Innovación legal-corporativa
Ya no importa el giro; hoy, todas las empresas necesitan evolucionar para pertenecer a un mundo de negocios ágil e innovador.
C.P.C. Luis René Paleo Zaragoza, presidente de IN Consulting México y maestro en Administración de Empresas por el IPADE. |
Innovación legal-corporativa

 

Hoy, la Información se procesa con más velocidad; los negocios nacionales e internacionales se realizan cada vez más rápido; las nuevas generaciones prefieren productos o servicios prácticos y sencillos; y la tecnología evoluciona a pasos agigantados. Estos factores demuestran que la innovación ya no es un tema exclusivo de las áreas creativas, comerciales o tecnológicas, sino un componente esencial de cada rincón del negocio.

Tenemos que abandonar la idea de que las áreas contables, jurídicas o administrativas son solo gastos inevitables, y transformarlas en elementos que propongan nuevos esquemas para vender y generar ingresos; estructuras para cobrar, fondear o capacitar al personal que agreguen valor al negocio. Ahora, los mejores competidores son capaces de vender sus productos, pero también los rentan, entregan mercancías en consignación y ofrecen diversos esquemas jurídicos que generan utilidad para sus clientes, pues su objetivo es claro: ser rentables y competitivos. Al respecto, algunos asesores nos hemos apoyado en figuras internacionales que podrían asimilarse a algunas estructuras legales de México (sin que de ninguna manera sean iguales):

 

  1. Leasing. Permite financiar un producto, entregando al contratante el objeto y permitiéndole su uso; por ejemplo, adquirir equipo de cómputo y pagar una renta periódica para no descapitalizar sus negocios y reflejar el gasto efectivo en los resultados financieros y fiscales, en lugar del porcentaje de depreciación que la ley permite.

  2. Confirming. Permite que un banco asuma su responsabilidad frente a proveedores, mientras que el contratante cede estas obligaciones, logrando deducir, acreditar y realizar todos los efectos legales de su compra, aún sin haber pagado.

  3. Factoring. Permite a las empresas obtener capital con mayor rapidez, accediendo de manera inmediata a los recursos que habían financiado a sus clientes.

  4. Franchising o contrato de franquicia. Con esta figura, los fundadores han empezado a heredar sus marcas, fórmulas o conocimientos técnicos, implementando cláusulas antiabuso que permiten cancelar los convenios establecidos en caso de que no se cumplan como se había pactado.

  5. Outsourcing. En este servicio de contratación, un externo solo  presta servicios a una empresa.

  6. Joint Venture. Permite fusionar capitales y realizar negociaciones; obligan jurídicamente a los contratantes a cumplir con lo pactado. Una figura similar es la coinversión.

 

Debido a que algunas de estas figuras son reguladas pobremente por nuestra legislación, podríamos pensar que su aplicación y límites son complicados. Sin embargo, no olvidemos el principio de la autonomía privada: los particulares contratantes tienen libertad absoluta para determinar el contenido normativo de su relación, siempre y cuando respeten las leyes y las buenas costumbres. Incluso, el artículo 1858 del Código Civil Federal prevé que los contratos no reglamentados se regirán por las reglas generales de los contratos; por las estipulaciones de las partes, y en lo que fueron omisas, por las disposiciones del contrato con el que tengan más analogía.

Como asesores, debemos promover el uso de las figuras jurídicas que benefician a las empresas que confían en nosotros; y como empresarios, es importante apoyarnos en nuestras áreas legales para cumplir con la formalidad jurídica requerida en cada operación comercial, potenciando así la rentabilidad de cada entidad por medio de la innovación.

 

Articulos Relacionados