Miriam Bautista Arámbula
“Hay que quitarse los miedos, no escuchar a las personas que desalientan, así como creer en uno mismo”.
Dulce Barrera, editora asociada MPC |
Miriam Bautista Arámbula

 

Originaria de Tepic, Nayarit y madre de tres niños (Ale, Nico y Karla), Miriam Bautista se consolidó como ejecutiva, llegando a ser Directora de Latinoamérica Recursos Humanos. Durante su trayectoria corporativa colaboró en empresas como SanMina, Sigma Alimentos y Henniges Automotive. Sin embargo, decidió emprender, y actualmente es CEO de Mom & Sons Family Salon, estéticas para toda la familia; GBX Beauty Shop —módelo de negocio de venta por catálogo de productos de cuidado personal— y de Arte Creativo Beauty School, escuela de estilismo. Lo que la llevó a ser galardonada como la Empresaria Jalisco 2018 por el Consejo Coordinador de Mujeres Empresarias. Tuvimos la oportunidad de platicar con ella sobre su trayectoria:


 

 

¿Qué la motivó a emprender?

Hace ocho años yo me desarrollaba en el área de Recursos Humanos, y me sentía muy contenta y satisfecha. En aquél entonces mi hija mayor tenía 5 años; un día regresé a casa a las 8 de la noche, y fue ella quien me cuestionó por qué no iba por ella a la escuela o comíamos juntas. Me dijo que me extrañaba. Ese día sentí que Dios me habló a través de mi hija y entendí la ausencia que ella sentía. Entonces hablé con mi esposo, David, le expliqué lo que sentía y decidí renunciar. Siempre he tenido el apoyo y acompañamiento de mi familia lo cual agradezco profundamente.

Muchas personas me dijeron: “Miriam, estás tomando una mala decisión; no vas a volver a tener el poder adquisitivo que hoy tienes y muy difícilmente alguien va a poder pagarte lo que hoy ganas; tus conocimientos serán obsoletos”.

Además, yo vengo de una familia que no es emprendedora: mi mamá — que es la persona que más admiro— trabaja en el gobierno y mi papá es militar de carrera en el Ejército; siempre crecí con la idea de que había que trabajar para alguien más. Tomar la decisión de emprender me causaba mucha angustia, pero me ganaba más el amor por mi familia, porque yo sabía que la única manera que tenía de ser mamá y de ser productiva era emprendiendo.

 

 

¿A qué se dedicaba antes de Mom & Sons? ¿Cómo se preparó para llegar en dónde está?

Me apasioné por el área de Recursos Humanos cuando supe de qué se trataba. Por eso decidí estudiar una maestría en Desarrollo Organizacional y Humano. También tengo un AD2 (Alta Dirección para dueños de negocio) en el IPADE; así como diversos cursos de liderazgo e innovación por las universidades de Harvard y Columbia (en Nueva York).

Antes de Mom & Sons, siempre me desarrollé en Recursos Humanos. Llegué a tener bajo mi responsabilidad a más de 20 mil personas. Empecé como analista y después como supervisora, superintendente, gerente y por último como directora en plantas de metalmecanicas, plásticas, electrónicas, en la industria automotriz, etc.

 

“Las personas que hemos tenido la oportunidad de estudiar y crecer tenemos la obligación de ayudar a los demás, de regresar a la comunidad un poco de lo que nos ha dado”.

 

¿Cuáles fueron los inicios de Mom & Sons, por qué un salón de belleza?

De mi renuncia obtuve 22 mil pesos y me pregunté: “¿qué puedo hacer con este dinero?” Era lo único que tenía para poder iniciar un negocio. Yo no soy estilista, pero cuando era ejecutiva me preguntaba cuál era razón por la que los salones no abren más temprano, por qué los niños no son bienvenidos o por qué los precios no son accesibles y los horarios más amplios.

Mis necesidades como mujer ejecutiva que trabaja y con hijos hizo que empezara a desarrollar el concepto de Mom & Sons. Por eso, siempre le digo a quienes quieren emprender que busquen aquello que no satisfaga todas las necesidades que tienen como personas, pues ahí está el nicho de mercado que pueden desarrollar.

Entonces, hace ocho años abrí la primer estética con 22 mil pesos, con dos estilistas en un pequeño local de 30 m², y yo a cargo de la recepción por las mañanas —porque me prometí que las tardes serían dedicadas a mis hijos.

 

 

¿Cuál cree que es la razón por la que su empresa ha tenido este crecimiento?

El crecimiento se debe al gran equipo de trabajo que tenemos. Mis colaboradores son personas extraordinariamente comprometidas con el servicio a nuestros clientes y la mejora de procesos. También soy fiel creyente de la gente que trabaja en la empresa; hay recepcionistas que ahora son compradoras o colaboran como supervisoras de recursos humanos, estilistas que son master de operaciones, técnicas de limpieza y hospitalidad que han sido desarrolladas técnicamente en nuestra escuela de estilismo. Tenemos muchas historias de personas que tienen la capacidad pero que nunca tuvieron la oportunidad. También, creo que tenemos la obligación moral de ayudarnos entre todos y como consecuencia el trabajo duro atrae capital, socios y prosperidad para la empresa.


