Panorama de la educación en México
¿Cuáles son las implicaciones sociales del rezago educativo?
Dulce Barrera, editora asociada |
Panorama de la educación en México

El Proyecto de Educación Nacionalista que estructuró el actual Sistema Educativo Nacional se creó durante el periodo posrevolucionario (1921-1924), y fue promovido por José Vasconcelos, el primer secretario de Educación Pública de la nación —no fue copia ni adaptación de algún otro; su diseño se basó en las condiciones culturales, políticas y socioeconómicas del país—. Este fue el nacimiento de la Secretaría de Educación Pública (SEP), la entidad responsable de orientar la formación de la conciencia de México, consolidar la unidad y el sentido nacionalista de los mexicanos.¹  

Durante la dirección de Vasconcelos, la educación en México tuvo un repunte: su proyecto de Educación Rural permitió que cientos de niños y jóvenes de las zonas menos favorecidas y más golpeadas por la Revolución tuvieran la oportunidad de estudiar mediante un sistema que integraba sus costumbres y tradiciones, así como el aprendizaje en su lengua materna¹.

Al paso de los años, esto ha cambiado. Actualmente, los números que miden los niveles de educación en México no son nada favorables. La Constitución de México señala la educación básica como un derecho laico, gratuito y obligatorio; pero todavía existen deficiencias y un gran rezago que hace que la brecha educacional en el país no disminuya.


Educación mexicana en números

La Secretaría de Educación Pública registra la cantidad de alumnos, escuelas y maestros en el país desde 1893. Estos datos otorgan un panorama sobre los cambios cuantitativos de la educación en el país:

Año

Escuelas

Alumnos

Maestros

1893- 1894

4,876

   

1949-1950

24,599*

3,074,858*

80,809*

1990-1991

159,698*

25,091,966*

1,113,495*

2013-2014

258,401*

35,745,871*

1,975,731*

* total que incluye educación básica, media superior y superior.

 

Por otro lado, la Estadística del Sistema Educativo (2016-2017)² realizada por la Subsecretaría de Planeación, Evaluación y Coordinación de la Dirección de Planeación, Programación y Estadística Educativa, refleja las siguientes cifras:

  • México tiene un total de 36,604,251 alumnos (18 millones 289 mil 004 hombres; 18 millones 315 mil 247 mujeres) y 2 millones 064 mil 813 docentes.

  • La educación pública abarca 89.9 % de la población, y la privada 10.1 %.

  • Entre 2016 y 2017, la cobertura de la educación básica es de 96.3 %, y el analfabetismo es de 4.3 %.

Otros datos reveladores son los de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE). En 2015 publicaron el Panorama de la Educación: Indicadores de la OCDE³, que detalla información sobre la estructura, finanzas y desempeño de los sistemas educativos de los 34 países que pertenecen a esta organización. A pesar de los avances que ha tenido México en el sector educativo, éste sigue siendo uno de los países más rezagados:

  • El porcentaje de mexicanos entre 25 y 34 años que alcanzaron la educación superior aumentó de 38 a 46 % entre 2005 y 2012; no obstante, este aumento es menor al 83 % del resto de los países miembros de la OCDE.

Esto es importante puesto que los ingresos relativos de los graduados aumentan en proporción con su nivel educativo, y este fenómeno es más común en México que en cualquier otro país que forma parte de la organización.

  • En México se espera que solo 38 % de los jóvenes ingresen a educación superior (promedio OCDE: 67 %).

  • Solo 4 % de los mexicanos lograrán obtener un título de maestría (promedio OCDE: 22 %).

  • solo 1 % logrará completar un programa de doctorado (promedio OCDE: 2 %).

Estos porcentajes se contraponen con lo que indica la SEP, al afirmar que la cobertura en educación superior (incluyendo posgrado) es de 28.9 %.

 

Hablemos de presupuestos

Datos de la OCDE afirman que el porcentaje de Producto Interno Bruto (PIB) que destina México a la educación es similar al de otros países, aunque sigue siendo insuficiente:

  • En 2012 gastó 3.9 % de su PIB en instituciones de educación básica, así como 1.3 % en instituciones de educación superior.

  • Entre 2005 y 2012, el gasto anual destinado a instituciones de educación básica aumentó 19 %, mientras que el número de estudiantes incrementó 7 %; en consecuencia, el gasto por estudiante incrementó 11 %.

Por otro lado, México es el país de la OCDE que destina mayor porcentaje de su gasto en educación a remunerar a los docentes: casi 81 % (promedio OCDE: 62 %). También es importante mencionar que el coeficiente estudiante-personal docente en nuestro país es uno de los más altos: en 2013 habían 32 estudiantes por maestro, lo que hace el coeficiente más alto entre los países de la OCDE y más del doble de su promedio. Este factor explica la diferencia en el costo salarial de docentes por estudiantes entre México y otros países de la OCDE³.

