CIUDADANO DEL UNIVERSO
La noche del 26 de noviembre de 1985, Rodolfo Neri Vela cumplió el sueño de una nación al incluir a México en la historia del mundo.
Agusto 29, 2018 | Edición: 52
CIUDADANO DEL UNIVERSO

Desde el primer vuelo tripulado al espacio en 1961, sólo 38 países —de los 193 existentes según la ONU— han pasado los límites de la estratósfera. Y fue en 1985, durante la misión número 23, STS-61-B, que la nave Atlantis llevó al Doctor Rodolfo Neri Vela a convertirse en el primer astronauta mexicano en ser parte de un gran proyecto de la NASA.

“Es gratificante haber sido hasta ahora el único astronauta en tener esta oportunidad. Me siento honrado de que a lo largo de distintas generaciones se recuerde lo que hice en representación de México, eso me motiva a ser el mejor investigador, la mejor persona y el mejor en todos los aspectos”, expresó Neri Vela, quien con voz serena reflexiona además sobre volverse una figura de inspiración para los jóvenes.

“Cualquiera se preguntará, ¿qué hace un astronauta después de ir al espacio? Inspirar. Demostrar que los sueños se cumplen y motivar a las personas a que sean mejores. Pude haber hecho muchas cosas cuando regresé del espacio, incluso irme a otro país, pero decidí este camino porque me satisface dejar algo para que la gente reflexione y actúe, y a través de la docencia y la investigación he encontrado la forma de hacerlo: formando ingenieras e ingenieros en telecomunicaciones”.

Son pocos los astronautas que toman un cargo público, algunos imparten asesorías, otros hacen trabajo administrativo en la agencia espacial, o van a universidades a transmitir sus conocimientos; unos más se convierten en profesores investigadores, asesores de empresas aeroespaciales, divulgadores científicos o autores de libros… y en el caso de Neri Vela, a sus 66 años, ha hecho bastantes de estas tareas, aunque el mérito impera en la formación como profesor investigador.

“La responsabilidad es grande porque la gente, especialmente los jóvenes, esperan lo mejor de ti, que seas para ellos una figura inspiradora, por eso me debo mantener preparado. Se requiere mucho control para fijar bien los pies en la tierra cuando eres el tema de moda, los medios te buscan y te llueven propuestas de trabajo, opciones de carrera y demás, pero al final me siento satisfecho de los retos superados: desde ir al espacio hasta escribir libros para niños (a la fecha cuenta con cerca de 20 obras)”.

 

“Para inspirar a la gente tienes que transformarte, adaptarte al desarrollo social y tecnológico. Ser respetuoso e incluyente es importante en la vida, así como tener confianza en ti mismo”.

 

PRÁCTICAS INSPIRADORAS

 

¿Cómo un astronauta saca adelante a su país?

Neri Vela: No quedándose callado. Señalando la desigualdad social y las irregularidades, hablando de temas sensibles que muchas otras figuras públicas optan por no tocar, sólo así puedes propiciar una conversación real que lleve a un cambio.

Conforme vas madurando y vas dimensionando la realidad, si sientes que puedes ayudar en algo, tienes que hacerlo. Si quieres alentar a caminar hacia adelante, debes inspirar, y para ello la gente tiene que ver coherencia en tus palabras y acciones.

 

¿Cómo se mantiene la capacidad de sorpresa cuando se ha visto el mundo desde afuera?

Neri Vela: Siempre me asombrará pensar en el futuro, imaginar los miles de planetas que han sido descubiertos fuera de nuestro sistema solar y todo lo que falta. Recuerdo que en 1985, cuando me preparaba para el vuelo, varios astronautas platicábamos sobre esto en los comedores de la NASA, en Houston, nos intrigaba saber sobre la vida extraterrestre y en las cosas que podía traer el futuro. En esa época no se había descubierto ningún planeta y ha sido increíble ver cómo hemos llegado a este punto.

 

¿Cuál ha sido el momento más difícil que has atravesado?

Neri Vela: Perder mi nombramiento como investigador del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt). Después de haber representado a México en el espacio, dar conferencias por todo el país y ser docente de la UNAM, me dijeron que todo lo que yo había hecho no valía, me revocaron el título y me dolió. Esto pocos lo saben, pero fue un momento muy difícil, incluso escribí una carta al entonces secretario de educación pública, con toda la confianza que le tenía, para denunciar esto y él no pudo ayudarme, dobló las manos ante el fallo, pero no dejé que esto me venciera. Pasé los siguientes tres años haciendo más investigaciones, publicando artículos científicos y preparándome más, de acuerdo a sus requerimientos; el coraje me llevó a demostrarles que ese título me pertenecía y no tuvieron más opción que reivindicarme.


 

¿Cómo vislumbra el comercio espacial?

Neri Vela: La historia de la humanidad se basa en el comercio, en la innovación, en la búsqueda de soluciones para que la vida sea confortable y prolongada, y en este sentido siempre ha habido y habrá hombres de negocios que quieran aprovechar una coyuntura tecnológica para prestar un servicio que sea útil para cierto nicho. El comercio espacial se plantea como una realidad en puerta y creo que no es descabellado pensar en negocios y transacciones fuera del planeta, pero no esperemos que se abra a todo el mundo en 5 años, por ahora los únicos que podrán hacerlo son los que tengan el poder adquisitivo.

 

¿En qué lugar posiciona a México si hablamos del futuro de negocios en el espacio?

Neri Vela: México ha atravesado por una serie de problemas sociopolíticos que lo han llevado a descuidar la ciencia y el desarrollo tecnológico. Muchos no saben que en los años 70 existió una agencia espacial y el gobierno la cerró. De no haber sucedido eso estaríamos más avanzados y no estuviéramos haciendo componentes para aeronaves, sino que estaríamos dentro de la industria espacial, que no es lo mismo que lo que hacemos para la aeronáutica. Actualmente contamos con una agencia espacial con pocos recursos, creo yo mal dirigida, pues no se contrató a los especialistas idóneos para este proyecto, pero espero vaya mejorando con el tiempo y un día participar con piezas, conocimientos, algoritmos y cosas tangibles que nos lleve a decir con orgullo que colaboramos en algo que se fue al espacio.


 

 

 




 

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