores y los enmiendan. ¿Recuerdas el cuento de aquel niño que gritó “¡lobo!”? Si el negocio o los líderes mienten, el consumidor y los empleados no tardarán en perder su confianza.

  4. Enfoque al cliente. Los clientes quieren buenos productos y servicios, pero también exigen organizaciones que los escuchen, que atiendan sus necesidades y se preocupen por ellos y por su entorno.

  5. Orientación a resultados. Toda empresa debe buscar maximizar sus ganancias e incrementar su rentabilidad, pero deben hacerlo respetando sus valores, protegiendo a su capital humano y al medioambiente.

  6. Resiliencia. Los empleados éticos crean empresas resilientes que pueden ‘rebotar’ de las adversidades, adquiriendo nuevas fortalezas y recursos de cualquier situación que se les presente.

Como cualquier padecimiento, la falta de ética sí puede tratarse, e incluso erradicarse. Pero no es suficiente con que ‘parchemos’ sus síntomas; necesitamos detectar sus raíces para atenderlas y sanarlas con las prácticas adecuadas. A continuación, te compartimos algunos elementos que todas las empresas deben trabajar para fortalecer su ética:

 

Responsabilidad Social Empresarial

Incorporar la Responsabilidad Social Empresarial (RSE) en el modelo de negocio es una necesidad y una obligación que las empresas deben asumir. Es una herramienta de gestión que les ofrece una fuente de beneficios tangibles para alcanzar la sustentabilidad, como los siguientes:

  • Empresariales

    • Mejora la productividad y rentabilidad.

    • Aumenta el compromiso organizacional y la motivación del personal.

    • Incrementa el reclutamiento y la retención del talento.

    • Disminuye el absentismo y los costos de carpetas médicas.

    • Mejora la imagen del negocio.

  • Personales

    • Aumenta la satisfacción en las tareas laborales.

    • Reduce el nivel de conflicto entre las vidas laboral y familiar.

    • Aumenta la motivación y el rendimiento.

    • Optimiza las habilidades, el potencial y la creatividad.

    • Aumenta la satisfacción y realización en el trabajo.

  • Sociales

    • Mantiene la fuerza laboral en niveles de productividad óptimos.

    • Reduce la “polución social” y la insatisfacción laboral.

    • Eleva los niveles de optimismo, motivación y entusiasmo.

    • Reduce los niveles de conflicto.

    • Genera relaciones sociales más sanas y constructivas.

 

Marcas, una oportunidad moral

Si alguien habla sobre ti, inevitablemente pensará o mencionará algunos aspectos de tu carácter; esas cualidades o defectos que sobresalen en tu personalidad. Esto también le sucede a las marcas comerciales; son los nombres que llevan nuestros productos y servicios, y que definimos por medio de campañas mediáticas, estrategias de marketing, de las críticas de los clientes o de su impacto ambiental.

Las marcas son mensajes con valor ético, pues comunican ideas favorables o prejuiciosas, (dependiendo del carácter que hayan ganado) a través de la reputación de la empresa: fuerza, solidaridad, justicia, elitismo, abuso, etc. Entonces, si las organizaciones interactúan con sus clientes por medio de sus productos y servicios, también deben preocuparse por crear una conexión moral verdadera.

Hoy, los clientes son cada vez más informados y conscientes; exigen productos ecológicos, que promuevan el comercio justo y que no maltraten animales (entre otros requisitos). Así, las empresas deben preguntarse cómo es que sus acciones benefician al consumidor; cuáles lo perjudican; y cómo pueden operar con sustentabilidad. En otras palabras, necesitan desarrollar su marketing social para ofrecer cualidades que fomentan el respeto y la admiración por el nombre de su empresa.