 

Implicaciones sociales que influyen en la educación en México

México sigue reprobando las evaluaciones internacionales, y aunque el abandono escolar ha disminuido, todavía es un problema latente del país. Los intentos de las diferentes administraciones gubernamentales por mejorar el sistema educativo en el país siguen sin cubrir las deficiencias que son una constante. Entonces ¿dónde está la falla? Platicamos con Mercedes Palencia, doctora en Ciencias Sociales por la Universidad de Guadalajara y docente investigadora en el departamento de Educación de esta misma casa de estudios, quien nos explicó algunas de las implicaciones sociales en este problema.

 

¿Por qué considera que la brecha educativa todavía es una problemática latente en México?

Un problema actual siempre debe verse desde la historia —si no lo hacemos así, no podríamos entender las deficiencias actuales en educación; es necesario conocer el proceso—. En México siempre se ha visto de forma oficial que, a partir de la Revolución Mexicana, existió una igualdad de derechos; sin embargo, esto no se ha dado en los hechos. Por ejemplo, después del movimiento revolucionario se crearon las escuelas Artículo 123.

Fueron una manera de igualar los derechos educativos, donde era obligación de las empresas dar educación a sus trabajadores —esto lo hicieron las grandes cafetaleras en Chiapas—, pero esto se acompañó con la Reforma Agraria, que provocó resistencia en ciertas organizaciones y propició demasiada corrupción, acarreando su desaparición. Entonces, el problema en México es que la educación siempre ha estado en manos de los políticos, no de los especialistas en el tema.

Mientras que las Normales sí están integradas a la universidad en todos los países de América Latina, en México no es el caso. ¿Por qué pasa esto? Es la historia de México, en la que se utilizó la educación Normal y el magisterio como un sindicato que apoyara al sistema gubernamental; entonces, debían formar a los maestros a su modo. Por eso no hay una investigación ni formación sólida de los docentes.

Nuestro sistema está retrasado, y en lugar de andar a pasos lentos pero seguros, se realiza una simulación educativa: un profesor no va a cambiar por decreto, puede simular cambios, pero el verdadero cambio surge con una cercanía cercana con el docente. Esto es muy triste porque genera una gran desigualdad educativa.

Por ejemplo, la Reforma Educativa establece que cada escuela debe tener autonomía; es decir, la sociedad es responsable de mantener la escuela. En Chiapas ya hay escuelas autónomas, como las de los zapatistas; sin embargo, a los pueblos autónomos y pobres los ignoran. Creo que estás autonomías educativas surgen como resistencia a estos planes y programas de estudio institucionales, que se imponen desde arriba sin ver las particularidades de cada lugar.

¿Qué deberían hacer las instituciones para proveer una educación de calidad?

Los grandes pasos en educación no son grandes ni discursivos, sino pequeños y constantes. Una buena cosa que ha hecho nuestro país es crear una comisión de evaluación que es independiente del Estado.

Estoy de acuerdo con lo establecido por la Reforma Educativa: la evaluación docente debe ser meritoria e independiente de los sindicatos. Realmente, los maestros preparados son los que deben acceder a una plaza; sin embargo, también es una reforma administrativa- laboral, y no educativa. Pero esto es un pequeño avance, pues obliga a que los docentes se actualicen.

¿Cuál considera que es la falla central del sistema educativo mexicano?

Seguir enseñando como se aprendió, pues esto ha ido fallando significativamente. Antes, a nivel secundaria los maestros se especializaban en la materia que impartían. El maestro de historia estudiaba licenciatura en Historia, enfocada en la enseñanza. Pero las decisiones que se toman a nivel político, sin pensar, llevó a la “formación de maestros”; es decir que sólo sería necesario que tuvieran una licenciatura. Por esto los maestros dejaron de preferir el nivel secundario y se optó por contratar a psicólogos, abogados, etc. que no tenían la preparación adecuada. También, los juegos de corrupción que hay en todo el sistema: los maestros que pertenecen a un sindicato que a su vez es jalado por el gobierno. Son juegos que no dejan avanzar a la educación.

Los cambios sexenales también dañan mucho al sistema educativo, porque cada administración llega con un discurso y no considera la historia de la educación. Como decía Walter Benjamin: “Si queremos ser contemporáneos hay que ver la oscuridad de nuestra época, no la luz”.

¿Dirá que la educación en México es un negocio?

Un documento realizado por la UNAM [Universidad Nacional Autónoma de México], explica que, a partir del sexenio 2006-2012, la educación privada se convirtió en un negocio. Hoy se puede deducir impuestos de las colegiaturas, y los planteles privados no pagan ni un impuesto porque se les considera un servicio de primera necesidad.

Antes, los programas de ayuda de gobierno como CONACYT [Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología] eran exclusivos de las universidades públicas; ahora, los alumnos de las universidades privadas pueden aplicar para conseguir una. Esto sin duda fomenta la desigualdad educativa porque los intereses económicos pervierten cualquier ámbito, lo que hace que las escuelas públicas sean cada vez más pobres.

¿Qué acciones debe tomar la sociedad para contribuir a la transformación del sistema educativo?

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