Mejores empresas para el mundo
Es tiempo de generar negocios que impulsen la construcción de una economía favorable con la sociedad y el medio ambiente.
Sebastián Pérez Ortega. Redacción |
Mejores empresas para el mundo

La organización nació en 2006 y llegó a Latinoamérica en 2012, pero todavía no hablamos mucho sobre Sistema B. Deberíamos poner más atención en esta comunidad global de empresas que no solo quiere incrementar su capital, sino crear soluciones efectivas contra los problemas socioambientales.

Con más de 2,300 empresas (como Patagonia, Ben & Jerry’s, Warby Parker, Natura, Method y Triodos Bank) en 60 países y 130 industrias, Sistema B impulsa la creación de un nuevo estilo de organizaciones: las Empresas B, donde los accionistas redefinen su propósito de negocio y lo llevan a un compromiso legalmente vinculante en sus estatutos de constitución legal. De esta manera pueden colaborar con líderes de opinión, ciudadanos, inversionistas y académicos para promover una economía que avance con regeneración e inclusión.

 

“La letra B está por Beneficio. Todos se benefician: empleados, líderes, inversionistas, países y el planeta”. Yolanda Kakabadse, directora de Sistema B Ecuador

No es solo DEL mundo

Como promotores de una nueva economía, donde el éxito se mide por el bienestar de las personas y de la naturaleza, las Empresas B operan bajo las mismas reglas del mercado que un negocio tradicional. Sin embargo, reconocen que la rentabilidad también es un medio para generar cambios positivos en el entorno.

El común denominador de este nuevo tipo de empresa radica en la creación de impacto y la voluntad de utilizar la organización como una fuerza de desarrollo, privilegiando sociedades más prósperas, incluyentes y equitativas. Las Empresas B se comprometen (por voluntad propia, de manera personal, institucional y legal) a generar impacto positivo en el corto y largo plazo, considerando los intereses de sus colaboradores, clientes, la sociedad y el medio ambiente.

 

Algunos de los principales beneficios de las Empresas B son los siguientes:

  • Proteger y mantener su misión ante cualquier cambio de dueños, accionistas o gerentes.

  • Legitimar su compromiso con la sustentabilidad y responsabilidad, con acciones concretas.

  • Obtener una certificación con validez global, avalada por los mayores estándares de gestión y transparencia.

  • Medir y mejorar su impacto permanentemente.

  • Formar parte de una comunidad de organizaciones y empresarios motivados por la creación de valor económico y social.

  • Activar relaciones comerciales con otras Empresas B.

  • Atraer y retener talento que desea contribuir con sus motivaciones y valores, no solo con su capacidad de generar dinero.

  • Ganar acceso a servicios y productos preferentes para las Empresas B.

  • Generar prensa y comunicación positiva.

  • Levantar inversión de impacto.

 

 

Más allá del discurso

No importa su tamaño, su giro o si nació para atender una necesidad específica, o si apenas está sumando sus políticas y prácticas corporativas a la solución de retos socioambientales; cualquier negocio puede ser una Empresa B. Esta clase de organizaciones se caracterizan por los siguientes elementos:

  1. Propósito: Se comprometen a crear impacto positivo en la sociedad y el medio ambiente.

  2. Incorporación de Estatutos B: Amplían el deber fiduciario de accionistas y gerentes para incluir intereses no financieros en la toma de decisiones.

  3. Certificación: Se someten a la evaluación por parte de un tercero independiente y están dispuestas a recibir auditorías aleatorias.

  4. Declaración de Interdependencia: Son parte de una comunidad global que está generando una nueva economía, impulsada desde la colaboración.

Claro, es muy sencillo empezar a ejercer estos factores en el negocio, pero el siguiente paso es vivirlos por medio de la Certificación de Empresa B. Este es un compromiso público de mejora continua, reconocido a nivel mundial y que debe rectificarse cada 2 años, cumpliendo con un set de estándares que incrementa permanentemente.

 

 

Proceso de Certificación B

En solo 5 años, Sistema B se ha consolidado en más de 300 negocios (con una facturación colectiva de 6,500 millones de dólares y 16,000 empleados) en Argentina, Uruguay, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Ecuador, Paraguay, Perú y México.

Al 2017, nuestro país cuenta con 13 Empresas B Certificadas, como las siguientes:

  • Glattstove. Desarrollan una estufa portátil que funciona con un combustible líquido para facilitar su transporte, uso y costo de venta en cualquier parte del mundo. Conoce más en glattstove.com

  • Grupo MIA. Combina servicios de gestión de recursos, financiamiento, logística de materiales, capacitación para la autoproducción y organización comunitaria para facilitar el acceso de la población rural a viviendas dignas. Conoce más en grupomia.com

  • Iluméxico. Instala paneles para que las familias que no pueden acceder a redes eléctricas sustituyan sus gastos en velas y combustibles, por medio de un esquema de crédito asequible y empático con sus necesidades. Conoce más en ilumexico.mx

  • Grupo SAD. Utiliza alta tecnología para disminuir la huella ambiental en sus servicios de impresión de artes gráficas. También buscan mejorar la calidad de vida de sus colaboradores y promueve el equilibrio de género en la Alta Dirección. Conoce más en gruposad.com.mx

  • SVX México. Ofrece consultoría especializada en inversión de impacto para crear estrategias que optimicen la generación de impacto ambiental y social, alineadas con los valores y las metas económicas de sus clientes. Conoce más en svx.mx

La certificación B requiere que las empresas demuestren la contribución socio ambiental generada por su modelo de negocio, políticas y prácticas; así como alcanzar un puntaje mínimo de 80 (aprobado por B Lab, organización no lucrativa que evalúa las prácticas B de las empresas).

