Negocios con propósito
Es tiempo de promover un movimiento global de negocios que usan la fuerza del mercado para solucionar los problemas sociales y ambientales de Latinoamérica.
Ramsés Gómez, director ejecutivo de Sistema B México. |
Negocios con propósito

 

¿Qué sentido tiene una economía que crece financieramente, y que por su misma naturaleza genera desigualdad? ¿Qué sentido tiene un mercado emergente que sobreexplota el agua y otros recursos naturales, que profundiza el individualismo y la exclusión de miles de personas? En cambio, ¿qué pasaría si todos tuviésemos conciencia del impacto social y ambiental que generan nuestras decisiones económicas —comprar, vestir, viajar, divertirnos y hasta invertir?

Hoy, una economía más humana y sustentable no solo es posible; también es necesaria y urgente. Debemos consolidar un mercado cuyo objetivo principal sea la inclusión de todos los seres humanos. Afortunadamente, estamos viviendo tiempos de cambio donde este escenario se está volviendo cada día más real.

Las Empresas B le están dando vida a este movimiento. Las hay de diferentes tamaños, industrias y volúmenes de facturación. Todas son distintas entre sí (especialmente por sus modelos de negocio), pero comparten un común denominador: garantizar el bienestar de las personas y de la naturaleza, porque reconocen que la rentabilidad también es un medio para generar cambios positivos en el entorno.

 

“Una economía más humana y sustentable no solo es posible; también es necesaria y urgente”.

 

Más que impacto

Las Empresas B Certificadas asumen el compromiso de mejorar sus estándares de gestión, sustentabilidad y transparencia; de tal manera que legalmente amplían el deber fiduciario de sus accionistas y directivos, para emparejar su compromiso socioambiental con sus intereses financieros. Así se transforman en parte de una comunidad global de negocios que aspiran ser los mejores PARA el mundo, y no sólo DEL mundo.

  • Actualmente, existen más de 2,400 Empresas B Certificadas en el mundo —en Latinoamérica ya son más de 350.

  • En 2020 se estima que existirán más de 5,000 Empresas B Certificadas —1,000 de ellas en América Latina.

La clave de este nuevo modelo de empresas está en la Certificación de Empresa B. Desarrollada por B Lab —organización no lucrativa que evalúa las prácticas B de las empresas—, es un compromiso público de mejora continua, reconocido a nivel mundial y que debe rectificarse cada 2 años, cumpliendo con un set de estándares que incrementa permanentemente.

México cuenta con más de 25 Empresas B Certificadas, que utilizan su competitividad para solucionar paradigmas socioambientales. Algunos ejemplos son los siguientes:

  • Iluméxico. Instala paneles para que las familias que no pueden acceder a redes eléctricas sustituyan sus gastos en velas y combustibles, por medio de un esquema de crédito asequible y empático con sus necesidades.

  • Hipocampus. Brinda cuidado y educación de alta calidad para la primera infancia. Para lograrlo, se alían con grandes empleadores para brindarles un servicio alineado enteramente con sus necesidades y las de sus colaboradores.

  • Buna. Trabaja desde el campo mexicano para encontrar, tostar y ofrecerte café rico, creando programas personalizados de café para tu casa, oficina o restaurante.

  • Someone Somewhere. Marca de ropa 100 % mexicana, que busca conectar al consumidor con los artesanos que viven en condiciones vulnerables, para impulsar su desarrollo y bienestar.

  • Pixza. Movimiento de empoderamiento social donde todos dan y todos reciben. Rebanada por rebanada, impulsan, alimentan, dignifican e integran a los mexicanos con carencia alimentaria.  

 

 

El proceso

No hay contradicción alguna entre hacer negocios y buscar mejorar el mundo. El éxito económico puede y debería ser medido por el bienestar de las personas, de las sociedades y la naturaleza. Las Empresas B lo demuestran con los siguientes elementos:

  1. Propósito: Se comprometen a crear impacto positivo en la sociedad y el medio ambiente. Orientan sus actividades comerciales para sumarse a solucionar retos sociales o ambientales.

  2. Incorporación de Estatutos B: Amplían el deber fiduciario de accionistas y gerentes para incluir intereses no financieros en la toma de decisiones.

  3. Certificación: Se someten a la evaluación por parte de un tercero independiente y están dispuestas a recibir auditorías aleatorias.

  4. Declaración de Interdependencia: Son parte de una comunidad global que está generando una nueva economía, impulsada desde la colaboración. Generan múltiples complicidades positivas, y ante todo aceleran su impacto, escalando relaciones comerciales con otras Empresas B.

Es muy sencillo empezar a ejercer estos factores en el negocio, pero el siguiente paso es vivirlos por medio de la Certificación de Empresa B. Para obtenerla, los negocios necesitan realizar los siguientes pasos:

  1. Demostrar la contribución socioambiental generada por su modelo de negocio, políticas y prácticas.

  2. Alcanzar un puntaje mínimo de 80 en la Evaluación de Impacto B de B Lab (el puntaje máximo es 200).

    1. La evaluación contempla las siguientes áreas de gestión: gobernanza (transparencia), trabajadores, medio ambiente, comunidad (proveedores y distribuidores) y modelo de negocio (impacto en clientes).

  3. Posterior a la aprobación, necesitan publicar su puntaje para que cualquiera pueda cuestionar la veracidad de los resultados.

    1. Si existiera documentación probatoria, este proceso puede catalizar una Comisión Internacional de Investigación que determina la pertinencia de la denuncia.

    2. En caso de confirmación del cuestionamiento, la Empresa es invitada a retirarse de la comunidad de Empresas B abandonando el uso de la marca B.

  4. Recibir auditorías aleatorias.

  5. Pagar un costo de anualidad (que varía según el volumen de facturación).

  6. Recertificarse cada 2 años contra un set estándares que se incrementa permanentemente.

Un excelente punto de partida es la Herramienta de Evaluación de Impacto, disponible en bimpactassessment.net/es. Es un recurso gratuito, confidencial y propositivo creado por B Lab para medir, comparar y mejorar el impacto real de la empresa desde un punto de vista integral. Reúne y democratiza el acceso a las mejores prácticas y estándares globales de transparencia, responsabilidad y sustentabilidad.

 

Claramente, el potencial de crecimiento de las Empresas B Certificadas es exponencial, porque buscan demostrar que el sector privado también puede contribuir, junto con el sector público y la sociedad civil, a la solución de problemas socioambientales. El modelo de negocio de las Empresas B se concibió para que generen impactos positivos desde su propia operación. De esta manera, es más sencillo que utilicen la fuerza del mercado para generar retornos sociales y ambientales positivos.

 

 

 

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