Fuera de Viñeta

A LOS 22 AÑOS, FRANK MILLER DEBUTÓ EN MARVEL COMICS Y HOY ES CONSIDERADO UNO DE LOS REFERENTES MÁS INFLUYENTES EN EL MUNDO GRÁFICO Y DE CIENCIA FICCIÓN AL TRANSGREDIR LAS BARRERAS DE LA INDUSTRIA.



Pasada la primera mitad del siglo 20 los cómics dejaron de verse como un simple entretenimiento infantil y se volvieron una extensión más de la literatura. Una cruzada encabezada por Dennis O’Neil, Alan Moore, Grant Morrison y Frank Miller. Miller no solo avivó el origen de Batman o Daredevil, al igual que otros personajes en DC y Marvel Comics, sino que orgulloso toma el crédito por enemistar a Batman y Superman en la historia The Dark Knight Returns, además de cautivar al público con historias más personales como Sin City y 300.


Todas encumbradas por el cine y la TV. «Muchos fans confían en la visión que les ofrezco, sé que eso no determina una buena historia, pero me esfuerzo en trazar los mejores personajes y hacerlos fantásticos por medio de diferentes dimensiones.


Si esto me deja satisfecho, para mí, ya es un éxito», comenta Miller, con casi 50 años de carrera, 26 créditos como escritor y más de una centena de novelas gráficas. Parte de su obra ha sido adaptada en otros formatos.


Un ejemplo, su más reciente colaboración como ilustrador en la novela de editorial Océano, Maldita, escrita por Thomas Wheeler, que ha sido tomada por Netflix para realizar una serie en su plataforma.


La historia relata la vida de Nimue, una joven hechicera que resulta elegida para salvar a su pueblo; una perspectiva femenina de la leyenda del Rey Arturo. La visión de Frank hacia sí mismo es de feminista, quien advierte considerar la realidad del tiempo y la urgencia por resaltar la trascendencia y fuerza de la mujer.


«Tradicionalmente, en mitologías como esta, las mujeres atienden a sus esposos y están en segundo plano, pero, así es como se había delimitado tiempo atrás, cuando en realidad hay heroínas que destacan en estas historias de manera sorprendente, con sentido e intención. Eso es lo que busco con mi trabajo y no es la primera vez que lo hago, que creo personajes que generan lazos fuertes con el género femenino.»


Al reflexionar sobre la longevidad de su trabajo y el éxito que le ha devenido, agrega que cualquier colaboración necesita ápices de generosidad y relajación: la clave de su trascendencia en la industria del entretenimiento. «Lo peor que puede acontecer es un conflicto entre las partes involucradas dentro de un proceso creativo.»


Por ello, la paz mental se vuelve fundamental para atraer inspiración y manejar procesos creativos en conjunto. «Al crear, siempre trato de conectarme con las emociones de esos personajes, historias e ilustraciones. Una vez identificado, reflexiono sobre cómo hacer uso de las abstracciones para reflejar lo que siento; uso claroscuros, sombras, y detalles que comuniquen, mucho por la abstracción emocional, pero también por las películas en blanco y negro que me inspiraron.»


Consagrado en la narrativa gráfica, su definición respecto a la industria del cómic no ha cambiado mucho desde su llegada, pues afirma que aunque todo depende de la aprobación de la gente, al final todo se traduce a un asunto de placer.


«Es amar lo que estás haciendo, para mí, particularmente en el arte, es la sugestión que se crea al momento de dibujar a mágicos personajes y actores. Hay personas que responden a los libros y eso lo disfruto, pero eso no me define. Y para ello, siempre refiero una frase de Willie Nelson ‘Power isn’t, power does and power slips away’.»