Hornea el éxito
Celebra Doña Lulú 42 años de negocio familiar itinerante por México.
REDACCIÓN | | Edición: WEB
Hornea el éxito

La panadería que María de Lourdes Ferreira González visualizó, tras regresar a México en 1976, luego de vivir de inmigrante en Estados Unidos, nunca tuvo un domicilio fijo. Su sueño era innovar con harinas y hornear algo único que hiciera a las personas seguir su rastro; a 42 años de iniciar con su pan de soya, es hoy una empresa familiar de renombre.

“Nunca vi esto como un negocio, siempre lo vi como algo que pudiera compartir con los demás. Hoy esto es un patrimonio que une a mi familia y a las que siguen el pan, y me ha dado una gran satisfacción personal ver como de 15 años para acá el éxito ha desbordado“, contó la dueña de Pan Lulú, cuya experiencia aprendida en San Diego, California, impactan las prácticas que hoy rigen este negocio en 10 ferias de la República Mexicana.

“Cuando comencé, el pan de soya era desconocido, la gente ni siquiera quería escuchar sobre esto y hoy, nos ha dado tanto, que ya tengo una segunda generación apoyándome, mis hijas han aprendido de mí y espero no se pierda la pasión con la que hacemos esto”.

De Durango a Zacatecas, pasando por Guadalajara, León y Tepic, María Lourdes posiciona su panadería itinerante únicamente en ferias regionales que la absorben casi todo el año, por lo que sólo cuenta con un mes y medio para descansar y buscar minuciosamente frutas y demás ingredientes que se requiere para mantener la producción. 

Hoy este pan es popular por su esencia artesanal y preparación (que incluye 16 procesos y una miel a base de leche de soya, previo al horneado); se ha diversificado más allá de la soya, también ofrece amaranto, cereal y salvado, entre otros, que suman 10 opciones; mientras que los rellenos son cajeta de leche con nuez, manzana con nuez, membrillo con nuez, guayaba con nuez, manzana, membrillo y coco.

“Otra distinción es que no tiene levadura, el amaranto lo levanta, y tratamos de que tenga menos gluten, pues un pan sin huevo y sin azúcar, ayuda a que sean más los que disfruten de un pan artesanal único”.

Cuando de mejores prácticas se trata para mantener vigente su negocio, María de Lourdes señala el buen servicio al cliente y la constante retroalimentación que los lleva a la mejora continua.

“Escuchamos todo lo que nos dicen, incluido lo negativo, pues me ayuda a reflexionar lo que hacemos y comenzar de cero. En este negocio tengo soldados e impera la disciplina, la higiene y la pasión”.

 

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