Incubadora de Empresas

UN DIFÍCIL Y LARGO RECORRIDO AL EMPRENDER

POR JUAN GUILLERMO PÉREZ CASTILLO


Todo comienza con una idea, pero incluso la idea puede iniciar como un concepto muy poco desarrollado y con muy poco fundamento. Podemos llamar a esto una ocurrencia o primera intuición, pero, no por ello podemos asumir que, por tratarse de una ocurrencia nuestra idea preliminar de negocio está condenada al fracaso, aunque sí deberemos cuidar y favorecer a esta pequeña semilla para que se reduzcan al mínimo los factores y las probabilidades de riesgo, al mismo tiempo que se eleven al máximo posible los factores y las probabilidades de éxito de un emprendimiento.



Pensemos en el proceso de emprender o de desarrollar un nuevo negocio como un camino que debemos recorrer. Sabemos que el trayecto no es igual para todos los casos y que podemos encontrarnos con muchos atajos que nos llevan más pronto al final del camino que es cuando ya todo está en marcha y funcionando de manera estable.


Es muy importante que tengamos mucho cuidado con estos atajos o saltos cuando nos lanzamos a poner en marcha una empresa o un negocio nuevo, ya que aquello que nos ahorramos al saltar o evitar algunos de los pasos que son necesarios, va a aparecernos más adelante como una deuda con altos intereses que deberemos pagar en su momento.


De la ocurrencia a una idea básica y de ésta a una idea desarrollada hay que realizar un trabajo de reflexión para la mejor conceptualización, así como de investigación para aportar elementos de realidad y de posibilidad al proyecto. Después de la idea básica es importante realizar un lienzo o canvas del modelo de negocio de la idea que ya se tiene desarrollada.


Este modelo tendrá que ponerse a prueba o validarse en una serie de ciclos cortos de pruebas y ajustes, primero de concepto y luego de producto o servicio entre pequeñas muestras de personas que cumplen con el perfil de nuestros clientes ideales.


Con los aprendizajes adquiridos por los experimentos que hemos hecho al iniciar con el desarrollo de nuestra primera base de clientes, estaremos listos para trazar nuestra ruta de lanzamiento y arranque de nuestro emprendimiento, como si se tratara de un nacimiento que también debe ser cuidado y monitoreado para lograr la mejor experiencia y frutos.


Después viene un momento algo difícil que puede ser considerado como la prueba de la verdad, y me refiero a la etapa del aseguramiento que las operaciones y los resultados comiencen a darse de manera consistente, asegurándonos la posibilidad de que la empresa o el negocio logre su crecimiento y consolidación.


Es cierto que muchos creativos y emprendedores han realizado todo el trayecto por su propia cuenta, aunque también es cierto que en el camino van quedando eliminadas y sin concretarse la gran mayoría de iniciativas que bien valía la pena que hubieran llegado al final del emprendimiento y continuar con una existencia fructífera y exitosa.


Por esto último me parece muy importante recomendarte que, a lo largo de todo ese proceso que se vive desde la idea hasta su concreción, busques el acompañamiento y el apoyo de una incubadora de empresas. Estas entidades están diseñadas y preparadas para toda esta secuencia que comienza con mucha fragilidad y vulnerabilidad.


¿QUÉ SON LAS INCUBADORAS DE EMPRESAS?

Se trata de organismos o entidades que acogen y apoyan iniciativas empresariales, industriales y comerciales que se encuentran en etapa de concepción o de diseño. Ahí puedes encontrarte con personas preparadas que van a brindarte su ayuda al escucharte y permitir madurar y fundamentar tu proyecto de negocio.


Es muy probable que tú ya tengas resuelto con suficiente claridad algún aspecto del negocio, por ejemplo, el producto o servicio que vas a ofrecer al mercado, aunque hay muchos otros aspectos de un negocio que requieren del cuidado y las aportaciones de profesionales que saben mucho más que tú de esos temas, como por ejemplo ventas, crédito y cobranza, almacenamiento, logística, contabilidad e impuestos, y tantas otras áreas que debes desarrollar para que llegues a la construcción más completa y resistente posible de tu empresa.