 

Capitalismo sustentable

En 2012, el exvicepresidente norteamericano Al Gore y la organización Generation Investment Management (GIM) publicaron el estudio Un manifiesto para el capitalismo sustentable. De acuerdo con estos autores, el ‘capitalismo sustentable’ es “un sistema que busca maximizar el valor económico a largo plazo, reformando a los mercados para que puedan atender necesidades realistas, al mismo tiempo que integran métricas ambientales, sociales y de gobernanza en sus procesos de toma de decisiones”. El estudio explica que la adopción de la sustentabilidad en las compañías les permite adoptar diversas ventajas operacionales y estratégicas a largo plazo, como las siguientes:

  1. Ventaja estratégica. Al desarrollar productos y servicios sustentables, una empresa puede aumentar sus utilidades, fortalecer la confianza pública y mejorar su posicionamiento competitivo en el mercado.

  2. Eficacia operacional. Con prácticas como la reducción de los residuos, el aumento de la eficacia energética en la cadena de suministro o la mejora de la cultura corporativa, se puede ahorrar y generar retornos superiores de capital, a largo plazo.

  3. Cumplimiento y gestión de riesgos. Si las empresas se enfocan en cumplir con las métricas ambientales, sociales y de Gobierno Corporativo, podrán alcanzar los más altos estándares de cumplimiento y gestionar mejor sus riesgos.
     

La globalización, la innovación tecnológica y las nuevas necesidades ambientales han cambiado las reglas del juego. El Foro Económico Mundial (WEF, en inglés) considera que la desigualdad es un riesgo para la democracia y la economía, ya que genera inestabilidad y detiene el crecimiento de las naciones. Al respecto, el economista francés Thomas Piketty (autor del libro El capital en el siglo XXI) afirma que la solución consiste en transformar el capitalismo para potenciar la repartición de riquezas, la sustentabilidad ambiental, y para cerrar la brecha entre ricos y pobres.

 

 

Conversaciones virtuosas

Hace 2,400 años, el filósofo Platón ideó un sistema de ética basado en la virtud. En su pensamiento, la mejor forma de cultivar la virtud personal debía realizarse por medio del cuestionamiento y la discusión. En las empresas, esta es una estrategia que los líderes pueden implementar para fomentar la ética en sus empleados, por medio del siguiente cuestionario:

  1. Confianza entre los líderes y el personal.

    • ¿En qué momentos hemos agilizado las operaciones del negocio?

    • Si perdemos la lealtad de los empleados, ¿cómo podemos restablecerla?

    • ¿Cómo ganamos y cimentamos la confianza en la empresa?

  2. Compasión para proteger a los empleados.

    • ¿De qué manera contribuye a cumplir las metas?

    • ¿Cómo incrementa el sentido de pertenencia del personal?

    • ¿Qué actos compasivos han contribuido a mejorar los resultados?

  3. Coraje para afrontar los retos.

    • ¿Cuáles han sido los momentos de valor que destacaron en el negocio?

    • ¿Quiénes son los líderes que inspirar más valor en los empleados?

    • ¿Cómo podemos impulsar el coraje en nuestro capital humano?

  4. Justicia como guardián de la equidad.

    • ¿En cuántas ocasiones la empresa se preocupó por ayudar a los colaboradores?

    • ¿Cómo empoderamos al personal para que sea capaz de medir su desempeño?

    • ¿Cuándo hemos atendido las necesidades de los stakeholders de forma integral?

  5. Sabiduría para mitigar los riesgos.

    • ¿Cuáles han sido las decisiones más sabias de la empresa?

    • Al enfrentar elecciones complejas, ¿cuándo decidimos el mejor plan de acción y soportamos la incertidumbre?

    • ¿Cómo podemos integrar la sabiduría en el proceso de toma de decisiones?

  6. Moderación para cultivar la moralidad.

    • ¿Cómo balancear objetivos que compiten entre sí?

    • ¿De qué manera podemos fomentar el autocontrol en los empleados?

    • ¿Cuál es la mejor forma en que hemos balanceado las vidas laboral y personal?

  7. Esperanza para consolidar la permanencia.

    • ¿Cuáles son las cualidades que más disfrutas y agradeces del negocio?

    • ¿Cuáles son nuestros principales logros? ¿Cómo podemos replicarlos?

    • ¿Cuál fue el mejor momento de compromiso con la cultura organizacional para la empresa?

  8. Liderazgo para difundir la ética.

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