El mundo a sus pies
Isaac Hernández, primer mexicano en ganar el Benois de la Danse, consolida su visión artística con la empresarial a través de Soul Arts Productions.
Agusto 29, 2018 | Edición: 52
El mundo a sus pies

El estruendo de los aplausos resonaban en el Palacio de Bellas Artes al tiempo que Isaac Hernández recordaba la sensación de las tablas de triplay sobre las que, dos décadas atrás, a sus 8 años, dio sus primeros pasos en puntas. Los reflectores lo encandilaban tanto como el sol que se reflejaba en los ventanales del comedor de su casa, mientras él, en el patio, practicaba piruetas al ritmo de las piezas que emitía la grabadora sobre un bote de pintura.

Esa noche de 2013, la reverencia de agradecimiento ante el público concluía el show “Un momento para soñar”, que pronto se transformaría en Despertares, —que a la fecha suma cinco ediciones—; pero en ese breve instante, el bailarín apenas potenciaba su fuerza y su inspiración que lo llevaría a impulsar con mayor ahínco las bellas artes en México.  

“El detonante, además, ha sido la pérdida de mi hermano de 21 años”, cuenta Isaac, sobre la tragedia que llegó a su familia cuando él apenas tenía 15 años, “en ese momento entendí la fragilidad de la vida y la responsabilidad que implica”.

Bailarín principal del English National Ballet y séptimo de 11 hijos de la relación de los ex bailarines Héctor Hernández y Laura Fernández, Isaac tiene clara su filosofía de vida: sin disciplina, dedicación y control de emociones nada serio se puede lograr.

“El ballet creó mi filosofía de vida. Todo lo he vivido por medio de mi profesión. He aprendido a valorar el trabajo y a no dejar para mañana lo que se puede hacer hoy”, apunta el joven de 28 años, originario de Guadalajara, que hoy complementa su carrera artística con una Licenciatura en Derecho a través de Internet.

Como empresario, junto a sus hermanos Esteban y Emilia, Isaac creó en 2014 la empresa familiar Soul Arts Productions, con la que a la fecha ha generado 40 empleos y acercado a más de 4 mil jóvenes a las bellas artes; y con la que pretende posicionar a México en las industrias creativas, a través de su iniciativa, Despertares Impulsa.

“Cada decisión ha sido un gran riesgo que me ha traído un mayor crecimiento. Desde dejar mi casa a los 13 años hasta salir del American Ballet, la compañía de mis sueños”

 

“He aprendido que al perder el miedo a las decisiones asumes experiencias de vida que te convierten en quien tienes que ser para cumplir tu propósito”.



PRÁCTICAS ARTÍSTICAS

 

¿Qué motivó a usar tu profesión para alentar a nuevas generaciones?

Isaac: Todos necesitamos un propósito en esta vida, ese sentimiento me llevó a querer hacer algo por mejorar realidades y por ver más allá de mis necesidades. Hay pocas certezas en la vida, lo que quiero es que los jóvenes crean en sus posibilidades, algo con lo que todos nacemos, posibilidades de crear, inventar y de luchar por nuestros sueños.

 

¿De qué forma ha cambiado tu percepción de la vida al ser una figura de impacto en el ballet?

Isaac: Me entreno todos los días para mantener ese estándar que mi posición demanda. En lo personal es más difícil, siento una gran necesidad de aprovechar todas las oportunidades para que las nuevas generaciones encuentren una realidad, aunque sea un poco mejor a la que yo encontré. Muchas veces ese sentimiento es asfixiante y tengo que recordarme que no se puede hacer todo en la vida y que hay un tiempo y razón para todo.

 

¿Se puede pensar el ballet como modelo de negocio?

Isaac: Claro. Tenemos que apreciar y ver el beneficio económico que el movimiento del entretenimiento cultural genera, desde el turismo cultural, la creación de vestuarios, los restaurantes, hasta las personas que trabajan en el mismo teatro; si no se ve de esta manera, el arte siempre será considerado como una inversión a fondo perdido. Hay muchos modelos en el mundo que nos enseñan que las artes regresan a la economía más de lo que se invierte.

 

¿Qué importancia tiene la ética para un artista que busca la trascendencia?

Isaac: Mi padre nos decía de niños que el propósito más grande al que podemos aspirar en esta vida es el de ayudar a alguien más, yo lo he vivido personalmente y me cambió. Trato de compartir ese gusto con los que trabajan conmigo, pues no hay cantidad de dinero que pueda comprar el sentimiento que tienes cuando ves una vida cambiada para bien, se siente que has dignificado tu existencia.

 

¿Cómo mejorar la percepción del arte en México y darle el valor que merece?

Isaac: Haciéndola accesible a todos, quitando prejuicios y viendo a las artes como lo que son, nuestra forma más honesta y primitiva de expresarnos. En ese sentido, mi ideal es hacer empresa, una que pueda dar continuidad a proyectos culturales en el país, más allá de cada sexenio.


 

Crédito de foto: Santiago Barreiro

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