Tercerizar o no tercerizar: breves recomendaciones
Un planteamiento serio que puede definir el rumbo de una empresa.
REDACCIÓN |
Tercerizar o no tercerizar: breves recomendaciones

La tercerización, subcontratación o outsourcing es una modalidad económica en la que una empresa asigna a una sociedad externa la ejecución de determinadas tareas o servicios especializados. Tanto en recursos humanos como en materiales, la subcontratación permite a una empresa operar ágilmente en el campo de su propia especialidad, sin descuidar el resto de las dimensiones necesarias para su crecimiento y consolidación.

Pese a las creencias generalizadas, la tercerización no es una actividad exclusiva de los grandes corporativos. De hecho, las pequeñas y medianas empresas echan mano del outsourcing con frecuencia para solventar sus actividades hasta alcanzar el tamaño necesario para poderlas absorber con total autonomía. En ese sentido, la terciarización de actividades es un paso crucial que le permite a las empresas crecer y especializarse en su campo sin desviar su atención en otras actividades no relacionadas pero imprescindibles para su formalización.

Antes de plantear a un Consejo de Administración la posibilidad de tercerizar determinadas actividades necesarias para el correcto funcionamiento de la empresa, debe tomarse en cuenta esta serie de recomendaciones:

     ♦   ¿La actividad en cuestión es un servicio primario o dominado por la empresa misma? Si es así, lo recomendable es que esta actividad sea absorbida en las tareas cotidianas de la empresa como un servicio más. Ejemplos: el diseño de logotipos y papelería de una agencia publicitaria.

     ♦   ¿Es un servicio especializado intermitente? Si se trata de un servicio muy necesario pero inconstante, es mejor tercerizar. Por ejemplo, un contrato a un programador web que diseñe y actualice la información de la página de un bufete de abogados, que pagar su equipo, recursos y nómina de manera regular.

     ♦   ¿Existe una ventaja competitiva para realizar la tarea in-house? Resulta muy costoso sostener un departamento o área especializada en un giro comercial no coincidente con las actividades primarias de la empresa. Por ejemplo, un departamento de tecnologías de la información en un despacho de arquitectos puede ser innecesario si existe la posibilidad de tercerizar servicios especializados.

     ♦   ¿El costo del servicio es más caro que el tiempo y los recursos humanos necesarios para implementarlo dentro de la empresa? En ocasiones, resulta una inversión absorber actividades que a largo plazo impacten crecimiento positivo para el negocio. Por ejemplo, es más eficiente capacitar a trabajadores manufactureros a operar nueva maquinaria recién adquirida que contratar el servicio con empresas competencia u otras con mayor nivel de especialización.

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