Mohanad A. H. Al- Madi
“La psicología positiva busca generar una cultura fértil, virtuosa y positiva para la adaptación estratégica externa, y para la integración interna de la organización”.
Dulce Barrera, editora asociada MPC |
Mohanad A. H. Al- Madi

Las emociones positivas (y los estados anímicos que se relacionan con ellas) se vinculan estrechamente en la mejora de recursos físicos, sociales e intelectuales de las personas. También, en la ampliación de posibilidades de acción y el aumento del campo de pensamiento y respuestas más creativas. Por lo que, aprovecharlas se ha convertido en un nuevo reto para las organizaciones empresariales.

Al respecto, platicamos con Mohanad A. H. Al- Madi, doctor por la Universidad de Oviedo en España, experto en Psicología Positiva Organizacional y Educativa, sobre la importancia de este enfoque psicológico en la resolución de conflictos dentro de las organizaciones. Esto fue lo que nos compartió:

 

A grosso modo, ¿podría explicarnos qué es y en qué se basa la psicología positiva?

Desde un punto de vista científico, es el estudio de la felicidad y del óptimo funcionamiento del ser humano y de las organizaciones. Estudia aquello que da vida y lugar a factores claves de éxito. Es “aplicada” porque puede ser utilizada en diversos contextos: en empresas, sistemas educativos y la vida personal.

Antes de 1998 solo habían 28 estudios sobre las cosas que no funcionan (depresión, neurosis, trastornos mentales) contra uno de aquello que sí funciona (felicidad, creatividad, fortaleza de carácter, bienestar, emociones positivas). Por tanto, es importante replantear las preguntas —la psicología positiva es, precisamente, un replanteamiento de preguntas y cambiar el enfoque. Debemos entender cuáles son los factores claves que ocasionan la desviación positiva (felicidad, éxito, prosperidad), a pesar del problema.

 

Usted habla sobre el “funcionamiento humano óptimo”. ¿En qué consiste este concepto?

Podemos comprender la vida o las cosas que hacemos desde un enfoque perfeccionista (ir del punto A, al punto B, en línea recta); o desde un enfoque optimalista —como se refiere a ello el Dr. Tal Ben-Shahar—, en el que comprendemos que los altibajos son parte de la naturaleza psicológica del ser humano.

Una persona óptima no espera a que le pase lo mejor; más bien, crea los mejores escenarios con las circunstancias que vive. El funcionamiento humano óptimo es una psicología realista que nos invita a ver las cosas tal como son, porque la mayoría de las veces, el verdadero problema es nuestra percepción del problema: maximizamos las situaciones; vemos todo, excepto su tamaño real.

Cuando logramos ver la magnitud verdadera de una situación, entendemos que los problemas son eventos en nuestro día a día (ya sea que hablemos de equipos, organizaciones, vida personal o familiar).

 

¿Qué significado tiene la resiliencia en la psicología positiva? ¿Cómo puede aplicarse en el ámbito laboral?

Desde un punto de vista físico, la resiliencia es la capacidad que tiene un material de regresar a su nivel basal, antes de romperse. Y aplicado al mundo psicológico, es la capacidad de regresar a donde estábamos, antes de pasar por una crisis o adversidad.

Para poder aplicarlo en el entorno laboral, debemos entender que la resiliencia no solo es una fortaleza; es un conjunto de habilidades, competencias y actitudes —las personas altamente agradecidas son quienes pueden ver el punto blanco en el cuadro negro, la oportunidad en la adversidad—. Por ejemplo, en las empresas podemos decidir elevar o descender estos altibajos: hacer que la experiencia sea funcional, positiva o negativa.

Elevar los altibajos implica conformar un equipo de trabajo regido por una cultura virtuosa de perdón, solidaridad, generosidad, gratitud, comunicación y reconocimiento. Así, las organizaciones pueden generar ambientes donde la creatividad, productividad y el reconocimiento se darán por añadidura. Solo necesitan reconocer las crisis y aprender de ellas.

