Ser Exitoso en lo Equivocado
El éxito es una zona de confort, y como tal, debe aprovecharse con pensamiento crítico.
Daniel Habif | | Edición: 53
Ser Exitoso en lo Equivocado

“Lo mejor es entender que en la zona de confort no crece nada. Que hay que arriesgarnos aunque impere la incertidumbre, pues hay que temerle más al éxito que al fracaso, ya que en el fracaso no se pierde nada y puedes hacer lo que quieras, mientras que en el éxito tienes todo por perder.”

Daniel Habif: Speaker motivacional, con 26 años de experiencia en la industria de la comunicación, especializado en liderazgo, marketing, creatividad, publicidad, producción, recursos humanos y ventas. Ha pisado foros como TEDx y participado en charlas organizadas por el Senado de la República, INJUVE, INADEM, Economic Forum e International Innovation Forum. Ha creado talleres, seminarios y experiencias transformacionales para corporativos, universidades y preparatorias en todo México.

Yo no creo en el fracaso, porque no existe la perfección en los negocios. Creo en haberme sentido fracasado, pero mientras se está vivo siempre puedes transformarte. He tenido errores muy graves en mi vida por haber sido amoroso, mentiroso, soberbio, o haber dado un equivocado beneficio de la duda; he perdido compañías y mucho dinero, le he fallado a varias personas, pero siempre he estado seguro de que lo que hago es lo correcto y mis acciones se inclinan hacia la mejora continua y el aprendizaje.

Fracasar no es alarmante, sino ser exitoso en lo equivocado. No hay nada más peligroso que eso, como los que se dedican a hacer el mal o sólo los rige el egoísmo. El éxito no tiene fórmula, pero sí paz y satisfacción personal; es estacional y no debe ser sinónimo de superioridad, pues no siempre estaremos ahí. El éxito es una zona de confort, y como tal, debe aprovecharse con pensamiento crítico: ¿porqué estamos ahí? ¿qué hemos estado haciendo? ¿cómo podemos mejorar nuestra condición? Si decidimos que preguntarnos esto no es relevante, que estamos bien, es porque nos ha ganado el miedo, hemos perdido ambiciones y la capacidad de soñar, y con ello firmamos nuestra acta de defunción.

Lo mejor es entender que en la zona de confort no crece nada. Que hay que arriesgarnos aunque impere la incertidumbre, pues hay que temerle más al éxito que al fracaso, ya que en el fracaso no se pierde nada y puedes hacer lo que quieras, mientras que en el éxito tienes todo por perder. Debemos ser honestos con nosotros mismos y construir a partir de nuestra verdad, sólo así podremos ser exitosos en lo correcto.

Tenemos una epidemia en México y Latinoamérica de mente-corazón-espíritu, hay una disociación inmediata entre estos tres puentes que deberían equilibrarnos; por estar obsesionados con la velocidad nos volvemos una sola cosa (de esta triada) y eso da pie a personas separatistas: las que viven bajo lo racional y lógico, —y para ellas, lo que se sale de su raciocinio no existe—; están las emocéntricas, quienes rigen su vida por sus emociones e impulsos; y están las espirituales, que excluyen la mente y el corazón.

Tener las tres cualidades propicia una súper resiliencia, una súper pasión y súper alegría, pero será difícil lograrlo mientras nuestro sistema educacional siga enfocando sus prácticas hacia lo laboral: preparan jefes y empleados, no líderes y mentores, no hay clases de autoestima ni de dominio propio, ni de control de ansiedad.

Yo no soy separatista, pero tampoco soy motivador. La gente siempre quiere catalogar, pero uno es quien es, y hay quienes deciden usar su talento y hay quienes sólo se limitan a compararse… y eso no es excepción en el mundo empresarial.

El camino del líder comienza con la honestidad y la conciencia de que no siempre se podrá estar en la cima, debemos estar más enfocados en generar una carrera que nos acerque a la trascendencia que buscar la fama o el estatus. El reto es caminar lo que se habla, ser coherentes y no temerle al fracaso.

Tags

consultoría emprendimiento

Articulos Relacionados