 

¿Por qué decidió que su empresa debía ser socialmente responsable?

Las personas que hemos tenido la oportunidad de estudiar y crecer, tenemos la obligación de ayudar a los demás, de regresar a la comunidad un poco de lo que nos ha dado. Grupo Bienestar Social y Estético es la empresa corporativa que maneja Mom & Sons, GBX Beauty Shop y Arte Creativo Beauty School. Esta última es una escuela de estilismo en el que prácticamente 100 % de la gente está becada, aunque damos preferencia a niñas de casas hogares quienes aprenden un oficio para que puedan ganarse la vida dignamente.

Soy una persona que busca colaborar en la comunidad; por ejemplo, acabamos de firmar un convenio con el Instituto Jalisciense de Asistencia Social (IJAS) para becar a jóvenes para que puedan estudiar estilismo. También, seremos patrocinadores un salón de belleza para personas indigentes en el centro de la ciudad; cada mes hacemos labor social en asilos de ancianos y casas hogares. Estamos comprometidos con el desarrollo de nuestra comunidad y del país.

 

 

¿Qué aprendizajes ha traído consigo el camino como emprendedora?

Soy una persona que confía plenamente en sus colaboradores. Desde el momento en que abrí el primer salón, les dije a las personas que iniciaron conmigo —y que continúan— Vianey y Sandra, que me dijeran qué silla, productos y secadoras comprar porque ellas son las expertas. Además, la confianza empodera a los colaboradores, porque ellos perciben y sienten genuinamente que crees en ellos.

Puedo considerarme una persona muy afortunada porque me he rodeado de gente que es muy capaz, que quiere a la compañía como propia. Este ha sido el motivo del crecimiento que hemos logrado a lo largo de estos ocho años.

 

 

¿Cómo nace el proyecto de la escuela de estilismo?

Iniciamos con nuestro centro de capacitación, que era exclusivo para nuestra gente; pero había muchas personas con pocos recursos que quería estudiar con nosotros. Entonces me lo propuse como labor social: ofrecer la oportunidad de brindarles un oficio (sin ninguna restricción de cuota, académica o de materiales) que puedan desarrollar en su casa —nuestro principal enfoque han sido las casas hogares.

A la fecha, hemos egresado a más de 160 mujeres; algunas han decidido trabajar con nosotros otras más han emprendido su propio negocio. He tenido la oportunidad de inaugurar muchos de gente que ha trabajado conmigo y que han decidido emprender. Es muy satisfactorio que me inviten a inaugurar su salón.

 

 

¿Por qué considera que para algunas personas es difícil reconocer que se puede emprender y tener éxito?

Cuando empecé con esto, la gente se preguntaba por qué lo hacía; creyeron que era una mala decisión. Las personas siempre tendrán sus opiniones, pero si uno no está convencido de por qué y para qué hace las cosas, no podrá lograrlo. Nada nace grande, se llega a ser grande con esfuerzo, desempeño y fuerza de voluntad.

Además hay que pensar en grande. Cuando yo abrí Mom & Sons sabía que quería que fueran salones de belleza a nivel nacional. Abrí GBX y lo hice porque quiero que la mujer tenga la oportunidad de tener un empleo que se ajuste a sus horarios y a cuidar lo más importante: la familia. Cuando abrí Arte Creativo Beauty School lo hice pensando en el aspecto social y en apoyar a otras personas.

Para emprender, es importante rodearse de personas positivas que nos motiven. Si tus amigos o familia no son así, tienes que buscar una fuente que crea en ti. Y siempre con la capacidad de automotivarse; hay que quitarse los miedos, no escuchar a las personas que desalientan así como creer en uno mismo.

 

 

Miriam está plenamente convencida que el dinero es la limitante menos importante, pues si ella empezó con tan poca inversión cualquier persona puede hacerlo. Su principal intención es que la empresa trascienda pero no en la facturación o en las ganancias si no dejando una huella en la sociedad.

La entrega del galardón a la Mujer Empresaria 2018 la incentiva a seguir apoyando a más mujeres y se siente agradecida de saber que lo que ha hecho en estos ocho años puede servir para que otras mujeres se inspiren y vean que el limitante y el enemigo a vencer es el miedo a uno mismo. Además se siente profundamente agradecida por el respaldo que ha tenido de su esposo, hijos y familia; considera que ellos son la vitamina y el motor que la mueve y la inspira a ser mejor cada día.

 

 

Miriam Bautista

Es maestra en Desarrollo Organizacional y Humano por la Universidad del Valle de Atemajac (UNIVA). También cuenta con un AD2 por el IPADE Business School y cursos de liderazgo e innovación por las universidades de Harvard y Columbia, en Estados Unidos. Se ha desempeñado en el área de Recursos Humanos, colaborando con organizaciones como SanMina, Sigma Alimentos y Henniges Automotive. Actualmente es CEO de las estéticas familiares Mom & Sons, y fue reconocida como la Mujer Empresaria 2018 por el Consejo Coordinador de Mujeres Empresarias (CCME).

 

 

 

 

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