Si somos capaces de entender que los errores no son fracasos y ofrecemos márgenes de seguridad psicológica, para que las personas entiendan que no pasa nada si se equivocan un par de veces, generaremos apertura y transparencia. Esta filosofía de trabajo genera creatividad, productividad y progreso en las organizaciones.

“Una persona optimalista no espera a que le pase lo mejor; más bien, crea los mejores escenarios con las circunstancias que vive”.

 

¿Cuál es la importancia de aplicar la psicología positiva en las empresas? ¿Qué objetivo tiene implementarla en el trabajo?

Es muy importante aplicar la psicología positiva para fertilizar el terreno donde vamos a sembrar nuestras estratégias —no importa que tan sofisticado se haya elaborado una estrategia si no se tiene un terreno apto para sembrarla—. ¿Cómo lo logramos? preocupándonos por la cultura, para que el resto del proceso llegue como cuchillo en mantequilla. Peter Drucker afirmaba que "la cultura devora la estrategia como desayuno por la mañana". Entonces, la atención debe enfocarse mucho más en la cultura del organización.

Esto es una invitación a todas las personas que trabajan dentro del desarrollo organizacional o Recursos Humanos: enfocar su esfuerzo (material o moral) en el impacto cultural, no tanto en el clima laboral. Se trata de dejar que la cultura determine el clima de todos los días. Debemos pasar de gastar a invertir en algo que tendrá impacto: humanizar la cultura de nuestras organizaciones.

Acerca del objetivo, las personas deben contar con una buena condición psicológica. Por eso es importante cultivar un capital psicológico positivo, para que los colaboradores, realmente sean más resilientes ante los cambios constantes del entorno y de la organización. Así, la psicología positiva busca generar una cultura fértil, virtuosa y positiva para la adaptación estratégica externa, y para la integración interna de la organización

 

¿Cómo ayuda este enfoque de la psicología para desarrollar cualidades y pensamientos positivos en el trabajo?

No es una herramienta para levantar el ánimo ni mejorar el clima laboral. La psicología positiva debe integrarse en la personalidad y cultura de la organización; no es un elemento diseñado para generar cambios rápidos, sino para integrar y cambiar el modus vivendi de la organización.

En esta línea, el cambio cultural es un esfuerzo colectivo, que debe realizarse en todos los niveles de la empresa, de manera profunda. Entonces, más allá de buscar respuestas debemos pensar qué políticas, códigos de ética y conducta podemos replantear para humanizar a las organizaciones.

Seguimos respondiendo a preguntas diseñadas a finales del siglo XIX, que fueron hechas con el propósito de producir más y mejor de lo mismo, para realizar producciones masivas. Ya vivimos en una época diferente, global, hiperconectada y exponencial; las generaciones ya han cambiado. Entonces, más allá de cuestionar nuestras respuestas, tendríamos que replantear nuestras preguntas.


¿En qué consideras que debe enfocarse un líder para crear ambientes laborales adecuados para sus colaboradores?

La era actual tiene dos grandes demandas: la humanización de las organizaciones (para que el trabajo sea una fuente de gozo y crecimiento para todos) y la transformación digital. Aunque son demandas distintas, también van de la mano, porque ambas implican un cambio cultural.

Para atender estas demandas, no debemos preguntarnos cuáles competencias necesitan nuestros colaboradores, sino qué podemos cambiar desde las entrañas del negocio. Lo que tenemos que reinventar es el propio modelo de gestión, transformarlo en una filosofía que le permita a los empleados y colaboradores ofrecer su máximo potencial. La organización debe ser un lugar donde puedan vivir su personalidad más auténtica.

Los líderes necesitan crear plataformas donde las personas aporten gustosamente sus conocimientos y fortalezas. Si empujamos todos juntos, al mismo tiempo y en la misma dirección, vamos a generar un cambio más fuerte que la inercia del sistema. No hay nadie más fuerte, creativo o mejor que todos juntos.

 

Mohanad A. H. Al- Madi

Es doctor por la Universidad de Oviedo en España, experto en Psicología Positiva Organizacional y Educativa. También es Consultor Estratégico Internacional y miembro del Consejo Educativo de Instituciones Internacionales en Psicología Positiva Aplicada e Indagación Apreciativa.

 

 

 


 

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