Mesa redonda: México, Estados Unidos, Canadá y el TLCAN
¿Cuáles son los beneficios y contratiempos de la renegociación?
Dulce Barrera, editora asociada MPC |
Mesa redonda: México, Estados Unidos, Canadá y el TLCAN

La era del comercio libre se remonta al fin de la Segunda Guerra Mundial. Fue un modelo alentado por Gran Bretaña donde se crearon tres instituciones dedicadas a favorecer el libre comercio y desarrollo internacional: el Fondo Monetario Internacional (FMI), el Banco Mundial (BM) y la Organización Mundial del Comercio (OMC). Las dos primeras se encargaron de preservar la estabilidad de las monedas de cada nación, y los sistemas financieros del mundo; mientras que la OMC debía eliminar las barreras al libre comercio internacional.

Como parte de esta historia, el Tratado de Libre Comercio (TLC) entre Estados Unidos (EU) y Canadá fue firmado en octubre de 1988. Este acuerdo eliminó las restricciones de comercio entre ambos países para fortalecer su comercio. Fue hasta 1990 cuando iniciaron las negociaciones para incluir a México en el tratado.

 

 

Cada vez menos fronteras

En principios básicos, el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) es un conjunto de reglas con las que Canadá, EU y México acordaron comprar y vender productos y servicios. Estas reglas definen cómo y cuándo se eliminarán cuotas, licencias, permisos y aranceles; es decir, los impuestos que se cobran por importar una mercancía.

Fue firmado el 17 de diciembre de 1992 y entró en vigor el 1 de enero de 1994, bajo la sombra del levantamiento armado de algunas comunidades indígenas del estado de Chiapas. Esto provocó la desconfianza de la población del país, pues, en un año de elecciones presidenciales y con el entonces reciente asesinato de Luis Donaldo Colosio, el expresidente Ernesto Zedillo heredó una moneda nacional 173 % devaluada.

Sus objetivos son romper las barreras del comercio entre los países norteamericanos; proteger los derechos de propiedad intelectual; promover condiciones adecuadas para la competencia justa; y fomentar la cooperación trilateral, regional y multilateral entre sus miembros.

En sus 20 años de funcionamiento, el TLCAN ha incrementado los niveles de comercio e inversión en América del Norte; ha generado empleos e incrementado la variedad de bienes de consumo a mejores precios. No obstante, la entrada en vigor del TLCAN ha generado reacciones diferentes en México: mientras que para algunos ha traído un importante avance económico, otros opinan que la desigualdad en el país ha crecido en grandes proporciones desde su firma.

 

 

Datos positivos*

  • El comercio entre los tres países creció cuatro veces entre 1993 y 2015. Pasó de 297,000 millones de dólares a 1,400 millones de dólares.

  • Producto Interno Bruto (PIB)

    • Exportaciones (1993) - 12.14 %

    • Exportaciones (2015) - más del 35 %

    • Importaciones (1993) - 13.82 %

    • Importaciones (2015) - 37 %

  • Después de la firma del TLCAN, el Banco Mundial registró que la Inversión Extranjera Directa (IED) logró su punto máximo en 2012, con más de 22,000 millones de dólares.

 

Datos negativos*

  • Niveles de desempleo

    • 1993 - 3.9 % de la fuerza laboral

    • 2015 - 5 % de la población.

    • Es necesario crear casi 1 millón de empleos por año para absorber la fuerza laboral.

  • Se han perdido más de 1.3 millones de empleos agrícolas.

    • Al eliminarse los aranceles comerciales, Estados Unidos exportó maíz y otros granos dañando seriamente al sector agrícola de México.

  • La expulsión de campesinos urbanos a tierras marginales de la ciudad ha representado la deforestación de más de 600,000 hectáreas de bosque por año.

                                                                                                       * Fuente: Diario El economista.

 

Después de una década en la que los países del norte de América han comerciado de manera libre, el Poder Ejecutivo de los Estados Unidos ha expresado diversas críticas al TLCAN, pues considera que este acuerdo comercial no ha generado beneficios tangibles para su país, desde el momento de su firma. Algunas de las exigencias más importantes son las siguientes:

  • Eliminar el déficit comercial anual de más de 60 mil millones de dólares.

