Tecnología responsable
Una nueva cultura de seguridad digital Sin duda, la información es un elemento crucial en cuestiones de seguridad nacional.
Roberto Martínez , investigador analista senior de Seguridad en Kaspersky Lab. Cuenta con 12 años de experiencia en el campo de la ciberseguridad. |
Tecnología responsable

 

No podemos negar que la tecnología transformó nuestras vidas. Hoy podemos trabajar desde casa; nos comunicamos en tiempo real con personas en cualquier parte del mundo; realizamos compras o transacciones financieras desde la comodidad del hogar; y tenemos acceso a nuestras películas o programas favoritos en cualquier momento. Además, la reducción de los costos de los dispositivos tecnológicos y la expansión de la cobertura de internet permiten que más individuos disfruten estos beneficios de forma accesible.

Vivimos una era donde la información es uno de los activos más valiosos, y donde cada día intercambiamos grandes volúmenes de datos a través de la web —hasta el propio dinero se está convirtiendo en un bien digital—. La información siempre ha sido un componente clave de los negocios y gobiernos: a las organizaciones les permite tomar decisiones clave, en un mundo cada vez más globalizado y competitivo; y a las instituciones les brinda herramientas para definir las estrategias de juego en el entorno global.

 

“Uno de los eslabones débiles en las cadenas de seguridad de las empresas son los usuarios”.

 

Desafortunadamente, los avances tecnológicos también acarrean nuevos riesgos por atender, o personas que utilizarán la tecnología para cometer actos ilícitos. Asimismo, el cambio entre lo análogo y lo digital ha sucedido a tal velocidad que nuestra capacidad para atender las amenazas, o crear los marcos legales necesarios para proteger a los usuarios web ha sido rebasada.

Nos guste o no, todos somos ciudadanos digitales; por eso debemos comenzar a comprender el uso diario que hacemos de la tecnología para entender cómo se utilizan nuestros datos en la red.

 

Vigila tu huella digital

El primer paso es utilizar el sentido común y formar el hábito de clasificar nuestra información, de manera que separemos lo que podría considerarse como privado, profesional o público para protegerla. Por ejemplo, antes de compartir algo en una red social, enviarlo por email o guardarlo en un smartphone, debemos preguntarnos si esa información podría utilizarse maliciosamente por alguna persona, o afectarnos de manera importante. ¿Que pasaría si alguien roba mi teléfono, que contiene documentos sensibles con información de mis clientes? ¿Que impacto tendría el abuso de esta información?

Muchas veces también pasamos por alto el lugar desde donde conectamos nuestros dispositivos a internet. Cada vez existen más espacios que ofrecen acceso gratuito a la web (restaurantes, hospitales, hoteles, aeropuertos); sin embargo, al ser sitios públicos y con pocas restricciones, estos espacios pueden permitir que personas malintencionadas intercepten la información ajena, utilizando herramientas —que incluso están disponibles por internet, de manera gratuita— para robar nuestra información personal o financiera, o leer nuestros correos sin que nos demos cuenta.

También es importante ser muy cuidadosos con los programas y las apps que instalamos en nuestras computadoras o dispositivos móviles. Una de las técnicas más utilizadas para robar información es la “ingeniería social”: consiste en perfilar al usuario para ofrecerle ‘programas gratuitos’ (es decir, malware) y acceder a sus datos personales. Kaspersky Lab estima que la cantidad de malware para dispositivos móviles se triplicó en 2016, ocasionando 20 millones de ciberataques.

 

Las empresas en riesgo

Detrás de todo ataque informático existe una motivación, y actualmente los cibercriminales o ciberespías saben que uno de los eslabones débiles en las cadenas de seguridad de las empresas son los usuarios. Algunas compañías invierten grandes cantidades de dinero en ciberseguridad, pero basta con que una persona abra un correo con un archivo adjunto, o simplemente de clic en algún link, sin darse el tiempo de identificar al remitente o la naturaleza del correo. Eso es suficiente para instalar inadvertidamente un programa malicioso que facilite el acceso a la computadora, su micrófono y cámara web. Incluso, es suficiente para conectarse a otras computadoras de la red interna, donde se podría manipular la información sensible del negocio.

Por fortuna, ya existen muchas herramientas diseñadas para proteger nuestros dispositivos e información. Es muy importante comenzar a utilizarlas, pero sobre todo, es imperativo aprender a manejar nuestra vida digital de manera responsable.  Las empresas deben cambiar la forma como están visualizando la seguridad y redireccionar sus estrategias hacia modelos de seguridad adaptativa. Al respecto, uno de los elementos importantes por considerar es la creación de una cultura donde el uso de la tecnología y la información sea una corresponsabilidad de todos los colaboradores de la empresa.

 

Restarle importancia a la era digital solo nos hará menos competitivos, y eventualmente nos aislará de la era del conocimiento. En un mundo interconectado, todos compartimos información. También debemos compartir la responsabilidad por hacer del ciberespacio un lugar seguro.

 

 

 

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