Y no solo se trata de orientación e información especializada, también pueden ayudarte a generar los vínculos y las alianzas clave para que tu negocio sea mucho más viable, me refiero a redes de apoyo e intercambio de productos, fuentes de servicios e información, también te orientan en ese mundo real donde las relaciones importan, a que puedas aprovechar programas y subsidios gubernamentales, así como ayudarte a generar redes de comercialización, o bien, a conectarte con potenciales inversionistas y otros capitales semilla o de riesgo.


Algo más en los que viene muy bien la ayuda es conectarte con distintos grupos que validen tu propuesta de valor para facilitar que ésta sea bien recibida en el mercado por estar orientada a cubrir las necesidades reales y más relevantes de un mercado muy bien definido y delimitado.


En síntesis, las incubadoras de empresas son organizaciones o programas que ayudan al surgimiento y crecimiento inicial de un nuevo negocio, evitando por distintos medios un potencial fracaso que pueda darse por falta de conocimiento, impulso y ayuda, ya que colabora con su adecuado fortalecimiento dentro del medio económico y competitivo al que va a incorporarse.


¿CÓMO TRABAJAN LAS INCUBADORAS DE EMPRESAS?

El trabajo en una incubadora comúnmente se organiza en tres etapas:


• Fase inicial (preincubación)

Aquí se puede iniciar con presentar y revisar tu primera idea a la que podemos reconocer como «ocurrencia» y se te puede ayudar hasta lograr una idea más madura y mejor lograda, con lo que podrías formular un buen lienzo o canvas de tu modelo de negocio y tener una primera aproximación de tu plan de negocio, con su primer análisis y estrategia financiera, su primer análisis y estrategia mercadológica y su primer análisis y estrategia de operaciones. En esta fase se puede trabajar aproximadamente 4 meses o más.

• Fase intermedia (incubación)

En esta fase se retoma tu plan inicial de negocio y termina de pulirse y ajustarse para iniciar con la puesta en marcha de la empresa. Es momento de sacar a un primer grupo de clientes potenciales tu propuesta mínima de valor y reunir la mayor cantidad de información posible. Es una etapa de gran aprendizaje y ajustes para ir perfeccionando tu propuesta de valor y tu modelo de negocio. Como se trata de que pongas verdaderamente a prueba el negocio, esta fase puede llevarse de 7 meses a un año, dependiendo del método o enfoque con el que trabaje la incubadora.


• Fase final (postincubación)

En esta fase final se entiende que tu empresa ya está en marcha, aunque con un inicio muy incipiente y con varias cosas aún inestables. Se trata de que termines de estabilizar y poner bajo control la operación de tu negocio, es como dejarlo a punto para que su ciclo de vida comience a desarrollarse en serio, tratando de asegurar las mejores condiciones en su desempeño.


Esta etapa puede llegar a durar 6 meses o un poco más, pero vale mucho la pena para que cuentes con una empresa muy confiable para ti como propietario, para tus proveedores, tus clientes, tus empleados y todo aquel otro público o stakeholder con el que te relacionarás haciendo que todo funcione bien.


UNA COMPAÑÍA QUE VALE MUCHO LA PENA

Como puedes ver, el proceso de emprender no es algo tan sencillo como tener una idea de negocio el día de hoy y para la siguiente semana ya podrás contar con tu empresa funcionando normalmente. Aunque sí debes de comenzar a ejecutar de inmediato, en realidad lo haces para terminar de aprender y moldear el mejor negocio posible. No puedes quemar etapas o saltarte pasos porque los huecos que vas dejando van a convertirse en restricción para tu negocio más adelante.


Si lo haces por tu cuenta y sin ayuda puedes lograrlo, pero con ayuda de un equipo profesional te va a costar mucho menos esfuerzo y significará para ti también menores pérdidas económicas, además que se habrá incrementado en gran medida la posibilidad de que tengas un negocio exitoso. En este largo camino, el acompañamiento y el apoyo que te ofrece una incubadora de empresas de verdad te aportará mucho valor y tu negocio te lo agradecerá con creces.