  • Califican como obsoletas “las reglas de origen”, y argumentan que esto ha contribuido con la migración de la industria manufacturera a México.

  • Las nuevas normas laborales deberían subir los salarios en México para reducir la ventaja de costos que atraen a las fábricas al sur de la frontera.

  • Desechar el capítulo 19 del tratado, que permite a Canadá y México impugnar las medidas contra la exportación de productos por debajo del costo de producción.

 

El Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (CONEVAL) apunta que nuestro país atraviesa una situación económica inestable y preocupante ―53.4 millones de mexicanos viven en situación de pobreza―. Por eso, las recientes declaraciones que anuncia el retiro de nuestro vecino del norte del TLCAN, están forzando la relación comercial (y diplomática) entre México y EU.

 

La encrucijada pendiente

Se prevé que la renegociación del TLCAN se lleve a cabo en seis o nueve sesiones. Los países se mantienen herméticos, pues han firmado un acuerdo de confidencialidad. Con la intención de buscar claridad sobre los beneficios y riesgos que la renegociación del TLCAN tendría para el comercio mexicano, o las consecuencias de su disolución, nos sentamos a platicar con Erick Guerrero Rosas, analista político y financiero, quien nos pintó el panorama actual del debate.

 

¿El TLCAN tiene la misma importancia para EU que para México y Canadá?

Mientras que para México y Canadá se trata de un verdadero tratado, un convenio con jerarquía del más alto nivel legal —pues tiene tanta validez como la constitución, siempre y cuando no se oponga a ella—, para Estados Unidos se trata solo de un acuerdo. La razón es porque, en 1993, cuando se impulsaba el acuerdo para que fuera un tratado en EU, era necesario obtener una mayoría calificada en el Congreso (dos terceras partes de aceptación). Por eso, los estrategas negociadores de aquél país recomendaron que en lugar de un tratado se buscara la aprobación para un acuerdo que solo requería la mayoría simple. Por este motivo, para ellos se trata de un acuerdo de menor categoría jurídica.

 

¿El TLCA ha traído al país lo que prometió?

Sin duda, las condiciones económicas del país han cambiado, pero tenemos que reconocer que los retos de México aún son grandes —aunque también se exageró porque se nos pintó que íbamos a brincar al primer mundo—. El tratado ha traído beneficios más allá de los números, como el incremento de volumen de comercio y los empleos generados en México y EU.

 

¿Qué es lo que demanda EU? ¿Es posible se retire del tratado?

Muchas de las demandas del actual gobierno norteamericano son estrategias de negociación con las que buscan doblegar al adversario hasta obtener el mayor beneficio. Apelan mucho a lanzar dardos al corazón, estómago e hígado para explotar miedos, necesidades y resentimientos.

Yo no creo que vayan a salir, pues considero que el interés estratégico más importante para EU es que, en un entorno donde puede haber conflicto militar (con Corea del Norte, Irán o Siria) necesitan un abasto regular, abundante y garantizado de gas natural y petróleo. Solo pueden obtener esa seguridad energética de México, y nuestro equipo sabe que tiene esa carta poderosa.

La mayor ambición de EU en la renegociación es seguridad energética, y México se la puede dar, pero nuestro gobierno la venderá cara. Yo creo que esa es la postura que EU no esperaba.

 

¿Cuál sería el daño para nuestro país, si EU se retira del TLCAN?

Si esto sucediera, el daño económico sería bastante fuerte, pues bajaría el flujo de inversión productiva. Esto generaría una crisis en industrias claves, como la automotriz, y esto acarrearía una recesión en estados como Querétaro, Guanajuato, Aguascalientes o San Luis Potosí (que por momentos han crecido más rápido que China). Las exportaciones mexicanas también entrarían en crisis.

 

En contraste, ¿cuáles serían los principales beneficios de la renegociación?

En primer lugar, el flujo de inversión que va a llegar ya renegociada en materia energética. Vendría más inversión para extraer petróleo del mar profundo, y para las industrias de petroquímica básica, refinación, combustibles y hasta energías alternativas. Todo esto generará una tasa de crecimiento más alta y más empleos, aunque estos cambios serán más tangibles hasta la próxima década.

 

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