Velocímetros humanos
¿Cómo es que los líderes ‘aceleran’ a sus equipos para que den lo mejor de sí, y logran que cada integrante se sintonice para alcanzar los objetivos del grupo?
Ana Paula Barragán Gutiérrez, fundadora y CEO de Auroral Global. |
Velocímetros humanos

 

Acelerar personas es el proceso de acompañamiento que realizamos para que un individuo sea consciente de su capacidad creativa para generar impactos positivos en el mundo y para elegir actuar. Este es el resultado de enseñanzas milenarias que heredamos de grandes sabios y pensadores de la historia; desde Buda hasta Simon Sinek, todos han aportado conocimiento, reflexión y experiencia a este proceso de colaboración, crecimiento y desarrollo para descubrir nuevos horizontes.

 

Acelerar personas no implica realizar un plan de trabajo con nuestros equipos, sino empezar por nosotros mismos, con lo que exploramos en el interior. Implica comprometernos con un reconocimiento constante de nuestras fortalezas mentales, emocionales, sociales y espirituales; de nuestras pasiones, miedos, inseguridades y experiencias inconclusas. Todos estos son los filtros que utilizamos para comprender el presente, y representan los cimientos del espacio de colaboración donde fomentaremos el desarrollo de nuestros equipos. Entonces, acelerar se trata de ser cada vez más conscientes de lo que construimos y desde dónde lo construimos, para tomar mejores decisiones en favor de todos.

 

Esta ‘conciencia creciente’ nos permitirá escuchar nuestras voces interiores (que generalmente son varias y altamente contradictorias) para responderles adecuadamente y expresar lo que realmente se alinea con nuestras metas más altas. También es crucial escuchar a los equipos, reconociendo lo más importante y valioso para cada integrante: aquello que motiva las decisiones que toman en sus vidas. Detectando las claves de su motivación lograremos impulsar su desarrollo, priorizando sus necesidades y permitiendo que cada miembro descubra que sí existe un punto donde los objetivos personales armonizan con las metas del grupo. De esta forma, todos conquistarán las metas que se propusieron.

 

Ser conscientes y escuchar nos permitirá reconocer si intentamos alcanzar expectativas ‘perfeccionistas’ a las que deberíamos renunciar, pues no desear lo perfecto es una clave en el aceleramiento de las personas. Este es un camino humano, donde se comprende que las personas estamos en constante aprendizaje, que podemos aprender mucho más de las experiencias y que eso implica experimentar y equivocarse. Por eso, necesitamos urgentemente renunciar a lo perfecto e intercambiarlo por valorar el compromiso, la empatía real, la motivación y el deseo de crecer.

 

Naturalmente, los resultados son un elemento clave para el desempeño de cualquier equipo y empresa. No obstante, debemos reconocer que estos no siempre se conquistan gracias a la perfección en procesos o productos, sino por desarrollar un ambiente donde la suma de talentos y el compromiso de cada integrante del equipo son los factores que ‘conquistan’ la calidad deseada, el servicio prometido, el impacto visualizado y el bienestar para todos.

 

Espero haber compartido algunas ideas clave que ustedes puedan explorar y confirmar si funcionan. Después de todo, si el propio Buda nos invitó a evaluar sus enseñanzas, creo que también es importante hacer lo mismo con cualquier conocimiento nuevo.

 

 

 

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