Fórmula infalible para un CEO en apuros
Adaptación y diversificación es la clave: de la sobrevivencia de Pepsi a la muerte de Kodak, explora los casos en los que los nuevos tiempos condicionan la vigencia de una compañía.
REDACCIÓN | | Edición: WEB
Fórmula infalible para un CEO en apuros

Pepsi aprendió una cosa que Kodak nunca logró: sobrevivir.

Con el avenimiento de múltiples avances tecnológicos a un ritmo frenético, la rotunda caída o el imparable despegue de grandes empresas se han convertido en fenómenos más o menos cotidianos de la época en la que vivimos. La posibilidad del fracaso iguala o supera la del éxito. El trabajo duro y la disciplina, aunque importantes, ya no son garantía de la sobrevivencia empresarial.

Hoy en día, son otras las cualidades que llevan a una empresa a mantenerse con vida, a cotizar en las bolsas de valores y a sostener sus ventas a través del tiempo. La estructura organizacional está estrechamente relacionada con estas cualidades, pero también lo está la calidad de liderazgo que sostiene esta estructura. Los CEO’s y cabezas empresariales no sólo son la imagen de una organización: hoy en día pueden ser la razón del auge y caída de ésta.

Como ejemplo de fracaso destaca la compañía Kodak, fundada en 1880 y que por décadas fue el estándar de la creciente industria fílmica y fotográfica. Hacia 1963, Kodak tenía ventas que superaban el billón de dólares. Pero en 1984, tras décadas de cómoda bonanza, la competencia de Fuji empujó la venta de cámaras y dispositivos hasta 20% más baratos que los que ofrecía Kodak.

Kay Whitmore, el CEO de Kodak hasta 1993, sostuvo por años que los precios seguirían generando ganancias sustanciosas para la empresa. Naturalmente se equivocó. Encima de su reticencia a implementar precios más competitivos, Whitmore alejó a la compañía de inmersionar totalmente en el mundo digital, asumiendo que su negocio fílmico seguiría dominando el mercado.

A pesar de su intento de mantener la rentabilidad a través del lanzamiento de la cámara instantánea y el PhotoCD, Whitmore perdió tiempo valioso para utilizar el renombre de Kodak para retener su mercado a través de innovaciones tecnológicas. Aunque los efectos de sus acciones no lo alcanzaron como CEO, las consecuencias se hicieron sentir cuando, en 2012, Kodak solicitó protección a la bancarrota en Estados Unidos.

Pero otra historia es PepsiCo, la exitosa compañía refresquera y la más fuerte competencia de Coca Cola Co. En su eterno segundo lugar, PepsiCo ha sido ícono de innovación y adaptabilidad. Con Indra Nooyi a la cabeza, nunca ha jugado a la segura en el mercado de consumo refresquero y hoy en día su versatilidad y dinamismo han rendido frutos.

Después de décadas de comodidad financiera y consumo desenfrenado de bebidas azucaradas, Indra Nooyi vio en problemas a la empresa a inicios del nuevo milenio, cuando en 2006 el consumo de bebidas azucaradas bajó después de 20 años de crecimiento desmedido. Ante el desalentador panorama, Nooyi fue tajante frente la necesidad de un nuevo giro empresarial que se centrara en la diversificación y la captación de una audiencia que buscara opciones de alimentación más saludable.

Gracias a Nooyi, en la actualidad PepsiCo amplió sus ventas a té helado, agua embotellada, bebidas deportivas y “botanas” saludables. Sus ventas en refrescos azucarados se redujo a sólo un 26%, pero la empresa no ha parado de crecer. Asimismo, a través del liderazgo de Nooyi, la empresa enfocó su atención en el creciente mercado de alimentos saludables, manteniendo un trascendental liderazgo empresarial y ajustando una competencia directa con Coca Cola Co, cuyos productos aún son señalados públicamente por ser poco nutritivos, altos en azúcares y en sodio.

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