Formación de Excelencia

POR EMMA COHEN


Un buen líder no es el que se impone agresivamente y es temido por quienes están bajo su cargo, es aquel que logra entender que todos son engranajes de un mismo reloj, que es importante darle el cuidado adecuado a cada parte del mismo para que el mecanismo fluya y no se detenga.





Es importante aclarar que, liderazgo no tiene porqué ser sinónimo de hacer todo el trabajo, por lo que es muy importante rodearse de equipos calificados y capaces de realizar las actividades que se les asignan, claro está, sin depender todo el tiempo de un guía por lo que es muy importante:


• Evaluar las capacidades de cada colaborador:

Cuando un líder tiene claras las fortalezas y debilidades de su equipo —por ejemplo quién tiene mejor respuesta ante situaciones estresantes, quienes son mejores para tareas analíticas o quién es más hábil en tareas prácticas— Puede delegar de manera más sencilla responsabilidades o asignaciones inesperadas.


• Una buena comunicación efectiva:

Este punto es crucial pues, de una buena comunicación dependerá un trabajo bien hecho por lo que se debe ser conciso al momento de transmitir las necesidades de cada proyecto, solucionar dudas y hacer preguntas para asegurarse que todos tengan una dirección correcta, siempre siendo respetuoso con horarios, tiempos y espacios de los colaboradores. También es importante asegurarse de escuchar y no solo ser escuchado por los demás, recordando que no todos piensan de la misma forma por lo que tener la mente abierta siempre será una buena opción.


• Apoyar cuando se necesite:

Crear un buen equipo es una tarea que llevará tiempo por lo que será necesario ayudar al equipo a solucionar situaciones que están fuera de su alcance, pero será aún más importante el asegurarse que estas personas aprendan a solucionar estos inconvenientes, de lo contrario siempre estarán dependiendo de otros para salir a delante y jamás se tendrán colaboradores autosuficientes.


Establecer metas claras:

Una persona difícilmente podrá desempeñar una actividad si desconoce qué es lo que debe hacer, por lo que contar con herramientas para gestionar equipos de trabajo por ejemplo Miro o Asana, solo por mencionar algunas, podría ser un buen inicio. Estas permiten fijar objetivos claros y visibles para todos los que conforman el equipo, externar dudas y proporcionar material de apoyo.


• Cuando lo amerite, reconocer un buen trabajo:

Si bien en un trabajo se paga por realizar alguna actividad, nunca estará de más reconocer cuando alguien ha superado las expectativas. Existen diferentes formas de hacerlo, la mas común suele ser hacer mención verbalmente pero, si se quiere ir más allá el incentivo pudiera ser económico, con algún bono o gratificación monetaria sería más que suficiente aunque, actualmente, también es común escuchar de los «Incentivos emocionales» donde se le permite al colaborador llegar tarde algún día de la semana, salir temprano o, en caso de ser posible, otorgar un día libre.