Mónica Flores
Presidenta de ManpowerGroup para Latinoamérica: “Hacer las cosas con pasión, creer que puedo, no tener miedo y tomar las oportunidades, creo que son las cosas que me han ayudado a llegar a donde estoy hoy.”
Dulce Barrera, editora asociada MPC | | Edición: 51
Mónica Flores

Mónica Flores es, hoy en día, referencia de éxito empresarial y cuenta con una amplia trayectoria que la respalda. Forma parte de distintos consejos de instituciones empresariales, educativas y gubernamentales como la Confederación Patronal de la República Mexicana (COPARMEX), el Consejo Coordinador Empresarial (CCE) y la American Chamber (AMCHAM), por mencionar algunas. Actualmente es Presidenta de ManpowerGroup para Latinoamérica, donde es responsable de la operación de 18 países.

Tuvimos la oportunidad de platicar con ella sobre su carrera y  cómo visualiza el futuro laboral y económico del país. Esto fue lo que nos compartió:

 

¿Cómo fue el camino que recorrió Mónica Flores para llegar a donde está hoy?

Yo estudié la licenciatura en Actuaría en la UNAM. Haber estudiado esto me dio una gran ventaja porque forma el pensamiento lógico y el análisis de problemas. Después hice una maestría en Administración de Empresas en el IPADE, lo que me dio una amplitud de criterio. También estudié filosofía, que de alguna manera complementó mi formación.

Antes de estar en ManpowerGroup, tuve varios trabajos y te puedo decir que parte de mi crecimiento se debe a que hago lo que me gusta. Cuando las personas trabajan en lo que las apasiona, es mucho más fácil ver las oportunidades. Mi papá siempre me decía: “sé lo que quieras ser, pero sé la mejor en ello: bailarina, maestra, médico; lo que quieras, pero siempre la mejor”. Eso me marcó. Otra lección valiosa fue que mi mamá siempre trabajó y me dijo que yo tenía que trabajar para ser independiente. Eso permitió que me la creyera, fue parte fundamental de mi crecimiento profesional.

Claro, también la disciplina y trabajar desde muy joven, pues así adquieres competencias y aprendes a levantar la mano sin miedo (o superándolo) para tomar nuevas oportunidades. Hacer las cosas con pasión, creer que puedo, no tener miedo y tomar las oportunidades, creo que son las cosas que me han ayudado a llegar a donde estoy hoy.

 

¿Qué tan complicado ha sido ser líder en una industria tradicionalmente dominada por los hombres?

Pienso que se me ha hecho difícil, como a cualquier persona. Como todas las posiciones de responsabilidad, hay días en que los retos son importantes; otros donde disfrutas mucho porque estás cerca de la gente, pero no es más complicado por ser mujer. Los puestos de responsabilidad conllevan tales dificultades, oportunidades, crecimiento, planes que a veces no funcionan como esperas o negociaciones riesgosas. A eso se enfrenta cualquier persona que trabaja.

 

¿Cómo se abre México a la realidad de que una mujer dirija una empresa internacional como Manpower?

Nos estamos abriendo y vamos haciendo brecha. Aunque México ha progresado en el número de mujeres que trabajan formalmente, todavía no estamos donde quisiéramos en puestos de liderazgo. Seguimos con porcentajes de participación femenina (en la alta gerencia) muy bajos, y mucho más atrasados en mujeres ocupando lugares de Consejo.

No ha sido fácil por varias cosas. Una de ellas es la cultura de negocios básicamente masculina, y otra es que las mujeres no estamos estudiando necesariamente lo que es más demandado: ingenierías, ciencia, matemáticas. Esas son carreras que te permiten estar al frente de líneas de negocio, y que naturalmente serían los directores generales o CEO. Deberíamos estudiar este tipo de carreras y evitar las que tienen mayor demanda.

Hay otro reto importante: cuando las mujeres empezamos a tener hijos, por un lado las culpas se agrandan. 40% de las mujeres renuncian a una promoción por el impacto que pueda tener en su vida personal; mientras que 48% renuncia cuando tiene a su segundo hijo. Esto también es por falta de infraestructura en el país: horarios extendidos en las escuelas, guarderías bien preparadas para atender a tus hijos como tú lo harías a un costo razonable. Estas situaciones impiden el ascenso profesional.

