De los objetivos a la misión
Los objetivos se establecen para cumplir la misión del negocio. Si ambos no están en consonancia, se podría desviar la ruta del éxito
Adriana Arrazola Lara, vicepresidenta de Administración en FleishmanHillard México. | | Edición: 51
De los objetivos a la misión

Todas las empresas tienen una misión (aunque algunos negocios no sean conscientes de ello) y ésta debe responder para qué se creó la organización. También puede modificarse para adaptarse a los tiempos, como en el caso de Amazon: nació como una comercializadora de libros en línea, y ahora es el segundo minorista más grande del mundo.

A veces, los conflictos surgen cuando las misiones están redactadas de una forma poco clara, o que carece de significado para los empleados. Cuando esto sucede, es casi imposible alinearse a ella —tampoco aporta cuando se convierte en una declaración plasmada en un cuadro, pero no es realmente parte de la cultura organizacional—. Pero una empresa que tiene claridad y conocimiento de su misión puede actuar en consecuencia, permearla en la organización, compartirla con sus empleados y definir objetivos para alcanzarla.

Asimismo, el objetivo económico debe estar subordinado a la misión. Algunas empresas confunden el factor económico como el objetivo medular en la organización. Es cierto que éste es un motor importante para cualquier empresa comercial —de esto depende su permanencia y crecimiento—; sin embargo, cuando este objetivo queda por encima de la misión, se corre el riesgo de buscar las ganancias por las ganancias, incluso sacrificando la visión y los valores. Esto conduce a las empresas en la dirección contraria a la que buscaban originalmente.

Las grandes empresas que alinean sus objetivos con su misión tienen muchos atributos, como la congruencia. De esta forma logran atraer empleados cuyos objetivos personales coincidan con los de la empresa, al mismo tiempo que los inspiran y generan sentido de pertenencia. Para alinear los objetivos a la misión, se recomienda lo siguiente:

  1. Contar con una misión clara y comprensible.

  2. Subordinar los objetivos económicos a la misión.

  3. Priorizar objetivos de acuerdo a la misión.

  4. Contar con un equipo con objetivos compatibles.

 

Una forma de comprobar si los objetivos están alineados a la empresa es respondiendo a la pregunta: ¿si cumplimos los objetivos, alcanzaremos la misión de la empresa?

Dejar el tema económico al servicio de la misión forma parte también de otro elemento por considerar en la alineación de objetivos: priorizarlos dentro de la organización. Habrá muchas metas por alcanzar y éstas se deben enumerar por importancia y plazo, de acuerdo con lo que se quiere lograr.

Con objetivos alineados, administrar la empresa se convierte en una actividad consecuente, y el debate sobre asignar recursos se resuelve de acuerdo a la priorización —de hecho, ésta sería incluso una forma precisa de elaborar el presupuesto—. Además, contar con un equipo que tiene objetivos compatibles con la empresa impacta en que las decisiones (tanto las importantes como las diarias, en todos los niveles) se tomen bajo el espectro de la misión, casi de una forma instintiva.

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