El trabajo, en transformación

La OCDE dio a conocer algunos datos sobre el panorama laboral en Latinoamérica que, así como en el resto del mundo, se enfrenta a cambios acelerados e irreversibles en cuanto a la manera de realizar distintas actividades. La rapidez del proceso varía según el país pero el panorama es prácticamente igual en todos: ya están aquí la automatización y el cambio de habilidades necesarias.





De acuerdo con el informe El Futuro del Trabajo, publicado por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), el camino que seguirán muchas actividades laborales en prácticamente todos los sectores, será el de la transformación.


La automatización de las labores, indicó el organismo, es una situación real y ya presente. Se calcula que el 14 por ciento de los puestos de trabajo ya están en proceso de ser automatizados, mientras que otro 32 por ciento experimentará cambios importantes en la forma de realizarse y, por lo tanto, en cuanto a las habilidades y aptitudes necesarias para desarrollarse.


Lo anterior, sin embargo, no implica que habrá un incremento en el desempleo. “El progreso tecnológico hará que algunos puestos de trabajo se vuelvan obsoletos, pero también creará empleos”, señaló la OCDE en el informe.


Lo que sí es necesario atender con urgencia es justamente las habilidades que tienen los trabajadores: requieren actualizarse para mantenerle el ritmo a los cambios presentes y venideros.


“Muchos trabajadores no tienen las competencias adecuadas para los trabajos emergentes”, indicó la institución. “Seis de cada 10 trabajadores no tienen competencias básicas en TIC o carecen totalmente de experiencia en informática. Sin embargo, en las últimas dos décadas el número de puestos de trabajo altamente cualificados ha aumentado un 25 por ciento. Los puestos de trabajo poco cualificados han aumentado mientras que los puestos de trabajo medianamente cualificados han disminuido”.


Esto reafirma la necesidad de buscar opciones de actualización y capacitación con miras a obtener las herramientas necesarias para desempeñar la labor según las nuevas reglas, formas y herramientas, o bien, cambiar de giro. Esto último parece también algo necesario de plantearse, ya que entre 1995 y 2015 el empleo en el sector industrial disminuyó un 20 por ciento, mientras que en el sector de servicios aumentó un 27 por ciento.


Además, la OCDE indicó que el amplio desarrollo —sobre todo entre marzo de 2020 y diciembre de 2021— de esquemas de empleo autónomo o en jornadas parciales, así como los emprendimientos, demandan un cambio en las políticas laborales para que no queden desamparados ante nuevos embates económicos o de crisis sanitarias.


“En conjunto, estos trabajadores atípicos tienen entre un 40 y un 50 por ciento menos de probabilidades de tener ayudas asistenciales”.