Escucha

A pesar de que es algo que se nos repite mucho, la habilidad de escuchar activamente sigue siendo algo que no priorizamos. Sin embargo, es una cualidad muy positiva en el ámbito laboral.




Tanto el hecho de sentirse escuchado y saber que el mensaje se recibió claramente , como el hecho de saber que entendimos un mensaje al ser nosotros quienes escuchamos, son aspectos satisfactorios y productivos de la escucha activa.


El escuchar activamente se refiere a poner atención en el mensaje que estamos recibiendo, comprenderlo y buscar dar una solución en caso de ser necesaria. Es una habilidad muy valorada en el ambiente laboral, pues ayuda a ahorrar tiempo que suele perderse con reuniones laborales repetitivas, permite que el objetivo final se cumpla desde el primer intento, evitando muchas modificaciones que no serían necesarias de haber entendido el mensaje.


Además de ser una muestra de respeto, es una habilidad que se valora en todos los ámbitos de nuestra vida, pues todo aquel que transmite un mensaje, está esperando que este llegue a su destino correctamente.


La gente que ha desarrollado la escucha activa suele tener relaciones más valiosas, consiguen la confianza de mucha gente, se perciben como empáticas e inteligentes emocionalmente.


A pesar de saber estas cosas, aún vivimos en una sociedad que premia a los que hablan más, que son el centro de atención; y esto, precisamente, es un reflejo de que, aunque conozcamos sus beneficios, seguimos valorando poco la escucha activa como cualidad. Alguien que escucha más de lo que habla suele verse como inseguro, inexperto o alguien que aún necesita desarrollar su comunicación, cuando pueden ser personas incluso con más seguridad y conocimientos de los que nos imaginamos.


Para desarrollar la escucha activa es muy importante enfocarse con el objetivo de entender el mensaje que estamos recibiendo y no con el objetivo de pensar en nuestra respuesta. Es igual de importante intentar ponernos en el lugar del otro, para ser más receptivos al mensaje y evitar interrumpir a toda costa, si tu punto es realmente valioso y aportará a la conversación, puedes esperar hasta que el otro haya concluido con su mensaje.