Ninis, talento olvidado de América Latina
El ocio no siempre es una elección, y mientras más dura, más perjudica el desarrollo personal y profesional.
Esteban Muñoz Aguilar |
Ninis, talento olvidado de América Latina

‘Ninis’ es el término usado para referirse a las personas que ni estudian ni trabajan. En general los calificamos como flojos, desinteresados, ociosos; y hasta como criminales que quieren hacerse ricos en muy poco tiempo. 

Lo que no siempre conocemos son las circunstancias los llevan a vivir como ninis. Tampoco reconocemos los efectos que su desocupación tiene (y tendrá) para la sociedad y la economía.


En 2018 el estudio Millennials en América Latina y el Caribe. ¿Trabajar o estudiar?, desarrollado por el Instituto de Pesquisa Económica Aplicada (Ipea) determinó que unos 20 millones de jóvenes latinos no estudian ni trabajan. 

El instituto brasileño recolectó datos de 15 mil jóvenes de 15 a 24 años, y los mayores índices de ninis se registraron en México, El Salvador, Brasil y Haití. 

Estos son hallazgos similares a los del reporte Ninis en América Latina, realizado por el  Banco Mundial (BM) en 2016. Este segundo estudio determinó que uno de cada 5 jóvenes latinoamericanos se encuentran en esta condición. Eso representa más de 20 millones de personas entre los 15 y 24 años de edad. 

                            Video: ¿Trabajar o estudiar?

         Consulta el reporte Millennials en América Latina del Ipea. 

La situación de los ninis

Los ninis mexicanos representan 25% de la población juvenil, y según el informe Employment Outlook 2019 de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (ODCE), el panorama de México es complejo

  • La proporción de ninis en México (21% en 2017) es más alta que la media ODCE (13.2%). 

  • Las probabilidades de que los egresados se encuentren desempleados ha incrementado de 35% a 38% en la última década. 

                         Video: En busca de oportunidades

Asimismo, la OCDE apunta que los jóvenes mexicanos pierden hasta 3.3 años de sus vidas sin estudiar ni trabajar. El BM atribuye este fenómeno a tres factores: 

  • Familiares e individuales. Influyen la educación socioeconómica, impartida por la familia y el entorno. También hay que considerar los ingresos disponibles para garantizar el acceso a educación de calidad, y las propias decisiones de vida. 

  • Comunitarios. Acceso a educación (secundaria, preparatoria y universidad) y la calidad de la misma. También influye la correlación entre las ofertas educativas de ciertas regiones con las habilidades demandadas por sus mercados laborales. 

  • Macroeconómicos. La oferta laboral es afectada por el ritmo de crecimiento económico, y las repercusiones que las políticas y el mercado tienen en un país. 

       Consulta el informe Employment Outlook 2019 de la OCDE. 

Aunque las tasas de pobreza y el Producto Interno Bruto de Latinoamérica se han reducido en los últimos años, la disminución de ninis ha sido marginal.

Esto se debe a que, aún cuando los jóvenes tienen acceso a ofertas educativas más amplias e inclusivas, contar con una carrera profesional ya no les garantiza un buen empleo. 

Después de cursar su licenciatura, los jóvenes dejan de acumular capital humano; y al pasar mucho tiempo sin trabajo, su experiencia laboral disminuye, sus perspectivas de empleo empeoran, y reciben salarios más bajos cuando consigan empleo. 

En el largo plazo, estas situaciones afectarán todas sus vidas, ya que no podrán invertir en salud, vivienda, más educación y otros gastos relacionados con un estilo de vida estable. Y de acuerdo con el BM y la Organización Mundial de las Naciones Unidas (ONU), esto se agrava por los siguientes elementos: 

Pobreza e ingresos. Al no reconocer un beneficio económico inmediato en su educación, varios jóvenes eligen dejar de estudiar, y empezar a trabajar para subsistir. Lo malo es que consiguen puestos de medio tiempo mal remunerados, en la economía informal.

  • Matrimonio y embarazo. El mayor factor de riesgo para las mujeres ninis (66% del segmento) son casarse antes de cumplir 18 años, y el embarazo precoz (entre mujeres de 15 a 18 años). 
  • Cultura regional. En algunas sociedades se espera que las mujeres solo se dediquen a las labores del hogar, o que los niños empiecen a trabajar desde muy temprano, por lo que tienen que dejar sus estudios. 
  • Consumo inmediato. Algunos jóvenes prefieren trabajar y ganar dinero, aunque su estatus socioeconómico si les brinde acceso a una mejor educación. Claro, no consideran la acumulación de experiencias o habilidades.
  • Crimen y violencia. Otro medio para encontrar ingresos rápidos es realizar prácticas ilícitas. Esto se debe al incremento de ninis hombres, pero también de los mercados negros, donde el crimen organizado demanda más empleados para operar. 

 Consulta el reporte Ninis en América Latina del Banco Mundial.

Hay que crear las oportunidades

Actualmente, América Latina vive un ‘momento idílico’: la gran mayoría de su población está en edad de trabajar. Si se apoya a los ninis, este capital humano puede acelerar el crecimiento económico de la región en los próximos 20 años. Al respecto, se han propuesto las siguientes alternativas: 

  • Mantener el estudio. Programas de becas educativas que cubran las necesidades económicas de los estudiantes. Éstas incluirían el acompañamiento de tutores, acceso a Tecnologías de la Información e interventores que les expliquen a los jóvenes los beneficios de estudiar a largo plazo. 
  • Más ofertas. Programas de capacitación o de empleo públicos, donde los jóvenes sigan adquiriendo experiencia, después de egresar, y que se preparen para trabajar en giros específicos del mercado.
  • Emprendimiento. Desarrollar programas de apoyo al emprendimiento promoverá la capacitación juvenil en materias empresariales, e impulsará la incidencia de los jóvenes en el desarrollo económico del país. 

                                  Video: El futuro del trabajo


Los ninis no son aquellos jóvenes llenos de ocio que pensamos. Más bien, sus propias circunstancias les ponen obstáculos para construir carreras. Por eso debemos cambiar nuestro entorno social y darles las aptitudes, la salud y capacidad para que accedan a mejor educación y puestos de trabajo estables. 



 

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