Empresas Familiares: El Caso Porsche
La dinastía Porsche domina a la empresa automotriz con mayores ventas del mundo: Volkswagen.
REDACCIÓN | | Edición: WEB
Empresas Familiares: El Caso Porsche

La industria automotriz es, incluso para los más expertos, históricamente complicada. Atravesada de manera contundente por guerras, crisis económicas, bancarrotas y profundas divisiones, la empresa automotriz carga con profundas lecciones de empresas familiares, de intentos, fracasos y éxitos dignos de recordar y analizar. El caso de Porsche y la familia Porsche-Piech no es excepción de esta regla.

Ferdinand Porsche, nacido en la que ahora es conocida como República Checa en 1875, fue un inventor y mecánico nato. Sacudido por el complejo panorama político y social de la primera mitad del siglo XX, sus esfuerzos y talento lo llevaron a fundar la empresa Porsche en 1931 y crecer pese al tenso clima económico de la época. Finalmente el esfuerzo rindió frutos, pues tanto Ferdinand como sus hijos y descendientes tomaron las riendas de una industria que vislumbraba a transformarse conforme se acercaba la mitad del siglo XX.

La empresa familiar creció exponencialmente, con cada vez más oportunidades de crecimiento y posicionamiento en el mercado de la industria automotriz. El hijo de Ferdinand, Ferry, así como su nieto, Butzi, jugaron un rol esencial en el desarrollo de nuevos modelos para la empresa y el crecimiento de la misma en las siguientes décadas, consolidando sus icónicos modelos en la década de los ochenta y compitiendo cada vez más encarnizadamente con Volkswagen AG.

Después de la muerte de Ferdinand, la familia continuó al frente de la compañía y decidió renombrarla y dividirla con los nombres de Porsche SE y Porsche AG. A la par de la muerte de su patriarca Porsche, en 2005 Volkswagen enfrentaba por su parte serios problemas económicos. Aprovechando la situación, la familia Porsche llegó a un complejo pero beneficioso acuerdo: ellos tendrían el 50% de las acciones de su rival Volkswagen y el 50% del derecho de votación en el Consejo de Administración de la empresa. A cambio, Volkswagen invertiría cantidades multimillonarias en Porsche AG y pasaría a tener el 100% de las acciones de la empresa.

En resumen, en un movimiento inteligente y visionario, la familia Porsche compró la mitad del Volkswagen Group (convirtiéndose en accionista mayoritaria de la empresa) y le permitió a éste tomar control de la totalidad de la marca Porsche… que finalmente sería controlada por ellos mismos de cualquier manera a través de su Consejo. Volkswagen podría ser dueña de Porsche, pero en términos accionarios y financieros, la familia Porsche pasaría a ser dueña mayoritaria de la mayor empresa fabricante de automóviles del mundo.

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