VS. Acerca de los rivales artísticos
Sebastián Pérez Ortega, redacción |
VS. Acerca de los rivales artísticos

Hay un mito popularizado por la película Amadeus (Milos Forman, 1984), que describe la amarga enemistad entre los compositores Wolfgang Amadeus Mozart (1756-1791) y Antonio Salieri (1750-1825). Sí fueron contemporáneos y claro que vivieron cierta rivalidad laboral —como sucede entre casi todos los creadores—, pero la película toma muchas libertades con la historia. Salieri no odiaba a Mozart; tampoco fue el hombre misterioso que comisionó la composición de su famoso Requiem; y no arruinó el fracaso inicial de óperas como Las Bodas de Fígaro (1786) o Don Giovanni (1787). De hecho, Salieri apoyó algunos de los proyectos musicales de Mozart, e incluso colaboraron en la composición de una cantata para piano y voz.

 

A veces, los conflictos entre grandes personalidades surgen por culpa de las diferencias personales o artísticas —como entre Miguel Ángel y Leonardo Da Vinci; o entre Coco Chanel y Maison Schiaparelli—, y en otras ocasiones son alimentados por los propios admiradores. ¿Cuál es la verdadera relación detrás de estas ‘enemistades? A continuación, compartimos algunas de las rivalidades artísticas más emblemáticas del arte.

 

 

Picasso vs Matisse

 

El académico John Richardson explica que la relación entre los pintores Pablo Picasso y Henri Matisse era “una de las relaciones más interesantes de la historia del arte. Iba de la burla infantil estilo ‘mirá cómo pinto mejor yo’ hasta la competencia violenta, pero también a la sincera admiración y a contagios de genialidad”.

 

Ambos artistas influenciaron algunas sus obras respectivas; intercambiaron tanto elogios como críticas a lo largo de sus carreras. Sus principales conflictos sucedieron en la escena artística de París, Francia, a principios del siglo XX. Ahí, Henri era elocuente y carismático para expresarse. Pablo no lo soportaba porque no podía explicar sus obras debido a su mal francés y a la naturaleza de sus pinturas.

 

Pero la rivalidad siempre fue alimentada por sus seguidores, no tanto por los artistas. Richardson recuerda que, en un intercambio de pinturas, Picasso se llevó un retrato de la hija de Matisse “porque era lo peor de su producción. Así lo trató su bandam que le tiraba dardos [al retrato] para ver quién le pegaba en la nariz. Años después, Pablo confesó su arrepentimiento por no detener a sus seguidores en ese tipo de diabluras.

 

 

Van Gogh vs Gauguin

 

El pintor Vincent Van Gogh perdió su oreja en 1888; se dice que sucedió en un ataque de violencia y ebriedad. Otra historia explica que, después de un fuerte conflicto por la naturaleza del arte —Van Gogh defendía la idea de pintar con base en la realidad; Gauguin, a partir de la imaginación— y una prostituta llamada Raquel, el artista Paul Gauguin fue quien mutiló a Van Gogh. En esta versión, Van Gogh encubrió el crimen por amor a su amigo, fue internado en un sanatorio y, siete meses después, se suicidó.

 

Esta es la premisa del libro La oreja de Van Gogh, Paul Gauguin y el pacto del silencio. De acuerdo con el estudio, los autores concluyen que Van Gogh protegió a Gauguin para obligarlo a reanudar su vida juntos: “Si el incidente no hubiera ocurrido, Van Gogh no habría sido internado en el sanatorio. No habría caído en depresión, que se agravó por el envenenamiento causado por el plomo y el arsénico de las pinturas que usaba. Habría podido vivir hasta edad avanzada  y pintado muchísimos lienzos más.

 

 

Herzog vs Kinski

 

En 1999, el cineasta Werner Herzog estrenó el documental My Best Fiend (Mi mejor enemigo). Es una recopilación exhaustiva sobre la difícil relación que tuvo con su actor estelar, Klaus Kinski, a lo largo de su carrera. A lo largo de 5 películas —Aguirre, la Ira de Dios (1972); Nosferatu y Woyzeck (1979); Fitzcarraldo (1982) y Cobra Verde (1987)—, la pareja vivió diversos conflictos que terminaron en gritos, peleas y puñetazos.

 

Los testimonios más controversiales de su colaboración sucedieron en el rodaje de Fitzcarraldo. No se sabe exactamente quién de los dos le apuntó con un rifle al otro durante la filmación; sí sabemos que, después de un altercado entre Kinksi y un productor, algunos indígenas de Perú ofrecieron matar al actor. Herzog les explicó que “eso no convenía porque lo necesitábamos para concluir el film, pero hablaban en serio, y lo habrían matado si yo hubiese aceptado."

 

 

Fellini vs Visconti

 

La actriz Claudia Cardinale realizó dos películas en 1963: 8 ½, de Federico Fellini; y El Gatopardo, de Luchino Visconti. Ambos filmes se filmaron al mismo tiempo, como si se tratara de una competencia entre los directores para demostrar quién sería el mejor director de su época. Y para Claudia, la experiencia fue abrumadora: “Visconti me quería morena; Fellini, rubia. Uno quería que mi cabello fuera largo; el otro corto. Fue muy difícil complacerlos: al final, mi pelo se estropeo de tanto oxigenarlo y teñirlo. [...] Eran hombres inteligentísimos, cultos, pero en las antípodas. Se detestaban profundamente, hasta el odio”.

 

Ella vivió de primera mano la amarga enemistad entre los dos genios del cine, quienes no pudieron resolver sus diferencias hasta los últimos años de sus vidas. En parte, fueron sus admiradores y colaboradores quienes alimentaron la rivalidad, pero también sus estilos tan contrastantes. Cardinale recuerda que “Luchino era un perfeccionista que ensayaba cada gesto, cada entonación en el más profundo silencio. Federico trabajaba en medio de la confusión; improvisaba”.

 

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García Márquez vs Vargas Llosa

 

Su gran amistad concluyó en 1976, cuando Gabriel García Márquez quiso saludar a Mario Vargas Llosa cuando lo vio llegar al Palacio de Bellas Artes en la Ciudad de México —donde se estrenó el filme La odisea de los Andes, para la que Vargas Llosa escribió el guión—. Gabo intentó saludar a Mario en el vestíbulo, pero Mario lo derribó con un gancho derecho que derribó al autor colombiano. Los testigos afirmaron que Vargas Llosa le gritó: “¡Esto por lo que le dijiste [o hiciste] a Patricia”, la esposa del escritor peruano.

 

El biógrafo de García Márquez Dasso Saldivar mencionó que el altercado se debió a problemas conyugales entre Mario y Patricia durante un viaje de Barcelona a Perú —se enamoró de una mujer por la que estuvo a punto de dejar a su esposa—. Al respecto, dicen que Gabo le aconsejó considerar la separación legal, si llegaba el caso.

 

Otra versión explica que existió un malentendido verbal entre Gabo y Patricia, mientras él la llevaba al aeropuerto de Madrid (porque debía regresar a Lima, Perú). En el camino, García Márquez se confundió de carretera y Patricia perdió el avión. Nadie conoce las palabras exactas, pero los rumores comentan que si perdía el avión, no pasaba nada; ellos se montaron una fiesta.

Nadie conoce la verdad completa, solo que la reacción de Mario y el orgullo de ambos concluyeron una de las relaciones más fructíferas de la literatura moderna; y fracturaron el boom latinoamericano durante muchos años.


 

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