El mexicano frente al Buen Fin
Se espera una derrama económica de hasta 100 mil millones de pesos.
REDACCIÓN | | Edición: WEB
El mexicano frente al Buen Fin

Se acerca el Buen Fin y, con él, se prevé que los mexicanos consumirán para producir una derrama económica de hasta 100 mil millones de pesos. Es una cantidad exorbitante de dinero que reactiva la economía de nuestro país a partir del consumo de una amplia variedad de productos y servicios, muchos de ellos necesarios para las familias mexicanos. Los artículos más comprados son la ropa y calzado (23%), electrónicos (23%) y electrodomésticos (16%), mientras que el gasto promedio del 50% de los mexicanos se enfila a ascender los $5,000 pesos.

Y aunque las tiendas abarrotadas, las filas eternas y el caos en los grandes centros comerciales parecen ser indicadores de que estas compras se realizan dentro de las tiendas, las cifras indican lo contrario: sólo el 13% de las compras se efectúan in situ. ¿Y qué significa eso?: que casi el 90% de las compras se hacen en línea, desde la comodidad de nuestras casas y con la posibilidad de reflexionar y comparar precios de manera ágil y rápida.

Pero eso no nos detiene:41% de las compras se hicieron por mero impulso durante el Buen Fin de 2017, según cifras de Deloitte México en el mismo año. Esto indica, por una parte, que aunque tenemos las herramientas para razonar y reflexionar nuestras compras, caemos en la presión o la tentación de las grandes ofertas de productos. Por otra parte, nuestra impulsividad es también señal de que no tenemos claro qué necesitamos comprar y planeamos menos de lo que deberíamos antes de tomar la decisión de hacer un gasto.

No obstante, el mexicano promedio tiene como forma de pago principal el efectivo o el pago de contado a través de tarjetas de débito. Este hábito permite reflexionar de manera realista sobre la necesidad y la posibilidad de financiar ciertos productos. Pero el tarjetazo también acecha a los alrededores: 46% de las compras son a los temidos meses sin intereses o con crédito, hábito potencialmente riesgoso, sobre todo para personas que no han verificado su capacidad de pago a plazos durante por lo menos un año después de la compra en cuestión.

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