También hacen falta roles models: cuando una niña no ve un ejemplo, es difícil que se imagine llegar a donde le gustaría. Hacen falta imágenes que nos muestren que sí se puede, que nos digan a qué problemas se enfrentan y que nos enseñen que podemos ser directoras generales, además de mamá, estar contenta, tener amigas y ser simpática.

 

¿Qué acciones deben tomar las empresas para fomentar el interés y la retención del talento femenino en la alta dirección?

Las empresas tenemos un reto para retener el talento en general. Debemos tener una cultura mucho más incluyente y que proponga la diversidad. Algunas empresas no son atractivas para los jóvenes porque son demasiado inflexibles en las políticas laborales de tiempo. Hoy, a los jóvenes se les hace muy atractivo que una empresa sea congruente, que devuelva algo a la sociedad, que le permita a la gente crecer y aprender, que sea divertido llegar a la oficina, eso no implica que pongas una mesa de ping-pong, sino que el ambiente de trabajo sea agradable, que tu jefe sea una inspiración y una persona que te permita aprender.

 


¿A qué se deben estas nuevas necesidades laborales en los jóvenes?

Los jóvenes tienen una expectativa del mundo distinta de la que teníamos las generaciones anteriores. Ellos son globales, nativos digitales; tienen más información que nunca, viven en el mundo de la inmediatez, tienen muchas más opciones para elegir. Antes no te enterabas de nada, y ahora te enteras de cualquier cosa en tiempo real. Los jóvenes necesitan roles models, no respetan a las autoridades ni a los líderes porque han visto los terribles casos de corrupción y de impunidad; o a quienes se quedaron en el pasado y no supieron adaptarse al presente. Ellos tienen mucho más claro lo que quieren, que haya menos diferencia entre el trabajo y la vida cotidiana. Quieren tener un propósito, no solo un sueldo.

 

¿Por qué no concuerdan los salarios en México, ni la oferta de prestaciones con las competencias que exigen las empresas?  


En México existe un desequilibrio entre la oferta y la demanda de trabajo (entre otras cosas) porque los jóvenes no están estudiando lo que deberían. No encuentran empleo debido a la sobrepoblación de carreras, y entonces se dedican a vender jeans en los tianguis (donde no tienen prestaciones). Deberían enfocarse en las carreras técnicas: ingenierías, el sector energético, técnicos de producción y ventas. Se trata de aprovechar la oferta y demanda, como en cualquier mercado.

Por otro lado, no todos los jóvenes tienen experiencia, y esa es la principal razón por la que son rechazados de puestos; esto es porque no se ha establecido un sistema de prácticas profesionales obligatoria. Las empresas apreciamos mucho las ‘horas de vuelo’ que les permiten generar resultados más rápido y que ayudan a una integración más fácil al mundo de trabajo.

Es importante que los chicos desarrollen competencias que quizá no se desarrollan en la escuela —comunicación, solución de problemas, pensamiento lógico—. Deben tomar cursos de ortografía y redacción; además, muchos son muy buenos pero no saben vender sus ideas. También es fundamental que se preparen para una entrevista de trabajo: aprender sobre la empresa a la que postulan, no apresurarse en preguntar sobre vacaciones o beneficios, ser puntuales, etc.

 

¿Cuáles son los retos del país en el ámbito laboral?

México tiene varios retos. Uno de ellos es acabar con la economía informal para crear un círculo virtuoso de seguridad social, sueldos de pensiones y entrenamiento. Hay que terminar con los esquemas que simulan una relación laboral, pero que en realidad atentan contra los derechos de los trabajadores. Necesitamos generar individuos bilingües que sean protagonistas en el mundo global, con espíritu emprendedor y capaces de solucionar problemas. Es importante recordar que no es suficiente lo que sabemos, el mundo cambia constantemente.

 

¿Cómo considera que las próximas elecciones presidenciales afectarán a los sectores empresarial y al económico?

No quisiera caer en especulaciones. Yo espero que gane el candidato que tenga el talento necesario para ayudar a nuestro país a ser un protagonista en el siglo XXI. Debe ser alguien que nos impulse a participar en la economía global, siendo un país competitivo, atractivo e innovador, donde el talento se forme y se retenga en México. El próximo sexenio debe generar conocimiento y una sociedad donde todos estemos buscando el bien común, que ayude a superar la pobreza para vivir por encima de la línea de bienestar.

 

 

“Las empresas tenemos un reto para retener el talento en general. Debemos tener una cultura mucho más incluyente y que proponga la diversidad”.



 

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