 

Una charla con Ramsés Gómez, director ejecutivo de Sistema B México

 

Algunos todavía no consideran que las empresas puedan ser generadores de cambios socioambientales. ¿Cuál es su opinión al respecto?

 

Este es el objetivo de Sistema B: queremos demostrar que el sector privado también puede contribuir, junto con el sector público y la sociedad civil, a la solución de problemas socioambientales. No es el único sector que tiene esta capacidad de transformación, pero las empresas tienen un motor de transformación inmenso, y si las organizaciones reconocen la capacidad de impacto que tienen en el entorno, será más sencillo que utilicen la fuerza del mercado para resolver cuestiones que no podrían atenderse por falta de recursos financieros.

Cualquier empresa tiene una capacidad excelente para escalar soluciones porque pueden reinvertir parcialmente los ingresos que generan para incrementar el impacto de su modelo de negocio. Nuestra intención es ayudarles a expandir ese impacto en prácticas que generen retornos sociales y ambientales positivos.

 

 

¿Cómo es que las empresas pueden adaptar sus métricas financieras para medir su impacto socioambiental?

Sistema B nació en un contexto donde algunas organizaciones implementaron procesos que van más allá de la responsabilidad social tradicional: adoptaron modelos de negocio que les permitían hacer negocios y cuidar de las personas y la naturaleza, al mismo tiempo. Sistema B es una oportunidad para legitimar estas buenas prácticas. Para lograrlo, generamos la Herramienta de Evaluación de Impacto, un recurso gratuito creado por B Lab para medir, comparar y mejorar el impacto real del negocio, considerando las siguientes áreas de impacto:

 

Por ejemplo, todas las empresas cuentan con un área de Recursos Humanos o de Gestión de Talento; en este caso, Sistema B puede ayudarles a implementar políticas que privilegien la contratación de madres de familia, personas con discapacidad o que sufren alguna privación de libertad. Así, cualquier organización es capaz de contribuir para solucionar este problema social, por medio de sus procesos de contratación.

Entonces, la Herramienta de Evaluación de Impacto permite revisar parámetros aplicables a cada industria (independientemente de su tamaño), para determinar el impacto positivo que una organización genera. La clave de Sistema B es generar el compromiso entre los líderes para que tomen esta fotografía para incrementar sus procesos de manera continua.

 

¿De qué manera contribuyen a combatir el paradigma de que la responsabilidad social solo debe hacerse para conseguir medallas, para empezar a verla como una obligación personal?

Los accionistas del negocio sí tienen un reto: conversar con la mayor transparencia, en el interior del negocio, si el impacto social será solo un elemento de mercadotecnia, o la forma en que realmente se gestionará la empresa. La Certificación de Empresa B es muy rigurosa, implica realizar diversos cambios de relación con los empleados y la comunidad. Pero su cumplimiento también genera resultados inmediatos: retención de talento, acceso a una nueva clase de inversionistas, apertura a nuevos mercados y relaciones comerciales.

Un elemento esencial para garantizar la efectividad de la Certificación de Empresa B es que las organizaciones realicen un cambio estatutario donde definan su propósito social, y que lo incorporen en el Acta Constitutiva del negocio. Este cambio debe realizarse en un periodo de dos años, a partir de que inician el proceso de certificación; de lo contrario, no se pueden recertificar. Además, este cambio en los estatutos garantiza que la organización no pierda su propósito transformador ante cualquier adversidad, y es un medio que ‘depura’ a los colaboradores que solo utilizan la responsabilidad social como una bandera periférica en la operación del negocio.

 

¿Qué acciones puede tomar la sociedad civil para promover las prácticas del Sistema B en su entorno?

Hay personas que demandan (de manera positiva) el mayor conocimiento de las políticas y prácticas del Sistema B. Para ayudarlos, diseñamos el curso Multiplicadores B, que ofrece cursos online para que las personas aprendan cómo opera una Empresa B. El programa incluye académicos, agremiados de cámaras empresariales, consultores y directores de escuelas de negocio que diseñan contenido educativo para los futuros líderes de Latinoamérica.

 

¿Qué cualidades deben tener las empresas para asumir un papel de ciudadanos responsables y útiles?

Afortunadamente, las empresas están reconociendo que las necesidades de los clientes están cambiando. Las nuevas generaciones han creado nuevos patrones de consumo: más allá de buscar productos determinados; buscan organizaciones que compartan sus valores personales. Entonces, las organizaciones deben ser cada vez más expertas en adaptarse a las necesidades del mercado. Esta es la nueva tendencia, y las empresas deben migrar para encontrar mecanismos que las hagan más eficientes ante las crisis socioambientales para contribuir al desarrollo sustentable de la comunidad, por medio de una economía regenerativa.

 

 

Conoce más sobre Sistema B

www.sistemab.org

Facebbok: SistemaB.Mexico

Twitter: @SistemaB

 Mail: contacto.mexico@sistemab.org

Herramienta de Evaluación de Impacto: evaluaciónb.net/es

 

 

 

 

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