Los rasgos del emprendedor

Aunque es común encontrar historias de éxito de quienes se han decidido a iniciar sus propios negocios, es raro que se profundice en todo el trabajo que implicó llegar a ese momento. Son varios los elementos que debe tener en cuenta quien está considerando desarrollar su idea de negocio y ser su propio jefe.


La versión romantizada de ser emprendedor es que una vez que este se decide a iniciar su negocio, todo es libertad —de horarios, de tiempo, de decisión— porque ha determinado ser su propio jefe y ahora no debe rendirle cuentas a nadie más que a él. Sin embargo, pocas veces se dice que si a esa libertad no se le acompaña con rasgos como gestión y visión, todo puede salir muy mal puesto que sí, en efecto, una persona que emprende decide todo, pero también recae en ella la responsabilidad de generar los ingresos suficientes para que el negocio prospere y vivir de ello.


Por lo anterior, es necesario tener en cuenta ocho rasgos que son primordiales para convertirse en emprendedor y no morir en el intento:


1. Visión. Debe haber claridad sobre cómo será la empresa. Es necesario aclarar su propósito, objetivos y su posición en el mercado, además de saber exactamente a quién, cómo y por cuáles medios hablará su negocio.


2. Pasión. Iniciar un negocio es trabajo duro que demanda dedicarle muchas horas, algo que será difícil si no se ama lo que se hace.


3. Tenacidad. En otras palabras, no rendirse fácilmente. Un emprendedor debe ser capaz de aceptar el rechazo, estar dispuesto a aprender de sus errores, adaptarse y modificar su plan para volver a intentarlo.


4. Voluntad. Ser el dueño es mucho más complicado que trabajar para alguien más. La persona que emprende debe estar dispuesta a dedicar el tiempo y el esfuerzo necesarios hasta alcanzar los objetivos planteados.


5. Confianza. Esta debe ser tanto para sí mismos como para el negocio. Los emprendedores requieren creer en su idea y en que tienen la capacidad para desarrollarla de tal manera que alcanzarán el éxito.


6. Flexibilidad. No todo sale bien a la primera, por lo que quien emprende debe saber adaptarse y cambiar sobre la marcha para —aceptando tanto consejos de su entorno como lo que resulte de sus observaciones— modificar el enfoque.


7. Saber venderse. El líder de un nuevo negocio requiere sentirse cómodo en la creación de redes para socializar sobre sus ideas profesionales y financieras, lo que facilitará el alcance de los objetivos.


8. Gestión financiera. Un rasgo fundamental es la gestión del dinero puesto que al inicio de todo negocio este es uno de los elementos más escasos. La prudencia en los gastos generales y en el flujo de caja es primordial.