Las máscaras de Yukio Mishima
“En mi profesión existe una gran contradicción que consiste en tratar racionalmente lo absolutamente indefinible e impalpable: la mente humana”.
Sebastián Pérez Ortega, redacción |
Las máscaras de Yukio Mishima

 

El 25 de noviembre de 1970, el autor Kimitake Hiraoka —que prefería firmar sus obras como Yukio Mishima— y cuatro miembros de su milicia privada, irrumpieron en un cuartel militar de Tokio para instigar un golpe de Estado y restaurar el poder del emperador después de su derrota en la Segunda Guerra Mundial. Su discurso solo consiguió irritar a los soldados del cuartel, quienes abuchearon al escritor. Algunos especulan que el autor sabía que este sería un acto fútil, pues eligió concluir el ‘incidente Mishima’ —como se le conoce al suceso— cometiendo seppuku, el suicidio ritual reservado para la clase samurái.

 

 

El cenit

 

El autor tres veces considerado al Nobel de Literatura planeó este ‘renacimiento’ del nacionalismo japonés durante un año; solo los cuatro jóvenes que lo acompañaron conocían el desenlace de aquel acto. Incluso, él mismo bromeaba diciendo que podría morir después de completar su obra maestra: El mar de la fertilidad (1969-1971). Esta tetralogía está compuesta por Nieve de primavera (1969), Caballos desbocados (1969), El templo del alba (1970) y La corrupción de un ángel (1970). La historia principal narra los esfuerzos de Shigekuni Honda por salvar las reencarnaciones de su amigo Kiyoaki de una muerte prematura.  

 

 

Mishima concluyó El mar de la fertilidad y envió el manuscrito a sus editores semanas antes de su golpe de Estado, por lo que la cuarta parte de esta  tetralogía se publicó póstumamente. Actualmente se considera una de las visiones más completas del Japón de los inicios y la posguerra del siglo XX; El mar de la fertilidad encapsula diversas creencias de Mishima respecto al nacionalismo, la belleza, la juventud, la vejez, la sexualidad y la muerte. Estas facetas personales fueron representadas continuamente en la obra de Mishima a través de distintos personajes.

 

 

El cuerpo

 

Mishima no siempre fue un individuo fuerte ni arrogante. En Confesiones de una máscara (1949), la novela que lo lanzó al estrellato con tan solo 24 años, él narra que su cuerpo era débil y enfermizo. Además, la sobreprotección de su abuela materna —quien lo separó de su familia y lo cuidó durante los primeros años—, entorpeció su crecimiento emocional, hasta que logró regresar con su madre.

 

Paulatinamente, Mishima cultivaría un meticuloso ciudado de su cuerpo por medio de un régimen de artes marciales y sesiones de gimnasio. Su confianza y narcisismo incrementaron tanto que se convirtió en modelo y actor, además de que plasmó este cuidado de su cuerpo en Sol y acero (1968), un ensayo sobre fisicoculturismo y la relación del escritor con su propia fisicalidad.

 

 

 

 

La belleza

 

Otra de las dolencias infantiles de Mishima fue el tartamudismo, que también utilizó como recurso narrativo en El templo del pabellón de oro (1956), novela parcialmente inspirada en el famoso incendio de un monumento nacional japonés —construido en el siglo XIV y salvado de la destrucción en varias ocasiones—, perpetrado por un joven budista. En la novela, la obsesión con la belleza del pabellón y las limitaciones físicas del monje impiden su búsqueda de intimidad con algunas protagonistas. Esto lo lleva a distorsionar su fascinación por el templo y a ‘destruir’ la belleza que lo aprisiona.

 

 

La nación

 

Por otro lado, el radicalismo de Mishima siempre fue una cuestión controversial que lo alienó de muchos de sus compatriotas. En ocasiones denunció al emperador Hirohito de abandonar su estatus ‘divino’ después de perder la Segunda Guerra Mundial, y también argumentó que debía abdicar por su responsabilidad hacia los muertos y las familias que sufrieron en el conflicto. Así lo informó en Patriotismo (1961) un relato que pone en juego la lealtad hacia los compañeros en armas o hacia los generales que dirigen el campo de batalla desde un baluarte.

 

 

La naturaleza humana

 

Quizá los temas más presentes en la obra de Mishima son la juventud, la sexualidad, la vejez y la muerte. Una de las primeras obras donde los exploró detenidamente fue El color prohibido (1951-1953). Publicado en dos partes, el libro narra la envidia de un respetado autor por la juventud y belleza de un joven estudiante, a quien aconseja en diversas maquinaciones sentimentales, solo para estar junto a él durante el mayor tiempo posible.


La forma en que concluyó su vida solo eleva el compromiso que tenía por expresar sus principales pasiones, así como la imagen de una nación que decidió reflejar en sí mismo. Sin duda, es difícil determinar en qué puntos de las letras de Yukio Mishima inicia su vida real y terminan las creaciones que legó a la literatura.

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