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Gobierno corporativo dentro de la Sucesión

POR Francisco Verduzco, Consultor de la firma Global Practice México


Las empresas familiares desempeñan un papel vital en la economía mexicana, ya que contribuyen con el 85% del Producto Interno Bruto (PIB) nacional y el 90% de la fuerza laboral. Además, representan alrededor del 90%de las empresas establecidas en el país.



No obstante, es preocupante que según el Instituto Tecnológico de Estudios Superiores de Monterrey (ITESM) en la presentación de su libro «Sucesión en la Empresa Familiar: Historias de éxito», que realizó en conjunto con el Grupo Citibanamex, se citan datos estadísticos arrojados por el Instituto Nacional de Estadísticas y Geografía (INEGI), los cuales mencionan que solo el 30% de las empresas familiares logran sobrevivir y trascender a la segunda generación y de este porcentaje, solo un poco más del 10% logra apuntar a una tercera generación; este es un dato al que hay que prestarle mucha atención, ya que como se menciona, son el motor de la economía, estas empresas necesitan contar con las herramientas y los elementos necesarios que les permitan gestionar, planear y estructurar un proceso de sucesión efectivo.


Entre los principales problemas que enfrentan las empresas familiares y que, a su vez, les impiden llegar a una segunda generación, se encuentran los siguientes:

  • La falta de liderazgo dentro de la empresa.

  • La inexistencia de un plan de contingencia en caso de una sucesión anticipada.

  • No hay un plan de sucesión bien establecido.

  • La empresa no se encuentra institucionalizada.

  • No se cuenta con un buen Gobierno Corporativo.


Estos elementos determinan la supervivencia de una empresa a lo largo de las generaciones. Pero la pregunta aquí es: ¿Por qué es importante que una empresa pase por un proceso de Institucionalización y cuente con un buen Gobierno Corporativo?

Se parte del concepto de Institucionalización que nos comparte el Instituto Mexicano de Mejores Prácticas Corporativas (IMMPC) en su Marco de Referencia de las Mejores Prácticas Corporativas del Modelo de Gestión Empresarial y nos dice que «La Institucionalización es el compromiso de sus accionistas con el proceso de transformación de la empresa, para pasar de una situación informal e inorgánica hacia una altamente organizada, con una práctica estable, cuya actuación puede predecirse con cierta confianza y que está comprometida con la profesionalización que garantiza su continuidad». Busca mantener un identificación y así mantener un buen modelo de negocios aplicado en la solución de conflictos, la definición de sus acuerdos mediante el Protocolo de familia conformado por el Consejo de Familia, la planeación de la sucesión familiar y por último, un modelo de gobierno

corporativo.


Una vez que la empresa concluye con este proceso de institucionalización y pasa de tener una situación informal e inorgánica a una estructura altamente organizada, cuenta con más probabilidades de que su sucesión y la transición de la primera generación a la segunda generación sea exitosa, consolidando su permanencia y trascendencia en el tiempo. Es aquí cuando comienzan los retos para la segunda generación y se da la importancia de llevar de manera correcta el modelo de gobierno corporativo.


Además, el Gobierno Corporativo no solo es «El sistema bajo el cual la sociedad es dirigida y controlada»; es una apuesta a la trascendencia de la empresa. Dicho en palabras del IMMPC,

«Son las prácticas y controles que adopta el consejo de administración para proteger los intereses de sus accionistas y todos sus grupos de interés, garantizando la transparencia, la equidad, evitando conflictos de interés y posibles abusos, así como el menoscabo o el detrimento patrimonial de la organización». Realizando un análisis y basándonos en datos arrojados por una encuesta realizada por el Centro de Investigación y Desarrollo (CID) del Instituto Mexicano de Mejores Prácticas Corporativas (IMMPC) a empresas familiares de diferentes giros que se encuentran en territorio nacional, se establece que solo un 48.6% de las empresas son administradas bajo un consejo de administración y lo incorporan en su modelo de gestión. Pero estas, a su vez solo el 58.2% afirma que su consejo cuenta con responsabilidad legal y el otro 41.8% cuenta con un consejo consultivo sin responsabilidad legal.


Es importante que además de que se cuente con un plan de sucesión bien establecido, se establezca un órgano colegiado, ya que será de gran importancia y tendrá un impacto significativo en la permanencia y trascendencia de las empresas, de este modo las generaciones sucesoras contarán con el acompañamiento de los consejeros independientes, que aportan una visión objetiva y profesional. Así mismo, es necesario que se establezca una responsabilidad legal y fiduciaria para dicho consejo, garantizando así que este órgano busque el bienestar y crecimiento de la empresa.


Aunado a lo anterior, también es necesario un consejo de familia, donde se establezcan las bases y reglas internas de la familia propietaria, los acuerdos y plan de sucesión mediante el protocolo de familia y además, se gestionen y resuelvan los posibles conflictos internos que puedan llegar a surgir entre los miembros de la familia, cuya finalidad es evitar que las problemáticas se vean reflejados en la organización afectando el rendimiento y crecimiento de esta. Este Consejo también es una pieza clave el consejero independiente, ya que actuará como mediador para la solución de los conflictos y el establecimiento de acuerdos entre los miembros, siempre actuando con objetividad y un enfoque profesional.


La importancia del gobierno corporativo en el proceso de la sucesión en las empresas familiares es innegable. Proporciona una estructura sólida para la toma de decisiones, la resolución de conflictos y la preparación de la siguiente generación para asumir roles de liderazgo.


Un gobierno corporativo bien establecido y un consejo de administración efectivo contribuyen significativamente a la continuidad y la trascendencia exitosa de estas empresas en el tiempo. Como sociedad, debemos fomentar la adopción de las mejores prácticas de gobierno corporativo en el ámbito empresarial y apoyar a las empresas familiares en su camino hacia la institucionalización y el éxito sostenible.

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