Presencia, presencia, presencia

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Estar ahí, aunque a distancia, es una frase con la que se podrían resumir los esfuerzos realizados durante los últimos meses por cualquier compañía, sin importar su giro ni su tamaño. El reto de este año será replantear las estrategias de marketing no solo en pos de la venta sino en la de no caer en el olvido.


Negar que la dinámica comercial cambió radicalmente sería una necedad. La realidad de hoy, en la que hay horarios restringidos y aforos controlados, dificulta el que los clientes se encuentren por serendipia con el producto o servicio que ofrece la empresa.

Lejos está la época en que de una caminata podían resultar varias ventas o varios prospectos que, con el tiempo, se convertirían en clientes. Al reducirse la posibilidad del encuentro físico, es necesario que los negocios propicien el encuentro por otras vías.

La publicidad siempre ha ayudado a mandar el mensaje de: “Aquí estoy, no me olvides. Tengo esto para ti”. Pero en este momento, en el que continúa la pandemia por COVID-19, quizá se deba cambiar un poco el contenido de ese mensaje por: “Aquí sigo, no me olvides. Sigamos en contacto de esta manera”.


El marketing sin contacto tomó la delantera durante el 2020 al inicio del confinamiento, y hoy es, sin duda, una realidad que llegó para quedarse. Al menos para el mediano plazo.

La presencia online de la compañía no debe limitarse a tener un sitio web y presencia esporádica en alguna red social, es necesario que cada posteo haga las veces de una, llamémosle, publicidad complementaria, que sirva para mantenerse en el top of mind del sector.


Por ejemplo, una empresa inmobiliaria debería reducir la actividad presencial en los open house de sus nuevos modelos, algo que puede subsanar con demostraciones remotas:

Transmisiones en vivo con un asesor recorriendo la casa muestra para dar a conocer características y servicios que la diferencian de sus competidores. O también, mediante un post en el que se tenga a una invitada o invitado con alto nivel de seguidores, que pueda tener impacto en el mercado meta.


Videoconferencias y streaming, además, dan la oportunidad de personalizar la interacción. Si se trata de un cliente con el que ya está cercano el cierre de la venta, se puede realizar una demostración particular del producto o servicio del que se trate.

Quizá suena a obviedad todo esto, pero desde el momento en que las redes sociales tomaron supremacía sobre el sitio web, muchas empresas se quedaron un tanto rezagadas en el top of mind de su sector y eso podría pasarles factura ahora cuando la movilidad es reducida. El cliente siempre recordará de entrada a quien le haya dado mejor servicio o a quien vea más cotidianamente, y hoy la cotidianidad son las redes.