Una nueva visión corporativa
Ángel Contreras Moreno. Presidente del Consejo Ejecutivo Nacional del Instituto Mexicano de Mejores Prácticas Corporativas, A.C. |
Una nueva visión corporativa

Hay empresas que todavía se rigen por métodos de producción y gestión que ya son anticuados, pues pertenecen a un entorno de trabajo lineal. Su mentalidad debe cambiar, pues el nuevo milenio exige inmediatez. Hoy, no solo debemos crear empresas competitivas; también necesitamos organizaciones exponenciales.

De acuerdo con el inversionista, conferencista, consejero, emprendedor y estratega Salim Ismail, “una organización exponencial es aquella cuyo impacto es desproporcionadamente grande, al menos 10 veces más que su competencia, debido al uso de nuevas técnicas organizativas y de aceleración”. La principal diferencia entre las empresas tradicionales y las organizaciones exponenciales es el supuesto de la abundancia. Para expandirse, una compañía lineal debe preocuparse por impuestos, permisos, contrataciones, mantenimiento, etc. En cambio, un negocio exponencial entiende que los clientes siempre tienen ofertas o necesidades que pueden aprovechar.

“Cualquier compañía diseñada para triunfar en el siglo XX, está destinada al fracaso en el siglo XXI”. David S. Rose

El crecimiento exponencial también es crecimiento disruptivo, pues transforma las tendencias del mercado. Y un producto o servicio realmente disruptivo puede ocasionar la desaparición física de ofertas similares. Por ejemplo, Airbnb ha revolucionado los negocios hoteleros y turísticos al empoderar tanto a los huéspedes como a sus anfitriones; la compañía no es dueña de ningún inmueble, pero su web registra más de un millón de habitaciones en más de 34 mil ciudades. Esta empresa comprendió que existen miles de personas que tienen un cuarto extra en su hogar, o propiedades que no utilizan con tanta frecuencia; y también que existen miles de viajeros en busca de alojamiento rápido, conveniente y económico.

El ejemplo anterior demuestra otra cualidad de las organizaciones exponenciales: la naturaleza digital de difundir sus productos o servicios globalmente posibilita la automatización de los procesos y acelera su ejecución, incrementando así la escalabilidad de la empresa. Por otro lado, un producto o servicio realmente disruptivo puede ocasionar la desaparición física de ofertas similares; y si el bien físico ya no existe, su valor también se desvanece —Airbnb no cuenta con propiedades en el mundo. Al rentar sus productos y facilitar su acceso por medio de internet, incrementó su base de clientes sin aumentar sus costos de producción ni sus riesgos—. Y una vez que algo se desmaterializa y se desmonetiza, pasa a ser totalmente democrático: todos los usuarios web pueden utilizarlo.

Ahora, las innovaciones no suceden en unos cuantos meses, sino en meros instantes, y es cada vez más difícil para las empresas mantenerse a la vanguardia de su competencia. Por eso, si queremos ser competitivos en el siglo XXI, nuestras organizaciones necesitan adoptar el crecimiento exponencial para innovar la forma en que generan su rentabilidad y consolidan su trascendencia.

 

 

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