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¿Estas listo para surfear la ola?

Escrito por: CAROLINA ZATARAIN



La economía mundial, titubeante después de la pandemia y la invasión a Ucrania, muestra una perspectiva compleja y muy retadora. El crecimiento económico mundial se desacelera, las mayores economías del mundo se estancan, la inflación es una preocupación grave. Y en medio de un panorama sombrío y más incierto, los negocios intentan impulsar la resiliencia, la adaptabilidad a este nuevo entorno, y reconstruir de la mejor manera posible un nuevo presente y futuro.


La recuperación sostenible sigue representando la mayor oportunidad de este tiempo para transformar el futuro. Para la sostenibilidad este ha sido un año de hitos muy relevantes. Un año marcado por una avalancha regulatoria en Europa y países desarrollados en materia de sostenibilidad que va a provocar un cambio sistémico en la gestión de las empresas en la región y sus cadenas de suministro. Un 2022 marcado por los compromisos Net Zero, pero también de mucha crítica hacia la acción y rendición de cuentas rápida por parte de empresas y gobiernos.


Para los profesionales de sostenibilidad este panorama puede ser abrumador, y los cambios acelerados del movimiento pueden percibirse como inabordaibles. Hace 10 años, cuando comenzamos a desarrollar herramientas de gestión y reporte de sostenibilidad, íbamos predicando de empresa en empresa y asociación empresarial, las ventajas competitivas o el caso de comercial alrededor de la incorporación de aspectos ambientales, sociales y de buen gobierno (ESG, por sus siglas en inglés). Hoy el contexto global del mundo empresarial ha cambiado. Y, por consecuencia, las demandas y exigencias hacia las empresas también.

Comenzamos a percibir un cierto consenso global entre la comunidad empresarial, académica y el sistema financiero, sobre el modelo de transformación económica sostenible, en gran medida liderado por Europa, especialmente desde el lanzamiento de la Agenda 2030, han sido los que han integrado los objetivos como brújula de crecimiento, y por ende la sostenibilidad se convierte en motor de desarrollo y esta política global será transversal y de impacto a todas las demás.


Europa ha planteado la Ley Europea de Clima en la cual se han acordado objetivos de reducción de emisiones de Gases Efecto Invernadero (GEI) de, al menos, un 55% para 2030 – con línea base de 1990 – mostrándose como el primer continente en comprometerse a ser climáticamente neutro y alcanzar las cero emisiones netas en 2050.

A todo el compromiso de transformación del modelo productivo, se le suma la coyuntura del COVID a través del Plan de Recuperación para Europa (NextGeneration EU) El mayor paquete de incentivos financieros para reconstruir Europa Post Covid–19, con un enfoque ecológico, resiliente y digital. El 30% de este paquete de estímulos se destinarán a la transición ecológica de la región.


Otro factor fundamental que hará de la sostenibilidad un imperativo es el papel que juega el sistema financiero con el crecimiento exponencial del enfoque de inversión sostenible.

Uno de los hitos más relevantes en este sentido, es la publicación del reglamento de taxonomía de la UE 2020/852 («Reglamento de taxonomía») constituye un elemento clave del pacto verde europeo. Este reglamento es un sistema de clasificación unificado y legalmente vinculante que establece que las actividades económicas sostenibles aquellas que contribuyen significativamente al menos a uno de los 6 objetivos climáticos enunciados en el identificador del reglamento y que no hagan daño significativo al medioambiente en ninguno de los objetivos restantes del reglamento. En el mercado financiero y bancario, los inversionistas demandan cada vez más proyectos de inversión que se puedan clasificar sostenibles, premiando estos sectores con condiciones de financiamiento más atractivas.


Para lograr los ambiciosos objetivos climáticos y las cero emisiones se requiere una actualización de la legislación vigente y la creación de nuevos instrumentos que permitan acelerar el compromiso del sistema productivo a reducir el impacto y la contaminación.

A finales del 2022, Los negociadores del Consejo y del Parlamento Europeo alcanzaron un acuerdo de carácter provisional y condicional se alcanzó un acuerdo provisional sobre el Mecanismo de Ajuste en Frontera del Carbono (CBAM). Este mecanismo promueve la importación de bienes por parte de empresas no pertenecientes a la UE que cumplen con los altos estándares climáticos aplicables en los 27 estados miembros de la UE.

Se promueve debido a que se menciona que garantizará un tratamiento equilibrado de tales importaciones y está diseñado para alentar (acelerar) a socios comerciales de Europa en otras latitudes del mundo o países desarrollados a aumentar su ambición y los esfuerzos en la lucha contra el cambio climático.


Una de las herramientas más poderosas recientemente aprobadas es el Mecanismo de Ajuste Fronterizo de Carbono, o Carbon Border Adjustment Mechanism, por sus siglas en inglés.


En todo caso, y dado lo ambicioso de los objetivos, para lograr en 2030 los nuevos objetivos climáticos y de neutralidad climática se requiere actualizar toda la legislación vigente en Europa en materia de energía y clima y desarrollar nuevos instrumentos como el Mecanismo de ajuste en frontera de las emisiones de carbono, una suerte de arancel, que habrá que negociar con la OMC para los productos extracomunitarios que no respeten las emisiones GEI.


La fijación de un precio del carbono también está ganando terreno como una forma inteligente de abordar los efectos del cambio climático, ya que hoy existen más de 40 países y más de 20 ciudades. Estados y provincias usan instrumentos, régimen de comercio de derechos de emisión e impuestos sobre el carbono, o se preparan para implementarlo.


La medida de «quién contamina paga» ayuda a que el daño causado por las emisiones recaiga en el que produce el daño y puede ayudar a compensar o reducir el impacto dependiendo de su destino y uso.

En México esto ya también está siendo una tendencia. En 2017, la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) validó en 2017 una serie de impuestos ambientales a partir de amparos presentados, que otorgó validación de la capacidad de los estados para la generación de impuestos relacionados con los recursos naturales y el medio ambiente. A la fecha, el estado de Zacatecas, Tamaulipas y Baja California ya tienen Impuestos Estatales al Carbono vigentes, Jalisco y Nuevo León están en proceso de desarrollo.


Finalmente, el pasado 10 de noviembre de 2022 el Parlamento Europeo aprobó la propuesta de Directiva sobre información corporativa en materia de sostenibilidad (CSRD, por sus siglas en inglés) que tiene como objetivo impulsar la transparencia y rendición de cuentas de las empresas, obligándolas a informar de manera habitual sobre el impacto de sus actividades y operaciones sobre las personas y el planeta y sobre los riesgos de sostenibilidad a los que se enfrentan.


Los nuevos requisitos de información sobre sostenibilidad de la UE se aplicarán a todas las grandes empresas, coticen o no en los mercados de valores. Desde empresas no pertenecientes a la UE con actividad sustancial (volumen de negocios 150 millones de euros o más), al igual que las PyMEs cotizadas en bolsa.

He intentado resumir las tendencias regulatorias globales a nivel de sostenibilidad que están marcando la exigencia de transformar el modelo de negocio hacia la sostenibilidad, y a pesar de que este panorama podría parecer abrumador, con cada crisis o cambio, llega la oportunidad. A través de la gestión, la tecnología, el conocimiento y las capacidades internas, los líderes pueden aprender a navegar complejo panorama y convertir los desafíos en oportunidades hacia la transformación sostenible.

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