¿Volar con pena?
Según la Fondo Mundial para la Naturaleza, 1 de cada 4 suecos optó por no usar el avión para no contaminar.
REDACCIÓN | | Edición: WEB
¿Volar con pena?

Conocida como flygskam, la palabra refiere al 'flight-shaming', movimiento abocado a avergonzar a los viajeros de avión, abanderados por la consciencia del impacto ambiental.

Esto ha hecho mella en muchos suecos, quienes al igual que dejar la carne, han decidido utilizar medios de transporte más amigables con el medio ambiente, como el tren.

 

Suecia reduce sus vuelos comerciales por responsabilidad ambiental

El número de pasajeros en aeropuertos suecos se ha reducido un 8% en lo que va del año y muchos expertos (incluido el director de Scandinavian Airlines, Rickard Gustafson) indican que el uso y popularización del término flygskam es parcialmente responsable de este radical cambio en los hábitos de desplazamiento de los ciudadanos de este país escandinavo.

Traducido como “vergüenza de volar” o “pena de volar”, esta palabra es la consecuencia de un alto nivel de reconocimiento de la población sueca sobre el impacto ambiental que tiene esta modalidad de viaje, que a pesar de ser muy práctica, produce grandes cantidades de emisiones de carbono anual a nivel global. El impacto de este nuevo giro cultural ha sido significativo; en abril de este año, por ejemplo, la cantidad de pasajeros de vuelos domésticos se redujo en un 15%. Por otra parte, uno de cada cuatro suecos afirmó en una encuesta realizada por el Fondo Mundial para la Naturaleza que decidió no volar en avión para salvar el planeta.

Hace años, Suecia era uno de los países europeos con índices más altos de vuelos, debido principalmente a los inviernos escandinavos, que impulsaba a la población a vacacionar en territorios más cálidos, como el norte África y países del sureste asiático. Hoy en día, no obstante, la población sueca prefiere destinos que dejen una menor huella de carbono y que sean accesibles a través de medios alternativos de transporte, como el carpooling, los autobuses y principalmente el tren, que registró un aumento de 2 millones de recorridos solamente en 2018 respecto al año anterior.

Por supuesto que también existe una palabra para definir esta nueva orientación a viajes en tren: tagskryt o “presunción del uso de trenes”, que se usa ampliamente en redes sociales para describir el uso deliberado de este medio de transporte, que emite una cantidad considerablemente menor de carbono que su homólogo aéreo.

En respuesta a la popularización del tren, el gobierno sueco se encuentra desarrollando una iniciativa de proyecto para reactivar los trenes nocturnos a ciudades europeas, evocando la nostalgia de la era en la que el tren era el medio de transporte predilecto de Europa, así como esta nueva responsabilidad ambiental que permea en la sociedad escandinava.

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