Adiós al outsourcing


Las empresas, independientemente de su tamaño y giro, deberán empezar a preparar planes de acción y tomar previsiones respecto a la inminente aprobación de la reforma respecto a la subcontratación laboral que se discute desde hace un año.


Aunque no se ha publicado la versión final de los cambios planteados ni se ha determinado una fecha para su discusión, votación y eventual aprobación, se ve como inminente la reforma que eliminaría el outsourcing en el país.

Desde hace más de un año que iniciaron las discusiones en torno a cambiar los esquemas de contratación laboral para terminar con el outsourcing, figura que se introdujo con la Reforma Laboral de 2012 y que consiste, según la Secretaría del Trabajo y Previsión Social (STPS), en un régimen mediante el que una persona física o moral encarga la realización de determinados procesos a alguien dedicado a la prestación de diversos servicios o ejecución de obras específicas, por medio de un contrato expreso.

Pese a que, en el papel, se pusieron candados para su ejecución, lo anterior permitió prácticas ilegales como el traslado de trabajadores de una empresa a otra creada para, únicamente, encargarse del pago de nómina pero bajo condiciones distintas, generalmente menos favorables. Una de las prácticas más comunes fue el registro de los trabajadores con un salario menor al que perciben en realidad.

Actualmente, según datos de la STPS, más de cuatro millones de mexicanos trabajan bajo el esquema de outsourcing, y muchos de ellos estarían bajo alguna de estas formas de ilegalidad, por lo que la reforma al respecto tendrá un impacto de magnitud considerable que, sin embargo, aún no puede preverse si será mayormente positivo o negativo.


Los cambios

Entre los principales planteamientos de la reforma que aún se trabaja, está la eliminación total de la subcontratación de personal. Con esto, quedaría prohibido el que una empresa —o una persona física o moral— contrate a trabajadores para ponerlos a disposición de otra compañía.

Otra modificación será la creación de una nueva figura: las prestadoras de servicios especializados. Esto se traduce en que se puede prestar un servicio específico entre compañías, siempre y cuando estas sean de diferentes rubros. Por ejemplo, una empresa de servicios tecnológicos podrá contratar personal para dar mantenimientos a redes de internet o a equipo de cómputo, siempre y cuando no sea para otra empresa del mismo giro.


El panorama

Lo anterior podría generar, según expertos, dos escenarios posibles:

El más funesto serían grandes recortes de personal ante la imposibilidad de las compañías de integrar a todos sus trabajadores en la nómina directa; el otro es que, pese a las dificultades para lograr una contratación directa al 100 por ciento, los despidos no sean masivos dado que las personas en subcontratación representan menos del 10 por ciento de la población económicamente activa (PEA) del país.