¿Qué esperas del público?
Si solo relacionamos el discurso con eventos especiales, ¿porque es Tan importante saber redactarlo y declamarlo? Aquí te lo comentamos:
Redacción MPC |
¿Qué esperas del público?

Parece que el discurso (y sus asociaciones), es ajeno a la practicidad y cotidianeidad. Solo lo relacionamos con graduaciones, concursos, brindis, presentaciones e inauguraciones de eventos. 

El problema es que estas situaciones son poco comunes en la vida diaria. ¿Cómo, entonces, podría ser tan importante prepararnos para decir un discurso?


El discurso es una “serie de palabras y frases empleadas para manifestar lo que se piensa o se siente”. Si partimos de esta definición, entendemos que los discursos no solo son frases que declamamos, sino las ideas que expresamos en diferentes momentos del día. Por eso es tan importante entender cómo redactar y recitar un discurso de manera efectiva.

Define tu mensaje

Si reflexionamos sobre los momentos donde expresamos nuestras ideas, generalmente pensamos en presentaciones ante inversionistas, citas de venta, atención a clientes, invitaciones a proyectos y otras situaciones que repercuten en nuestros bolsillos. 

Pero las ideas que manifestamos diariamente tienen propósitos distintos, y para expresarlas exitosamente en un discurso, necesitamos reconocer su objetivo: por qué las decimos. 

Toastmasters International sugiere las siguientes cuatro clasificaciones para entender el propósito de un discurso: 

  1. Informar.

  2. Entretener.

  3. Persuadir.

  4. Inspirar.

Por otro lado, también sugiere completar la siguiente frase de apoyo para entender la meta de nuestros discursos: “Después de escucharme, la audiencia…”

Si quisiéramos informar sobre los efectos del calentamiento global, podríamos decir que “después del escucharme, la audiencia conocerá los efectos del cambio climático”. Si la intención es entretener, el enunciado sería “después de escucharme, la audiencia se alegrará”. Y si el objetivo es persuadir, deberíamos pensar que “después de escucharme, la audiencia financiará mi proyecto”. 

Entonces, un discurso de alto impacto es aquel que cumple un propósito final: informar, persuadir, entretener o inspirar.

Prepara tu medio

Ya sabemos que utilizamos discursos diariamente, que nos afectan, que buscan persuadir y que el primer paso para construir la idea es definir el objetivo de nuestro mensaje. La segunda parte consiste en estructurar las palabras que utilizaremos. 

Antes de redactar, olvida esta práctica: escribir todas las palabras que piensas decir. La clave para escribir un discurso es conocer las ideas generales que queremos plasmar en el mensaje para desarrollarlas con detenimiento. 

Por ejemplo, en un discurso persuasivo, los argumentos pueden dividirse en los siguientes elementos: planteamiento del problema; explicación de una solución; y llamado a la acción. 

  1. Si el objetivo final es que la audiencia plante un árbol después de escuchar, primero explica cuál es el problema que dicha acción resolvería: “Gran parte de nuestros bosques han disminuido en tamaño por la tala indiscriminada de árboles, generando decenas de problemas económicos y ambientales”. 

  2. Después, continúa tu discurso proponiendo una alternativa: “Es imperativo que reforestemos las hectáreas que hemos dañado con nuestros excesos industriales”. 

  3. Finalmente, define tu propósito y llama a la acción del público: “Mañana, vayamos todos al bosque de la primavera y plantemos un árbol, cada uno, para proteger nuestro ambiente”. 

El llamado a la acción debe ser el último elemento que la audiencia debe escuchar. Para otorgarle el impacto deseado, es imperativo conocerlo desde la planeación del discurso. 

Encuentra tu comodidad

Al definir el mensaje y el orden de las ideas que integran el discurso completamos el qué, el fondo del mismo. El siguiente paso es componer la forma, o cómo lo vamos a exponer. 

La clave está en la confianza, que podemos expresar por medio del lenguaje corporal y de un uso natural de nuestra voz. Si la mayoría de las personas percibe que el emisor no cree suficiente en lo que dice, la persuasión no será muy efectiva; el público solo escuchará nuestro llamado si confían en nosotros. 

Una voz natural se consigue al variar el volumen y tono de nuestras palabras, de acuerdo con la emoción que queremos transmitir en cada idea —un volumen bajo y un tono grave no reflejarán la molestia de una persona que quiere persuadir al público sobre la gravedad de la deforestación en el mundo. 

Ahora, respecto del lenguaje corporal, lo que debemos evitar es poner una barrera entre nosotros y el público, como los brazos cruzados. Lo mejor es dejar los brazos ligeramente extendidos y reposando, utilizando las manos solo para describir y enfatizar lo que decimos. 

Finalmente, la última clave para ‘dominar’ a la audiencia y lograr que sigan nuestro llamado es dominarnos a nosotros mismos. Esto solo se logra por medio de la autoconfianza, que se construye a través de la práctica.


Discursos que hicieron historia

Lázaro Cárdenas: Mensaje de la Expropiación Petrolera (1938)

En un momento sin precedentes en la historia de México, el General Lázaro Cárdenas del Río nacionalizó la industria petrolera del país, declarando este recurso como patrimonio de la nación. La llamada ‘expropiación petrolera’ fue un gran paso económico para la nación, cuyos efectos todavía podemos percibir.

William Faulkner: Aceptación del premio Nobel de Literatura (1949)

Viviendo en el interludio de dos terribles conflictos bélicos (la Segunda Guerra Mundial y la Guerra Fría), este escritor norteamericano no pudo dejar de elogiar la resiliencia de la naturaleza humana, en su discurso de aceptación, como la principal fortaleza de todas las personas.


José Mujica: A las Naciones Unidas (2013)

El expresidente de Uruguay se caracterizó por su constante defensa por el desarrollo de su propio país frente al panorama mundial, así como del de las otras naciones de Latinoamérica. Tanto así que su más reconocido discurso, declamado en la Organización de las Naciones Unidas, continúa citándose en la prensa mundial.


John F. Kennedy: El presidente y la prensa (1961)

Con una carrera marcada por decisiones polémicas, y gobernando en una época difícil para los Estados Unidos, este llamado del presidente Kennedy a la libertad de expresión es una declaración que, incluso ahora, cobra mucha relevancia en un mundo cada vez más dependiente de la información y la comunicación.


Pablo Neruda: Hacia la ciudad espléndida (1971)

El llamado de este poeta chileno, quien fuera exiliado y atacado por la política de su país, habló de la conexión invisible que existe entre toda la humanidad. Neruda llamó a un nuevo modelo de vida, en el que nuestro objetivo como humanidad debería ser el acompañamiento mutuo y la cohesión social para alcanzar un mejor futuro para todos.
 


No hay razón para memorizar un mensaje, pues la emisión sería acartonada y monótona; lo mejor es practicarlo para conocer claramente cuáles son las ideas principales que queremos expresar. 

Pero sobre todo, hay que dedicar al menos dos horas semanales para desarrollar la habilidad para hablar en público. Solo si practicamos continuamente lograremos impactar a quienes nos escuchan. 



 

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