Rogelio Padilla, fundador de MAMA, A.C.:
“Es muy importante que la sociedad no se quede en la neutralidad y la ceguera; tiene que informarse y participar”.
Mayo 04, 2018
Rogelio Padilla, fundador de MAMA, A.C.:

Rogelio Padilla Díaz es mejor conocido como ‘mairo’. Esta palabra es un término coloquial para referirse a un maestro que sí enseña, pero que también es honesto, confiable, amistoso y solidario. Con estas cualidades, el mairo ha invertido más de 30 años a detener el sufrimiento, la violencia, la explotación y las agresiones contra los niños marginados, fundando Movimiento de Apoyo a Menores Abandonados, Asociación Civil (MAMA, A.C.), en 1988. Esta es una institución pionera que brinda atención integral a los menores en situación de calle.

Desde su fundación, MAMA, A.C. ha asistido a más de 5,000 niños, y actualmente cuenta con 480 beneficiarios y 235 estudiantes en sus programas de apoyo en alimentación, salud, educación, vivienda, capacitación y formación. Además, su trabajo ha sido reconocido por organizaciones como el Instituto Nacional de Desarrollo Social, el Congreso del Estado de Jalisco y el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF, en inglés).

Para muchos, la labor de MAMA, A.C. podría parecer una empresa quijotesca; incluso, algunos han dicho que el trabajo del mairo está destinado al fracaso. Sin embargo, él nunca ha perdido el entusiasmo ni el compromiso con su labor.

 

 

¿Cómo ha logrado mantener la esperanza en su trabajo, a pesar de las adversidades?

Porque precisamente, esa fuerza que tiene MAMA, A.C., esa voluntad terca se nutre de lo que aprendemos cada día, en nuestro encuentro con los jóvenes en la calle. Es lo que nos da esperanza, nos nutre y nos levanta cada día para continuar la jornada, porque todos los días tenemos gozo y dolor. ¿En qué buena familia no hay gozo ni dolor todos los días, con sus hijos? Aquí es igual, nuestra misión es gozosa y dolorosa, porque no todo es perfecto ni maravilloso. Pero no podemos irnos de la calle, ni tampoco rendirnos, porque en las miradas de los jóvenes se asoma la esperanza que han descubierto con nosotros, se asoma su alegría.

 

¿Por qué considera que la sociedad se muestra desinteresada o ‘voltea la mirada’ ante la situación de los niños en la calle?

Los gobiernos tienden a minimizar el problema, a no reconocerlo. El papel de las Organizaciones No Gubernamentales es colocar el tema en su agenda, y también presentarlo a la comunidad, porque no siempre existe. Es muy importante que la sociedad no se quede en la neutralidad y la ceguera; tiene que informarse y participar, aunque muchas veces no es así. Entonces, las organizaciones como MAMA, A.C. tenemos que sensibilizar quijotescamente para incentivar las acciones de la sociedad.

 

Entonces, ¿cómo podemos cruzar de la violencia y la indiferencia hacia la solidaridad?

Primero, haciendo campañas. Por ejemplo, las personas pueden empezar practicando un valor en su vida diaria, y eso los llevará a realizar otras prácticas chidas. Practiquen su religión, que la palabra de Dios se haga vida, para que la vida cambie y sea mejor. No hay que quedarse en la contemplación, Dios pide que vayamos a la acción. Las oraciones no son suficientes, hay que realizar la filosofía que cada uno profesa, colocando el amor al prójimo en el centro. Hay que abrazarlo, no dejarlo ni abandonarlo.

En segundo lugar, hay que informarnos. Cada año, MAMA, A.C. reparte 10,000, ejemplares del periódico MAMA Informa —incluye artículos, fotografías y reportajes—, para rendir cuentas y que las sociedad vea lo que hacemos. La invitación del periódico es que actúen. No hay ayuda pequeña; toda ayuda, ayuda.

 

¿Qué herramientas le ofrece MAMA, A.C. a los niños para evitar caer en situaciones de explotación o violencia?

Lo importante para esos seres humanos es contar con mairos y mairas que los guíen. Lo primero es ofrecer a ese individuo para iniciar las lecciones de MAMA, A.C. y recibir, abrazar y transformar a otros. Ese mundo de niño, de adolescentes y de jóvenes tiene derecho a tener mairos y mairas que los levanten y los lleven a un mejor lado de la realidad. Ese es el desafío de todos los días.

Si quieren un trabajo cómodo, bien remunerado, de horarios fijos y tranquilo, MAMA, A.C. no es el lugar adecuado. Si quieren participar en una misión —estar, dar, dar y dar—, MAMA es el mejor lugar. Quizá no tengan experiencia, pero sí tienen la sinceridad y la vocación de servicio para decir: “Sí, quiero caminar con esta MAMA y con su misión”. El título de mairo no se gana por títulos académicos, sino a través de la práctica, en la cotidianeidad de todos los días. Eso es lo que le sirve a estos seres humanos: tener a alguien en quién confiar.

 

¿Qué cualidades deben tener las empresas para asumir un papel de ciudadanos responsables y útiles para el país?

Primero, las organizaciones tienen que someterse a una observación externa para ser reconocidas como empresas socialmente responsables. Es válido que den ese paso, pero después tienen que practicarlo. El buen juez, por su casa empieza; entonces, ¿qué cambios implementan en el interior del negocio? Después pueden realizar acciones que beneficien a la comunidad. El gran desafío es hacer prácticas chidas, auténticas y solidarias.

Tags

cultura emprendimiento

Articulos Relacionados