Caso Oxfam
La ONG se encuentra bajo investigación por acusaciones de explotación sexual mientras laboraba en Haití.
Redacción |
Caso Oxfam

Oxfam Internacional es una confederación conformada por 20 organizaciones que trabajan en conjunto con comunidades locales en más de 90 países, y que recibe anualmente poco más de 300 millones de euros de fondos públicos. La descripción que se encuentra en su página de internet explica que la organización proporciona ayuda de emergencia con el desarrollo de proyectos a largo plazo, y haciendo campaña por un futuro más justo. Su principal objetivo es restablecer el equilibrio para que las personas tengan acceso a recursos necesarios que mejoren sus medios de subsistencia, y así puedan participar en la toma de decisiones que afecten sus vidas.

No obstante, en febrero de 2018, el diario británico The Times, publicó una investigación en la que afirmó la organización de orgías y contratación de prostitutas por parte de directivos y funcionarios de la Oxfam que laboraban en la isla caribeña de Haití, después del terremoto de 2010. Por tal hecho, el Regulador de las Organizaciones No Gubernamentales en el Reino Unido afirmó que se abriría una carpeta de investigación.

Cuando la historia se dio a conocer, Penny Lawrence, subdirectora de la organización, dejó su cargo; del mismo modo lo hizo el arzobispo sudafricano y premio Nobel de la Paz Desmond Tutu, quien renunció a su puesto como embajador de Oxfam y declaró sentirse sumamente decepcionado.

 

¿Cómo actuó Oxfam ante las acusaciones?

La ONG aceptó la conducta de sus colaboradores y se negó a ocultarlas. Un informe confidencial (creado por la misma organización) detalla los resultados de la investigación interna del caso, y revela que Oxfam aceptó la dimisión de tres hombres y el despido de otros cuatro.

Por otro lado, Roland Van Hauwermeiren, quien fuera director de Oxfam en Haití, también abandonó su puesto; sin embargo él lo hizo sin ninguna acción disciplinaria, aunque admitió encuentros con prostitutas a cambio de ayuda (todo esto en lugares financiados por la organización).

 


Las consecuencias

El director ejecutivo de Oxfam de Gran Bretaña, Mark Goldring, reconoció que el proceder de aquellos directivos ha perjudicado a toda la comunidad de ayuda comunitaria, pues casi 7 mil personas han cancelado donaciones desde que el escándalo salió a la luz. Todo esto ha venido acompañado de la aprehensión de Juan Alberto Flores Fuentes, presidente de la Oxfam Internacional cuando era ministro de Guatemala; así como de la salida de 4,100 socios en Europa y del pacto en el que la organización renuncia a fondos del Gobierno británico, hasta que se garanticen determinados estándares éticos.

A raíz de estas acusaciones, otras organizaciones no gubernamentales (como Médicos Sin Fronteras) revelaron el registro de 24 casos de abuso sexual u hostigamiento en su interior. También, el Comité de Rescate Internacional (IRC, por sus siglas en inglés) reconoció haber tratado casos de abuso sexual en la República Democrática del Congo, en los que informó a las autoridades y despidió a los implicados.

 

 

¿Maquillaje o compromiso?

Actualmente, la responsabilidad social se ha convertido en una visión de negocios que integra el respeto por las personas, la comunidad y la preservación del entorno como parte de la gestión de la empresa. Este es el objetivo que las certificaciones empresariales quieren validar, pero la reciente avalancha en el tema ha generado un debate sobre la verdadera inclusión de estándares de calidad y responsabilidad social en las empresas que adoptan certificaciones; o si solo son medios para mejorar la imagen de sus marcas.

¿Cuál es el problema? La cultura de ‘autocertificación’. El proceso de diversas certificaciones requiere que las mismas empresas llenen los cuestionarios para obtener un reconocimiento específico. Esto se presta a registrar información que no está verificada o que puede ser falsa. Entonces, si el mayor porcentaje de auditorías de certificación son realizadas por la propia organización, no pueden ser confiables.

Claro que la empresa debe revisar todos los puntos críticos de responsabilidad social, capital humano, cumplimiento regulatorio, etc.; pero también necesitan la validación de auditores externos: empleados, clientes, proveedores, organismos de gobierno, la comunidad donde trabajan, entes académicos y organizaciones no gubernamentales.

Este es el objetivo de la Certificación de Empresas en Mejores Prácticas Corporativas, desarrollada por el Centro de Investigación y Desarrollo (CID) del Instituto Mexicano de Mejores Prácticas Corporativas, A.C. (IMMPC). Dicha herramienta realiza una validación transversal de las áreas de negocio, teniendo como eje rector el Gobierno Corporativo. Atiende la necesidad de los empresarios, inversionistas, consejeros y terceros legítimamente interesados en validar el desempeño y la conducción transparente, honesta y responsable en la gestión de la empresa.


 

Referencias:
The Times https://goo.gl/bLXGWE
El País https://goo.gl/uBEqXm

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