Los errores comunes del emprendedor

Dado el panorama económico, a raíz de la pandemia por COVID-19, queda claro que iniciar un negocio es, en muchos casos, una buena manera de complementar ingresos, sin embargo, ya no es posible comenzar ese camino solo con deseos y buenas intenciones, se requiere tener claridad sobre tres aspectos básicos para incrementar las probabilidades de éxito.




Iniciar un nuevo negocio en cualquier país de Latinoamérica es un proceso que tiene en sí mismo un alto grado de dificultad. Por supuesto, en cada nación de la región hay retos particulares, pero hay elementos y aspectos que, en cierto grado, son similares a todo emprendedor, ya sea colombiano, chileno, argentino o mexicano. Si se presta especial atención a estos, se incrementa considerablemente la probabilidad de que la compañía prospere.


Idea de negocio

Para iniciar cualquier camino se debe tener certeza sobre a dónde es que se quiere llegar. Lo mismo sucede con un negocio, antes de dar el primer paso es necesario tener claridad sobre lo que se espera lograr. Para esto es necesario no solo tener una idea clara del producto o servicio que pretende ofertar, sino investigar debidamente al sector. ¿Cuánta oferta hay? ¿Cuánta es la demanda? ¿Cómo afectaría una crisis sanitaria global como la suscitada por el COVID-19?


El emprendedor debe analizar sus ideas, realizar un estudio de mercado profesional para evaluar verdaderamente sus posibilidades de éxito y no basarse únicamente en deseos o corazonadas.


Administración del capital

Realizar una mala administración del dinero es quizá el peor de los errores de un emprendedor dado que, de manera general, son sus propios recursos —generalmente sus ahorros— los que destina al arranque de su empresa.


Es común que un empresario novato no tenga claro cómo administrar ingresos y egresos, con lo que, más que generar ganancias, termina en números rojos. Para evitar esto es deseable que se tengan al menos conocimientos básicos de contabilidad, pero lo más recomendable es asesorarse con un profesional que ayude no solo a la gestión de gastos fijos, sino a calcular un sueldo acorde a lo que se está generando.


Capacidad de adaptación

Si algo quedó claro durante los últimos meses es que todos los negocios deben ser capaces de reinventarse y adaptarse, en mayor o menor grado, para continuar con su operación.


A raíz del confinamiento a causa del COVID-19 quedó de manifiesto que la digitalización de los negocios no es una moda, sino una necesidad y, de hecho, una exigencia por parte de los clientes. Este es el ejemplo perfecto de lo necesaria que es la apertura por parte de un emprendedor. Por más clara que tenga su idea de negocio, siempre debe haber en esta espacio para ajustarla en periodos complejos. La capacidad de reacción en momentos difíciles es fundamental.