¡Baja del Ladrillo!
El exceso de confianza te puede llevar a la zona de confort
Centro de Investigación y Desarrollo (CID) y Javier Castañeda | | Edición: 53
¡Baja del Ladrillo!

Introducción

El doctor Paul Nutt, investigador de la Ohio State University, es el autor de Why decisions fail ¹, una investigación que le llevó casi cinco años y en la que analizó las decisiones estratégicas tomadas por los altos directivos de 400 empresas de diversos sectores. Los resultados arrojaron que más de un tercio de las decisiones tomadas en una empresa reflejan un enfoque egocéntrico; y dos tercios de los ejecutivos no consideran otra alternativa antes o después de tomar una decisión.

Llegar al éxito laboral es la misión de la mayoría de las personas. Sin embargo, cuando se llega a él es fácil cegarse por el ego, y de la mano de este viene la zona de confort, lugar que es fruto de la repetición incesante de acciones. Esta zona se encuentra en el entorno conocido, que se domina y que se ha convertido en una rutina. Si alguien está ahí, ¿por qué querría arriesgarse a salir?

Cuando una persona se sabe experto en lo que hace —aunque esta perspectiva sea discutible— elige repetir el esquema una y otra vez: prefiere seguir en la “excelencia” que arriesgarse con el cambio. Lo mismo sucede en una empresa que tiene un sector, mercado y arquitectura empresarial específicos: tiene hábitos que la definen. Sin embargo, existen otros factores que pueden acercarte a esta zona; explorarla y evaluarla es una práctica que todo empresario debe tener presente.

 

Pero… ¿qué es la zona de confort?

Javier Castañeda Ibarra aborda el concepto en su tesis doctoral Confort empresarial, zona de riesgo. Una mirada desde el empresario mexicano ². A través de entrevistas a empresarios mexicanos y el estudio de figuras destacadas a nivel mundial, analiza los factores que dan permanencia y prosperidad a la empresa.

Al inicio de su investigación, el doctor Castañeda se encontró con muy poca información sobre el concepto, por lo que aportar ideas sobre el tema fue su principal labor. Así pues, comenzó su investigación con un acercamiento a través del término histórico burgués; la relación de la zona de confort con la burguesía.

Los burgueses eran comerciantes que llegaban a diferentes aldeas a vender sus productos y no fueron bien recibidos en la sociedad estamental que predominaba en la Edad Media; sin embargo, poco a poco se hicieron de un lugar, pues eran quienes financiaban a la nobleza. El famoso burgués se convirtió en lo que hoy en día conocemos como empresario; es el mismo concepto: gente con capital que paga para que trabajen para ellos.

Con el tiempo comenzó la crítica a los empresarios que tenían el capital, la tierra y que explotaban al proletariado; entonces el término burgués se convirtió en algo despectivo. Hoy en día solemos escuchar que las personas se aburguesan cuando les va muy bien y dejan de trabajar, de luchar por sus sueños; es decir, una persona aburguesada es aquella que entró en su zona de confort.

Javier Castañeda, explica que zona de confort es un eufemismo con el que nos referimos a la situación de aquellos empresarios (específicamente) que se atan a una serie de bienes superfluos, en quienes pondera la autoconfianza y el miedo al fracaso, factores que no les permiten avanzar. También, existen otras expresiones con las que solemos referirnos a este mismo fenómeno como “tirarse a la hamaca” o “nadar de muertito”.

 

Lidiar con el éxito y el ego

En un sentido estricto de significado la Real Academia Española (RAE) define éxito, en su primera y tercera acepción, como el resultado feliz de un negocio o terminación de un asunto ³. Pero debemos recordar que dicho término es bastante subjetivo,  ya que lo que signifique para una persona, no es por regla el significado que tiene para otra.

Pero, ¿qué significa la palabra éxito en la cultura empresarial? Con normalidad se relaciona con el alcance de la tan conocida libertad financiera. Para Castañeda “considerar el éxito como una prosperidad es una fuerza que suele inclinar la balanza hacia territorios riesgosos” (2013: 228), y llegar precisamente a este punto genera un raudal de confianza que es generalmente unas de las distorsiones más comunes del éxito.

Por otro lado, la RAE define ego, en su segunda acepción, como un exceso de autoestima . Y enmarcado en una zona de confort, este puede llevar a la soberbia, que se deriva en decisiones unilaterales con poco o nulo consenso, lo que dificulta el aprendizaje y el ciclo de mejora continua.

