Empleados felices, empresas exitosas
Es crucial mantener la motivación de los empleados, pero ¿cómo es que su desempeño realmente afecta los resultados del negocio?
Devin Patrick Hauer, director de Ibero Consultores Estratégicos en la Universidad Iberoamericana |
Empleados felices, empresas exitosas

 

Actualmente, las empresas invierten de forma inteligente en publicidad, estudios de mercado, auditorías de productos, innovación y estrategias para mejorar la calidad y mantener precios accesibles para sus consumidores. Estos son factores indispensables para mantener y consolidar una empresa; pero que, en combinación con otros elementos, también pueden llevarla a otro nivel.


Uno de esos ‘factores extra’ es que ahora los empleados tienen motivaciones diferentes. Les preocupan más su misión, conocimiento, bienestar y crecimiento, no los beneficios materiales. Este es el nuevo motor de su productividad, y lo que determina su estancia y desempeño en la empresa.

El Centro de Investigación para el Desarrollo, A.C. (CIDAC) —institución independiente, sin fines de lucro, dedicada al análisis y la propuesta de políticas viable para el desarrollo democrático y económico de México— elaboró el estudio “Hacerlo Mejor: Índice de Productividad México”, para evaluar la productividad del país. Uno de los hallazgos más interesantes de la investigación fue el siguiente:

  • Productividad nacional acumulada, en los últimos 20 años.

    • España: 23 %

    • Estados Unidos: 35 %

    • Irlanda: 64 %

    • Corea del Sur: 83 %

    • México: 2.1 %

Este crecimiento tan bajo nos invita a preguntar qué es lo que realmente están haciendo mal las empresas y los líderes mexicanos.

 

Problemas de actitud

Todos los líderes quieren que sus colaboradores sean productivos; por eso concentran tantos esfuerzos a motivarlos, capacitarlos e incentivar su desempeño. Pero no siempre consiguen los resultados que esperaban; más bien, se quejan de que sus empleados pierden mucho tiempo navegando en internet, platicando, buscando las herramientas que necesitan, extendiendo los tiempos de comidas o pidiendo incapacidades. Todo esto es parte del proceso y las áreas de oportunidad que deben atender en su empresa.

Cuando se habla o piensa en actitud, siempre se asocia el término como algo positivo. Sin embargo, también existen actitudes negativas: los principales destructores de un buen ambiente laboral y por ende de la productividad. La actitud es la disposición que manifiesta una persona; en otras palabras, es lo que la gente percibe de tu interior, a través de lo que transmites al exterior.

Aquí es donde surge una interrogante primordial: ¿por qué debe importarme la actitud de mis empleados? Es muy sencillo, pero para poder responderla es indispensable conocer estos tres conceptos:

  1. Conocimiento: saber hacer su trabajo.

  2. Habilidad: poder hacerlo.

  3. Actitud: querer hacerlo.


El éxito de una organización proviene de la combinación de estos tres elementos, pero el factor clave es la actitud. La razón es sencilla: el conocimiento y la habilidad no sirven de mucho si no se cuenta con una actitud correcta —que también nos puede ayudar a obtener los conocimientos y las habilidades que necesitamos—. Pero ¿cómo logramos que la gente quiera hacer su trabajo?
 

Soluciones de inclusión

Uno de los sectores que está apostando con el bienestar de sus empleados es el de las empresas de marketing, publicidad y relaciones públicas. Estos negocios se preocupan por reconocer a sus empleados y desarrollar un ambiente ameno con actividades recreativas, por ejemplo, la agencia PUIH Relaciones Públicas implementa un día de masaje al mes para sus empleados (en una escala de empresa pequeña).

 

“Si tus empleados se sienten bien consigo mismos, su actitud será correcta, gozarán de una mejor calidad de vida y serán mucho más productivos”.

 

Seguridad e identidad


Una persona que no está segura de su propio potencial, y que no tiene un plan de vida reflejará una actitud de inseguridad y apatía en las áreas donde desenvuelve. La queja generalizada de los empleados que declaran que no se sienten lo suficientemente motivados para trabajar, que se sienten cansados, aburridos y sin aspiraciones, tiene su origen en algo mucho más profundo: su identidad.

La identidad es el conjunto de ideas que tenemos acerca de nosotros mismos y de nuestro plan de vida. Lo que vemos, sentimos y creemos es muy importante, pues influye en gran medida en nuestro comportamiento, rendimiento y actitud ante los problemas.

Cuando una persona sabe claramente quién es y cuál es el sentido de su vida, muestra una actitud correcta, lo que le permite disfrutar de beneficios profesionales, emocionales y sociales; que al mismo tiempo se traduce en un mejor desempeño, tanto en su vida personal como en su ambiente laboral.

Más que una inversión, el sistema laboral actual exige que estimulemos de la actitud de los colaboradores, generando importantes beneficios (materiales y no materiales) para todos. Si tus empleados se sienten bien consigo mismos, su actitud será correcta, gozarán de una mejor calidad de vida y serán mucho más productivos en su trabajo.
 



 

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