¡Au revoir, Airbnb!
El gobierno parisino sancionará estancias prolongadas en departamentos turísticos.
REDACCIÓN | | Edición: WEB
¡Au revoir, Airbnb!

París es uno de los principales destinos turísticos mundiales y de los más importantes en territorio europeo. Gracias a sus impresionantes estructuras arquitectónicas, sus distintivos culturales y su relevancia histórica a nivel internacional, esta ciudad es un pilar del turismo, tanto tradicional como moderno en Europa.

Aunque implica una importante ganancia y derrama económica esencial para la municipalidad, París también ha padecido la inclemencia que semejante demanda turística ha implicado en el urbanismo y la organización de la ciudad. Ante un inevitable y eventual revés, producto del aumento de turismo en el municipio, el hospedaje en París se vio severamente modificado para bien a partir de impuestos y registros a través del Acta del 6 de julio de 1989. Considerada por muchos legistas como un sano punto medio entre los intereses de anfitriones y huéspedes, el Acta de 1989 sobrevivió por décadas a la evolución que el turismo comenzaba a desarrollar hasta inicios de este milenio.

No obstante, con el avance de las nuevas tecnologías y la incursión de plataformas de hospedaje uno-a-uno como Airbnb, la situación inmobiliaria de París volvió a sufrir un importante giro. El aumento de ofertas mediadas por internet y la reducción de residencias privadas en algunos distritos de la ciudad provocaron que estas zonas se ocuparan hasta en un 20% por rentas por noche de cuartos o departamentos amueblados. Los precios, antes asequibles, comenzaron a elevarse hasta rozar con los del sector hotelero.

Poco a poco, París ya no albergaba a sus parisinos en los vecindarios y tampoco les ofrecía espacios económicos a los turistas. El fenómeno disminuyó las rentas y alquileres entre locales, al tiempo que aumentaba el costo inmobiliario de los inmuebles para la compra. La magnitud de la situación llevó al Municipio de París a preservar las casas de la ciudad para los parisinos, apelando a la racionalización y a las reglas de su uso con nuevas regulaciones que tendrán lugar a partir de 2019.

La regulación respondió a la necesidad de no agravar la crisis inmobiliaria en la ciudad, así como desincentivar la distinción de clase social y equilibrar la renta con el empleo en los distintos barrios parisinos. Las medidas prometen regresar a la ciudad a su equilibrio y otros destinos turísticos del país como Lyon, Niza, Marsella y Tolousse, en camino a sufrir las mismas consecuencias que sus vecinos parisinos, contemplan implementar medidas similares preventivas a corto plazo.

 

La regulación tendrá las siguientes afectaciones:

     ≈   A partir de los 120 días de renta, los propietarios de los departamentos turísticos serán avisados sobre el final del plazo de renta.

     ≈   Si el arrendatario supera los 120 días sin permiso, podría ser penalizado con multas de 10 mil euros.

     ≈   Plataformas como Airbnb que promuevan o anuncien rentas superiores a dicho plazo, serán sancionadas con hasta 50 mil euros.

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