Es pues, el liderazgo, en sus distintas formas de ejercerse, lo que ayudará a superar las limitaciones que trae consigo el ego y que lleva de la mano a la zona de confort. Sobre esto Javier Castañeda recomienda mantener el equilibrio ya que es herramienta básica para orientar las decisiones; también explica que la sobriedad ante el éxito es un componente básico para no despegar los pies de la tierra.

 

Los factores que te ponen en riesgo

Las entrevistas realizadas a distintos empresarios consolidados del país, así como la investigación bibliográfica que realizó Javier Castañeda, dan como resultado una serie de factores precursores de la zona de confort, tales como:  

Dimensión personal

  • Distorsión del éxito: apego a los satisfactores materiales en proporción al progreso económico.

  • Culto al ego empresarial: las extravagancias y los elementos distractores que acompañan la fortuna.

  • Resistencia al cambio: el temor al fracaso frena la evolución de la organización, la personalidad nata del empresario se inhibe con el estancamiento.

  • Carencias de virtudes: la pérdida de filosofía empresarial integral y humanas, conlleva a prácticas contrarias al bien común.

Dimensión organizacional

  • Cultura organizacional: el andamiaje de la empresa se sostiene con determinaciones humanas.

  • Diversificación y ausencia de estudios de mercado: el exceso de confianza viene de tener éxito en un nicho comercial, y genera la idea equivocada de que se tendrá el mismo éxito en otros ámbitos sin la preparación adecuada.

  • Ausencia de controles y seguimiento: la evaluación permanente permite calibrar el progreso y acelerar los objetivos.

  • Delegar sin supervisar: transmitir responsabilidades a subalternos sin el debido control y monitoreo.

Dimensión económico- social

  • Ausencia de créditos: esto coincide con el fenómeno de la desaceleración financiera y ejerce influencia negativa en momentos críticos para el flujo de capital crediticio, con lo que se restringen proyectos e inversiones.

  • Descapitalización: pérdida de reservas y activos de una empresa.

  • Clima de inseguridad: el crecimiento económico tiene vínculos directos con el estado de derecho. La violencia desalienta la inversión.

                                                                      (Castañeda 2013: 265-268)

 

¿Se puede prevenir la zona de confort?

La respuesta es sí. El doctor Castañeda formaliza una propuesta con diversos recursos encaminada a contrarrestar la zona de riesgo con base en los resultados de su investigación.

 Recursos personales

  • Sostener valores y principios: la ética en la empresa es un factor fundamental. La pérdida de valores fundantes representa un alto riesgo.

  • Formación familiar (transmisión del oficio empresarial): en todos los casos analizados prevalece una transmisión familiar del oficio que se lleva con orgullo.

  • Vivencias de las virtudes humanas: la capacidad para crecer ante la adversidad es un recurso humano efectivo para superar el desánimo y descubrir fortalezas interna.

  • Desarrollar una personalidad madura: las experiencias moldean el espíritu, lo que permite discernir de lo trascendental y lo trivial en el mundo de la empresa.

Recursos organizacionales

  • Formación de nuevos empresarios: la experiencia de los líderes consolidados es fuente de conocimiento para las nuevas generaciones.

  • Apoyar proyectos de nuevas generaciones: se mantiene vivo el espíritu emprendedor.

  • Propiciar un clima de trabajo profesional: transmitir a los colaboradores un espíritu de trabajo, lealtad y esfuerzo.

  • Coaching: el acompañamiento durante las fases de un proyecto es indispensable para monitorear y atender los altibajos en un equipo de trabajo.

  • Selección adecuada de personal: la integración de un equipo de colaboradores debe sustentarse con principios estrictamente organizacionales.

  • Amplitud de metas y miras: reinvención de objetivos que una vez establecidos se expanden hacia terrenos más ambiciosos.

                                                                     (Castañeda 2013: 270- 274)

 

Saberse en esta zona puede ser benéfico, ya que cada individuo puede cuestionarse sobre los diversos aspectos de su vida y reflexionar al respecto. Por el contrario, cuando se desconoce que se está en ese lugar de comodidad, se pierde la oportunidad de discernir entre lo positivo y lo negativo, así como de tomar decisiones fuera de lo que se ha establecido.

Dejar de temer a las consecuencias negativas del fracaso es fundamental pues, aunque evidencia errores, la presión social puede ser tan dura que la gente simplemente no se levanta.

“El estado ideal de las cosas es una utopía en la empresa. Hacer del éxito un dogma es con frecuencia una tesis omnipresente en la literatura empresarial. [...] ese cuadro de perfección debe complementarse con su contraparte: el fracaso. Al ponderar tanto los buenos como los malos tiempos, se evitan sentimientos de culpa ante los reveses experimentados y se articula e