Sin apoyos para emprender

Según información recabada por la Asociación de Emprendedores de México, el uso de recursos públicos para el inicio de un nuevo negocio es aún incipiente en el país; el crowdfunding y las empresas fintech también aparecen como opciones poco utilizadas.



De acuerdo con datos de la Asociación de Emprendedores de México (ASEM) —organización creada en el país en 2015— la mayor parte de emprendimientos en el país depende de los propios recursos de quien inicia el nuevo negocio.

Según información recabada en su Radiografía del Emprendimiento en México, publicada a finales del año pasado, el 90 por ciento de los nuevos empresarios contaron únicamente con sus ahorros para comenzar a operar.

Mientras que en Colombia existe la Ley 2069 mediante la que se impulsa el emprendimiento, la promoción del desarrollo empresarial, la inclusión financiera de los microcréditos, la conformación de cooperativas a partir de tres asociados y el reconocimiento del carácter empresarial de las cooperativas y entidades de economía solidaria al clasificarlas como mipymes, en México hay un vacío legal al respecto.

Aunque existen entidades que otorgan recursos para iniciar algunos tipos de micro, pequeñas o medianas empresas, son pocos, según la ASEM, quienes hacen uso de estas opciones y recurren primero a su propio bolsillo y, en segundo lugar, al apoyo de familiares y amigos.

En la Radiografía del Emprendimiento en México consignan los siguientes datos:

Durante los primeros tres años de existencia de los emprendimientos, las fuentes de financiamiento fueron recursos propios en 90 por ciento; recursos de familiares y/o amigos en un 28 por ciento; sólo 11 por ciento optó por un crédito bancario tradicional; apenas el 5 por ciento tuvo acceso a recursos públicos; 3 por ciento tuvo el apoyo de otros inversionistas; dos por ciento inició su negocio mediante alguna plataforma de crowdfunding; el mismo porcentaje tuvo acceso a algún fondo de inversión y solo el 1 por ciento obtuvo un crédito de empresa fintech.

Aunque la pregunta respecto a sus fuentes de recursos era de respuesta múltiple, hay una clara tendencia sobre la procedencia mayoritaria del dinero destinado a los nuevos negocios.

Lo anterior tuvo poca variación una vez que pasaron los primeros tres años de existencia del emprendimiento. Según la radiografía generada por la ASEM:

El 85 por ciento de empresas mantuvieron los recursos del emprendedor como fuente principal; el 16 por ciento los recursos de familiares y/o amigos; 20 por ciento solicitó un crédito bancario tradicional; el acceso a recursos públicos se mantuvo en un 5 por ciento; el apoyo de otros inversionistas quedó en un 2 por ciento; el crowdfunding bajó a uno por ciento; los fondos de inversión se mantuvieron en 2 por ciento y los créditos de empresas fintech quedaron en 3 por ciento.